— ¿Palabra de seguridad? — Preguntaron algo confundidos Asmodeus Alice y Sabnock Sabro al profesor Balam.
El festival de la cosecha se acercaba y se encontraban en medio de su entrenamiento con su nuevo tutor personal, Balam Sichirou, quien había decidido entrenar a sus pupilos en sus fases malvadas como carta de triunfo para que pudiesen usar al máximo sus habilidades si la situación lo requería.
— Así es, preparemos una palabra para que la usen con el fin de recuperarse de su fase malvada. — les señaló con un dedo Balam. —Lo perforaremos en sus cuerpos para que regresen a la normalidad cuando lo escuchen. — Instruyó el profesor a sus alumnos. —Es por eso que necesitas dos personas para hacer esto. — Continuó — Si tu compañero se ha hundido demasiado, puedes sacarlo con tu palabra de seguridad. Así que elijan una palabra fuerte que les haga estremecer el corazón. — Terminó de decir mirándolos con seriedad.
— ¡Eso es fácil! — Exclamó Sabnock mientras colocaba sus manos en las caderas. —Mi palabra será Maou (Rey Demonio) — Dijo con seguridad señalándose a sí mismo.
Si bien era una elección de palabra un tanto extraña, no era sorprendente viniendo del demonio rubio ya que se trataba de su mayor ambición.
Balam asintió con la cabeza en señal de aprobación y miró a Asmodeus en señal de que era su turno.
Alice se tomó un segundo para pensarlo.
Una palabra que le estremezca el corazón...
De inmediato vino a su mente la imagen de su primer y mejor amigo, el demonio que con su sola existencia le había cambiado la vida para siempre de un momento a otro.
¿Qué otra persona lograría estremecer su corazón como él lo hacía con el de Alice?
Mirando hacia el frente con seguridad, el demonio rosado habló.
—Iruma, mi palabra será Iruma. — Dijo finalmente con decisión firme.
Balam parpadeó sorprendido un momento pero asintió poco después con aceptación.
—Muy bien, si ya tienen sus palabras, empezaremos de inmediato con el entrenamiento. — Dijo el demonio adulto sacando las pócimas que les harían entrar en sus fases perversas junto con el antídoto de estas.
Después de eso, el entrenamiento que le siguió fue brutal, por resumirlo en una palabra.
No solo debían seguir intentando luchar contra el profesor, sino que ahora una espesa niebla cubría sus mentes y debían estar atentos no solo a los posibles ataques de su tutor sino también de su compañero.
Más de una vez acabaron perdiéndose en sí mismos y su locura antes de que Balam los regresara a la normalidad con el antídoto.
A Alice le dolía la garganta de tanto gritar "Maou" para despertar a Sabnock, el demonio en cuestión no se encontraba mucho mejor habiendo tenido que gritar el nombre de Iruma durante horas para hacer reaccionar al demonio de cabello rosa.
Cada vez que entraba en su fase malvada, un fuerte deseo de destrucción inundaba la mente de Alice, como el fuego con el que tan compatible era tenía una gran necesidad de quemar y arrasar con todo.
Al menos hasta que los otros demonios gritaban su palabra de seguridad y le entregaban el antídoto.
Entonces su mente cambiaba y evocaba diferentes escenarios junto a su preciado amo y amigo.
Iruma-sama comiendo sin fin en la cafetería, Iruma-sama bajo el extraño árbol rosa que había hecho florecer, Iruma-sama caminando a su lado de camino a la escuela, Iruma-sama diciendo su nombre mientras sonreía.
Ante tales escenas Alice no podía evitar sonreír también al recordar los buenos momentos pasados junto a su amigo y pensar en los futuros que aún tenían por vivir.
Porque Alice tenía planeado permanecer al lado de Iruma-sama por siempre como...
¿Cómo que tenía planeado Alice permanecer junto a Iruma?
¿Cómo sirviente? ¿Cómo su amigo? ¿Cómo un valioso aliado?
Recordando la escena del futuro que vio cuando Iruma-sama entró en su propia fase malvada, Alice se imaginó allí, a los pies de un rey recién coronado, como su leal vasallo y amigo, su más cercano aliado, el arma con la que pelearía contra sus enemigos.
Jadeando después de su última transición, Alice se puso de pie tambaleante y miró a los dos demonios junto a él.
—Sabnock. — Llamó, haciendo que el demonio rubio mirase en su dirección. — La próxima vez, después de que digas mi palabra de seguridad, pregúntame cual es mi ambición. — Pidió con un fuego decidido fuego en sus ojos.
Sabro debió notarlo, porque sonrió y asintió decidido antes de pasarle la pócima para entrar en su fase perversa una vez más.
La niebla volvió a cubrir la mente de Alice, quería destruirlo todo, pero esta vez no se dejó arrastrar por su deseo de quemar, sino que esperó con una sonrisa a que su compañero dijese la palabra clave.
—Asmodeus. — Llamó Sabnock a pesar de que ya tenía su total atención. — ¡Iruma! — Exclamó con fuerza haciéndole tambalearse cuando la neblina de su mente pareció ser arrancada de repente. — ¿Cuál es tu ambición? — Preguntó el demonio rubio.
— Obviamente... — Comenzó diciendo mientras recuperaba el control sobre sí mismo. — ¡Convertirme y servirle a Iruma-sama como su lanza! — Terminó de decir decidido mirando hacia el frente con una mirada inquebrantable, terminando de recuperarse por primera vez por su cuenta.
Acabando con su fase malvada.
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AzzWeek
FanfictionSerie de relatos cortos y ediciones participantes en la #AzzWeek organizada por Mairuma Oficiales
