TaeHyung sintió que un balde de agua fue vaciado en su cabeza, haciendo que perdiera su concentración para mirar a su desvergonzado primo. Éste estaba recostado en el asiento de brazos cruzados y ojos cerrados. Muy despreocupado, como si sus anteriores palabras no hubiesen significado nada extraño.
El cobrizo solía decir cosas al azar, incluso en público, pero NamJoon no era de andar diciendo cualquier comentario, y eso era lo que temía TaeHyung, que su primo tuviera fe de que ellos dos terminarían juntos.
Parecía algo idiota, sin embargo, siempre era así, su primo decía algo y como por arte de magia se cumplía, tal vez algunas cosas, pero ya varias se habían cumplido para tomarse en cuenta de que NamJoon sería un supuesto brujo, o sólo pura casualidad.
—Que JungKook y yo seremos amigos solamente —recordó para sacar su celular y jugar su nuevo juego de autos que descargó la noche pasada—. Jong, déjeme en el edificio de la otra vez, por favor.
—No te creo. —TaeHyung resopló haciendo que varios de sus mechones dorados volaran por unos segundos.
—¿Por qué?
—Porque el amor es así. Primero engañamos a los demás, pero terminamos engañándonos a nosotros mismos —afirmó—. De hecho, tú eres también un poco bobo para darte cuenta de las cosas que pasan a tu alrededor, incluso en tu interior.
TaeHyung no respondió y siguió en su juego, él sabía lo que sentía, sólo que prefería hacerse el tonto. Esperó a que el auto se detuviera indicando que ya había llegado a su destino.
—Te lo advierto, mientras más lo niegues, menos podrás ocultarlo. —comentó por último NamJoon antes de que el menor bajara.
Cada vez que estaba a centímetros de la puerta de ese edificio, su cuerpo se estremecía por alguna razón.
Miedo. Tal vez.
Llamó a la recepción avisando a la pelinegra que estaba en planta baja, subió sólo dos pisos, y tocó el timbre, cuando a los pocos minutos salió la chica aún con labios color rojo pasión y vestida con un uniforme de trabajo.
No toleraba en absoluto el olor del humo de cigarrillo, tosió en respuesta al percibir el desagradable olor.
—¿Entonces?
—Definitivamente no.
—Dame una razón.
—Sé tus intenciones.
—¿Tienes miedo?
TaeHyung miró hacia la ventana y pensó en tirarse y huir de esa situación, pero pues claro, si tan sólo no cayera dos pisos abajo. Aunque contando, dos no parecen tantos.
—Dejadme quieto, la respuesta es no ¿listo?
—No ¿por qué no querer fotografiarme?
—El problema no es fotografiarte, sino que no lo haré mientras estés desnuda.
—Aburrido. —bufó.
Joy era muy controladora, y TaeHyung lo sabía.
La mirada femenina estaba puesta sobre TaeHyung provocándole nervios, nada comparados como los que tenía frente a JungKook, los cuales producían una fiesta en su corazón.
Temía que en uno de estos días la chica entrara a su habitación y terminara obligándolo a hacer cosas que no quería. Porque ya lo intentó en la universidad.
Lo raro para el cobrizo era cómo no gustarle Joy, una chica revoltosa, deseada por muchos, con un cuerpo espectacular y rostro angelical. Tal vez NamJoon tenía razón, o la mente podrida de la chica hacía que perdiera el encanto.
—Mira Joy, tengo cinco minutos más para estar aquí, cuando se cumplan me iré a mi oficina, terminemos esto, no lo haré.
—Bien, tú te lo pierdes.
TaeHyung agradeció mentalmente que la chica se haya dado por vencida. Se despidió secamente y salió directo a su oficina lo más rápido posible.
[☄️]
Preocupado en demostrar sus mejores esfuerzos, JungKook nunca se tomó el tiempo de organizar sus pensamientos, en cuestionar quien era y cual era su propósito en el mundo. Y tal vez por eso solía ser feliz.
Es que cuando uno no tiene tiempo para pensar, la vida no parece tan difícil.
Ésta vez, nadie le molestó, ni lo llamó o requirió de su ayuda, simplemente era él y los elementos de la oficina.
Definitivamente TaeHyung causaba algo "extraño" en él, no sabría decir si era amor o una simple calidez. Pero cuando sonreía, deseaba abrazarlo hasta que desapareciera.
Para JungKook, el cobrizo era como un personaje de los animes que veía cuando niño, simplemente perfecto, incluso llegaba a pensar que era irreal.
Por los momentos, le tocaría trabajar con él por los próximos seis meses,y quizás con el tiempo encontraría una respuesta a todas sus preguntas. O se confundiría más.
Se dirigió a casa para jugar su respectiva partida de overmatch, hacía ya un tiempo que no lo jugaba. Empezó a jugar pues se dio cuenta de que ese tal "King_Tae" lo había pasado en puntaje.
Le llevaba una gran ventaja, y se decepcionó, ya dejaría de ser el número uno, ahora tendría que conformarse con un número dos, terrible.
—Hey, ¿qué tal tu día? —preguntó SeokJin entrando a la habitación.
—Confuso para serle sincero, hyung.
—Apaga eso, por el amor a Dios, cuéntame.
—Pues... Hace unos días llevé a un chico a su casa porque era un poco tarde y quería obtener más confianza, sabe lo que me cuesta, pero creo que no debí hacerlo. —habló rápidamente.
—¿Te robó algo?
—No, o más bien, sí —se sonrojó—. Se llevó mi tranquilidad, hyung. Sin permiso.
SeokJin se conmovió un poco al saber que su pequeño casi hermano se había enamorado. Pensó que ya JungKook había pasado esa etapa, y que se perdió la oportunidad de estar ahí para él.
—Pero eso es genial, JungKookie. Digo, está perfecto enamorarse.
—No lo estoy.
—Ajá te creo.
—¿Aunque sea un chico? —preguntó tímido.
—Uno ama a cualquier persona por como es, no por su sexo —le sonrió cálidamente indicando que todo estaba bien—. Dime como es el chico.
—Tiene un rostro con fuertes pero a la vez suaves contexturas, unos ojos grandes muy expresivos e intimidantes, una piel tostada, y hyung, cuando lo veas pensaras que quién lo hizo era un pintor —rió un poco—. Lo que más me llamó la atención de él... Fue su perfecta y contagiosa sonrisa. Él sería perfecto para hacer reír a todos. Haría de este mundo uno mejor.
Se dio cuenta de que nunca había hablado de esa manera de una persona. Si le pedían describir a alguien decía algo simple, como "tiene ojos marrones y cabello color cobre" pero no, ésta vez salió naturalmente todo eso. Lo tenía guardado en la punta de la lengua.
—Aun no entiendo por qué te pareció un error conocerlo.
—Lo contrataron en la agencia, y ahora tendré que verlo muy seguido. —jugó con sus manos.
—Eso no tiene nada de ma.. ¡¿Él es el nuevo modelo?! ¡Me siento traicionado! Les dije que no hacía falta mas nadie.
—¡Hyung! No podía aparecer en todas las tomas.
—No, JungKookie, si puedo. Pero todavía no entiendo el problema. —dijo todavía exaltado.
—Pues, papá quiere que yo me case pronto —mordió sus labios con nerviosismo haciendo una pausa, cosa que desesperaba a SeokJin—. Con una chica. Y yo no quiero, creo que lo quiero... a él, hyung.
