Novia a la fuga

1.1K 89 3
                                        


"El matrimonio y la horca son hechos fatales".
De William Shakespeare.

—Ese es perfecto.

Me miró nada complacida. Era imposible salir de compras con Raquel y más si se trataba de escoger su vestido de novia. No había una persona menos indecisa que ella, le daba mil vueltas a que opción elegir y luego acababa arrepintiéndose.

—Es demasiado pomposo ¿no crees?

«Escoge ya un maldito vestido» imploraba en mi mente pues no era nada confortable para mí estar en aquella situación tras haberme casado de cualquier manera.

Me dispuse a buscar por toda la tienda de novias llamada: White house. Cualquier chica destinada a casarse en Vingstone acudía a esta tienda.

Comencé a buscar un vestido para Raquel, uno del que no pudiera poner ningún tipo de pega. Tras minutos desoladores, pareció que mi mejor amiga lo había encontrado antes que yo.

—¿No es precioso?

¿Qué se supone que tengo que hacer? A mí personalmente no me gustaba. Era demasiado... Demasiado cargado, pomposo y extravangante.

—¿Ese? —pregunté sonriendo falsamente.

—No hay más que hablar, me lo quedó.

—Bien, cómpralo y vámonos.

—Espera, quiero seguir mirando.

Raquel quería torturarme, de eso no me cabía duda.

—Oh T/n, mira que bonito —dijo sujetando un vestido que acababa de encontrar—. Es una lástima que sea tan caro, sino me lo compraba. ¿Por qué no te lo pruebas?

Mi conciencia me decía: ni se te ocurra. Pero mis ganas eran claras, ¿a quién no le apetecía sentirse como una diosa en el altar?

Raquel me ayudó a próbarmelo y os seré sincera: me sentaba exquisitamente bien. Un vestido de palabra de honor, con pedrería que brillaba como si se tratará de gotitas de lluvia helada. Y su copa, una copa extensa y larga que era como un manto de nieve.

—Estas preciosa.

Yo Os Declaro Enemigos - ADAPTACIÓN - Aidan GallagherDonde viven las historias. Descúbrelo ahora