Capitulo 17: Joder, como duele.

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Hey hey hey soy Machkin ¿Qué tal? 

Volví de la playa y pues lo prometido es deuda así que esta semana habrá 2 capítulos (Sé que había prometido 3 capítulos, pero desde que llegue he tenido que salir por lo que no he tenido mucho tiempo).

Por cierto necesito que lean el mensaje que les deje al final, es una pequeña explicación porque sé que algunos van a quedar como: WTF Peich es inmortal. Pero no, no lo es, en la explicación se los voy a explicar XD eso sonó raro.

Espero les guste el capítulo :3.

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 Ya íbamos a llegar a la orilla del tejado.

— ¡Salta! —. La puerta se abrió, los zombies entraron y nosotros ya nos encontrábamos suspendidos en el aire.

 El salto de John fue perfecto, llego sin dificultad alguna al otro edificio, pero a diferencia suya, mi salto no había sido suficiente. Mis dedos rozaron la orilla del edificio, sentí como caía por el vacío.

Ni siquiera fui capaz de gritar algo, el aire se me iba a medida que caía. Sentí como mi cuerpo golpeo contra una superficie dura y metálica.

El dolor recorrió todo mi cuerpo, el respirar se me hacia algo insoportable y la vista se me teñía de rojo. Pero aun así me sentía viva, podía oír los gritos y los gruñidos que provocaban los que me rodeaban, trataba de moverme pero mi cuerpo no cedía, cansada de esforzarme por mover algún musculo de mi cuerpo me quede quieta volviéndome una sola con la plataforma de metal que me sostenía.

— ¡La mate, la mate! —. Abrí los ojos y dirige mi mirada al tejado del edificio, John estaba en la orilla llorando, o eso aparentaba estaba tan alto que se me hacía imposible verle la cara.

— John —. Susurre, pero no me pudo escuchar.

— John —. Alce un poco la voz, pero seguía ignorándome.

— John —. Volví a mi tono de voz normal, sus gritos taparon mi voz nuevamente, comenzaba a estresarme.

— ¡John por la mierda! —. Bajo la mirada.

— ¡Pe-pe-Peich ¿Eres tú?! —. Miro al cielo.

— ¡No, soy el vecino! —.

— ¡Hasta muerta bromea! — Comenzó a llorar.

— ¡Estoy viva John, los fantasmas no existen!

— ¡Peich! —. Podría jurar que su grito se oyó hasta en China.

Volví a cerrar los ojos, el gritar de esa forma me había cansado sin mencionar que me desmayaría en cualquier instante del dolor. A veces creo que alguna fuerza divina me odia porque podría caerme de un avión y aun así seguiría viva pero claro estaría consciente, sintiendo como todos mis huesos se quebraron.

Mis sentidos comenzaban a abandonarme, cada vez oía menos los rugidos de los zombies hasta que ya no oí nada más, mi cuerpo no lo movía ni tampoco lo sentía, cuando volví a abrir los ojos todo se notaba borroso y la vez que trate de hablar solo salió un pequeño balbuceo casi imperceptible o eso creía, porque ni siquiera lo pude escuchar. Estaba muriendo, la respiración se me hacía cada vez más pesada.

Jamás creí que mi fin seria de este modo, acostada sobre el suelo metálico de la salida de emergencias de un viejo edificio, habiéndole dejado la esperanza a una persona que me quería que seguía viva, era una muerte aburrida sin estilo alguno. Si es que llegase a morir no tendría que hacerlo así, moriría en grande, moriría en un sueño increíble o salvando a las personas que quiero o incluso en una enorme explosión, de alguna de esas formas, pero no pienso morir acostada en el suelo de una salida de emergencias porque no logre dar un salto de un edificio a otro, eso no era asombroso eso solo parecía un suicidio tonto.

Dead runner.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora