Capítulo XI

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Capítulo XI: La chica equivocada

En el sótano conocí la peor versión de las personas, la poca luz que logré ver en alguien fue en Hanny, James y Lizzie, ellos fueron quienes me mantuvieron fuerte y cuerda en ese estúpido lugar, por eso justifico mi falta de empatía hacia los demás, si las personas hubieran vivido una cuarta parte de lo que yo viví, les aseguro que no quisieran seguir viviendo

Las fotos de las ratas siendo torturas que don Fabio me muestra, no causan ningún sentimiento de malestar en mí, no me siento mal, ni siento pena por ellos, en cambio, creo que sufrieron poco, que les faltó conocer a Hanna. Yo hubiera sido una mejor verdugo que los hombres de don Fabio

-¿Qué opinas, Hanna?

-Creo que fuiste muy benevolente con ellos. Hicieron sufrir a tu muñequita de maneras horrorosas, ¿y les haces simples torturas? Creí que la mafia italiana torturaba de peores maneras

La palabra mafia hace que sus ojos me observen con verdadero interés. Ladeo la cabeza, fingiendo confusión y le doy una pequeña sonrisa dulce

-¿Dije algo malo?

-No soy ningún mafioso

-Podrás engañar a tu esposa y hasta a tus hijos, pero no a mí Fabio. No a quien conoce todo tipo de artimañas en el mundo. Tristemente sé como trabajan los hombres de la mafia, ¿qué tipos de personas crees que visitaban ese lugar? Desde abogados, hasta políticos altamente conocidos, dime un nombre y te aseguro que lo conoceré

Guarda silencio y yo continúo mirando las fotografías, una por una de las ratas va cayendo

-¿Qué tanto estás dispuesto a sacrificar por tu muñequita?-cuestiono-

-Cualquier cosa-dice seguro y asiento-

-Genial, porque necesito que vayamos por alguien

-¿Por quién?

-Jordan Brixton y su dulce hija, Anabel Brixton

-No-dice y mis ojos vuelan directamente a los suyos-¿Qué te han hecho?

-Veo que no has hecho bien tu trabajo. Estoy muy decepcionada, don Fabio-saco de mi bolsa una carpeta y la pongo sobre el escritorio-

Don Fabio toma la carpeta con confusión y comienza a leerla, mientras yo pierdo el tiempo observando el techo, ¿por qué parece que hay una parte más blanca que otra? ¿Será ilusión óptica? Me tapo el ojo derecho y después lo hago con el izquierdo

-¿Qué demonios haces y quién te dio esta información?

-Quien quiera que te haya pintado el techo, lo hizo mal. Y no puedo decirte, un mago jamás revela sus secretos

-No podemos tomar a Jordan ni a Anabel, son personas importantes de la comunidad y...

-Blablabla-lo interrumpo-Solo hay una manera de hacer las cosas don Fabio, la mía. O te acoplas o no estorbas, decide. Este no es el cuento de hadas donde la dulce princesa espera a ser rescatada-le arrebato la carpeta de sus manos-Si tengo que ir yo misma por estos idiotas, lo haré. Si tengo que actuar a tus espaldas, lo haré. Si tengo que asesinarte, para quitarte de mi camino, lo haré

-Hanny jamás te lo perdonaría

-Hanny lo entendería, o éramos nosotras o tú. Y en su lista de prioridades, yo soy la número uno. Tienes hasta mañana para pensar las cosas, don Fabio. Porque si algo aprendí de las guerras, es que siempre el primero en atacar lleva la ventaja. Y nunca me ha gustado estar en el equipo de los perdedores

Escucho el suspiro agotado que suelta y salgo de su despacho. Cuando las personas suelen sentirse perseguidos o acechados es más difícil de poder atacarlos y tomarlos desprevenidos. Que tu enemigo lleve ventaja nunca es bueno, y por más experta que sea Lizzie en investigar, sé que algo de sospecha han de tener. El ex proxeneta de Lizzie era un trabajador de Jordan, su muerte obviamente le causará extrañez y más la desaparición repentina de Lizzie. Debemos de tomar cartas en el asunto de ya. No puedo permitir que ellos huyan, no por mí, sino por la justicia y venganza que merecen Lizzie y Hanny. Esos bastardos les destruyeron la vida. Toda la familia Brixton sufrirá las consecuencias de meterse con dos de las personas mas importante para mí

DESTERRADA [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora