NUEVAS ALIANZAS

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El sol comenzaba a descender lentamente sobre el horizonte.

Los tonos dorados y anaranjados cubrían el océano infinito, tiñendo las olas con reflejos brillantes que parecían pequeños fragmentos de fuego flotando sobre el agua.

La isla permanecía tan tranquila como siempre.

Tan silenciosa.

Tan apartada del resto del mundo.

Durante años aquel lugar había sido su hogar.

Su refugio.

Su campo de batalla.

El lugar donde había muerto un niño y había nacido un hombre.

Sobre uno de los acantilados que dominaban el mar se encontraba Issei.

La brisa marina agitaba su larga capa negra mientras observaba el horizonte.

Su figura era muy distinta a la del niño que había llegado años atrás.

Una elegante armadura negra cubría su cuerpo, ajustándose perfectamente a su complexión atlética. Las placas oscuras parecían absorber la luz del atardecer mientras finas líneas púrpuras recorrían las uniones de la armadura como si una energía antigua fluyera bajo su superficie.

Las hombreras negras con detalles violáceos le otorgaban una apariencia imponente.

Regia.

Peligrosa.

La capa ondeaba detrás de él con majestuosidad mientras el viento jugaba con sus cabellos castaños.

Ya no parecía una víctima.

Ya no parecía un niño.

Parecía un guerrero.

Uno capaz de enfrentar al mundo entero.

Detrás de él se escucharon unos pasos.

Lentos.

Familiares.

-Sigues teniendo esa mala costumbre de quedarte mirando el horizonte como si escondiera respuestas.

Una sonrisa apareció en los labios de Issei.

-Y usted sigue teniendo la mala costumbre de aparecer detrás de la gente para hacerse el misterioso.

-Funciona bastante bien.

-No realmente.

-Claro que sí.

-No.

-Sí.

-No.

-Sí.

-No.

-Bueno, cállate.

Issei soltó una carcajada.

LUCIFERHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora