Los días habían sido tranquilos nada fuera de lo normal, aun no habíamos llegado a mi hogar puesto que en primer lugar estaba en el otro lado de la ciudad y además que había estado lloviendo y al parecer a los blucks les atraía la lluvia, salían a montones por otro lado a los scotts y gloss les aterraba era como si para ellos fuese acido que les cállese en la piel, hemos estado en una casa por los últimos 3 días la comida se nos agoto en un 30% y apenas podemos salir a recolectar por culpa de las lluvias que atraen a centenares de blucks.
-¿Qué crees que debamos hacer?- pregunto John acomodándose en la cama la que por cierto tuve que compartir con él.
-Pues salir no crees-dije encogiéndome de hombros.
-Ya lo sé, me refiero que deberíamos hacer para que no nos coman tonta- dijo dándome un zape en la frente.
-Wow tranquilo viejo a mi no pegas ósea DON’T TOUCH ME.- dije agitando mis manos.
-Ya ya como tu digas pero que hacemos.-
-Uuum déjame pensarlo.- me paro y me dirijo a la ventana de la habitación.
-Ya lo tengo.- dije alzando el dedo en signo de que tengo una idea.- primero nos equipamos y salimos por la puerta delantera luego matamos a los dos blucks que están al frente de la casa después avanzamos un par de metros y doblamos a la izquierda luego como a una cuadra aproximadamente hay un pequeño almacén puede que en el estacionamiento de este allá un auto de algún empleado, así que toma tu cosas saldremos ahora aprovechando que la lluvia ha disminuido un poco.-dije sin despegar la vista de la ventana.
-Como usted diga jefecita.- asintió John.
-Ya te dije que no me digas jefa-
-Claro comandante ya no le diré así.- dijo esbozando una sonrisa burlona.
Rodé los ojos tome mis cosas y comencé a bajar las escaleras.
-Tarado-
-Te dicen-
Me gire abriendo mi boca en forma de “O” y John comenzó a reír le iba responder pero esto me callo antes de que lo hiciera.
-Solo vámonos, ya me arte de estar encerrado en esta casa.-
Ya estábamos listo para salir, yo estaba frente la puerta delantera con la mano en la perilla voltee a ver a John quien mantenía la mirada fija en la puerta preparado para atacar a cualquier zombie que saliera, suspire y abrí la puerta, los dos blucks que se encontraban fuera voltearon de inmediato, John lanzo un cuchillo dándole a uno de ello y al otro me lo cargue yo golpeándolo con el machete, cerramos la puerta y comenzamos a correr llegamos a la esquina y doblamos, a media cuadra podíamos divisar el pequeño almacén tres zombies salieron de un pasaje y John se los cargo de un balazo.
-Nunca se ponga en fila idiotas.- dijo soplándole al revolver como lo hacían en el viejo oeste.
Reí y seguimos corriendo hacia el almacén cuando ya estábamos en la entrada 2 gordos zombies salieron de la parte trasera, corrí con el machete en mano al primero lo atravesé y al segundo le coloque la cabeza en una puerta y se la cerré reventándosela. Le hice una señal a John para que se acercase y entrase por la puerta con la que había matado al zombie.
-Puaj pero que es esto.- dijo John limpiándose en sus pantalón los restos de cerebro del zombie que había matado.
-Ce…ce…cerebro de zombie.- dije sin poder aguantar la risa.
-Qué asco Peich para la próxima avisa quieres.- dijo arrugando la nariz
-Si como tú digas -1marica.-
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Dead runner.
TerrorCon tan solo 17 años Peich tendrá que aprender a sobrevivir en lo poco que queda de lo que alguna vez llamo mundo. Pero no estará sola, siempre hay uno que otro visitante inesperado.
