Desde que la madre de Jungkook cayó en el hospital, Taehyung estuvo muy presente socorriendo al señor JungBae como alguna vez le respondió a su primo Namjoon, cuando evidentemente estaba allí a causa de que su corazón pedía a gritos saber cómo se sentía el pequeño Jungkook en esos días.
El retraído Jeon, por su parte, empezaba a sentir una cierta calidez que jamás había sentido con nadie más, era una estrechamente parecida a la que sentía cuando estaba con su mamá. De esas cuando te sientes a salvo, pero tal vez, sólo tal vez, especuló, sería la falta de su madre en esos terroríficos días, por lo que sintió ese calor con Taehyung.
La presencia del cobrizo le brindaba un todo estará bien, sin necesidad de formular palabras, y aunque Seokjin lo ceñía, no era lo mismo.
Tae
Hola, peque
Estás??
14:56
Jungkookie
Siiii. Estoy trabajando:(
14:58
Tae
Ooooh
Entonces no te molesto😔
14:58
Si bien podría parecer que era el mayor quién estaba más cómodo con sus sentimientos, la verdad era que Kim TaeHyung combatía a diario con sus emociones, puesto que temía no únicamente ser herido, sino que debido a ser un desbarajuste, terminara dañando a otros nuevamente.
—¿Cuál le gustaría? —cuchicheó para sí mismo mientras observaba detalladamente el catálogo.
—¿Aún no te decides? A ver —tomó un catálogo—. Tengo tiempo sin saber de los Jeon ¿sabes cómo se encuentra la señora? —curioseó
—Se halla bien. —respondió hundido en aquel pliego.
—¿Y JungKook?
Se ruborizó levemente.
—Bien. —intentó decir sin mucha importancia. Era obvio.
—Yo sabía que te seguía gustando, no entiendo por qué no lo aceptas.
Si fuera fácil. Quizás si solamente fuera aceptar y gritarle al mundo «HEY, ME GUSTA JUNGKOOK PERO NO SÉ SI YO A ÉL» la vida sería pan comido. Pero no era así.
Pensó.
—¿Por qué siempre hablamos de mí? —evadió—, tú no me hablas de tus conquistas.
—¿Te das cuenta?
—¿De qué?
—Acabas de confesar que Jungkook es una de tus conquistas.
Qué torpe.
Lo peor del caso era que se refirió como una conquista. Como si JungKook fuera un simple objetivo amoroso. De repente aborreció la palabra.
El problema de Taehyung era que según él, siempre había sido un idiota que jamás supo que quería realmente en su vida y sucumbía ante los impulsos; uno que pese a estar roto se escondía bajo un aura entusiasta para intentar llenar ese vacío social que lo atormentaba cuando era más joven.
Y es que cómo podría el mismísimo Jeon JungKook, hijo de JungBae y SooBin Jeon, con mil y un privilegios y oportunidades, conocedor de tantas bellezas masculinas como femeninas, de rostro y personalidad angelical fijarse en... él. Un tocado que aceptó subirse a su auto sin conocerle, y que ahora trabajaba para su tal vez futura compañía.
—No es una conquista. —formuló luego de mucho.
—Bien, el gris te quedaría bien.
[☄️]
Las noches parecían ser más tranquilas para el menor de los Jeon. La taza humeante de té de SeokJin, el olor a galletas recién horneadas de su mamá, el vaso de whisky de su papá y su frasco de leche de banana se traducía a un cálido hogareño bienestar. Todos en la mesa compartiendo anécdotas y uno que otro chiste.
Desde hace mucho no disfrutaban en familia, absortos cada uno en el trabajo, no apreciaban el tiempo sencillo, hasta que uno de los pilares de la casa cayó, y se dieron cuenta de que en el momento que menos esperas, en cualquier instante de tu vida, sea como sea, una persona especial para ti puede que ya no se encuentre a tu lado, y no existe tal cosa como máquinas del tiempo para impedirlo, o aprovechar el espacio perdido.
—Brindo por mi familia. —JungBae alzó su vaso y todos los demás hicieron sonar sus bebidas unas con otras.
El osado Kim SeokJin, pese a no ser retoño de tal pareja, eternamente se consideró y fue acogido como uno. SeokJin era de la clase de persona que podrías amar en un santiamén, al mismo tiempo que su belleza y presencia, contaba con un vehemente y valioso corazón que hacía caer a cualquiera. Pero ciertamente, era un alma misteriosa, no era como JungKook, el cual poseía unos grandes y expresivos ojos que parecían querer comerse el mundo; sus ojos eran una caja cerrada con llave y era difícil lograr descifrar lo que hay dentro de ella.
—¡Y POR LA REVISTA QUE SALDRÁ PRÓXIMAMENTE ENCABEZADA POR SEOKJIN Y...!
SeokJin tosió para interrumpir.
—Bueno, creo que alguien está atmosférico.
—¡Hyung! —SeokJin alzó una ceja.
—¿Qué? —sonrió—. Recordé algo ¿por qué no hablamos a solas?
Jungkook confundido aceptó dirigiéndose al patio.
—Recordé que me dijiste que te gustaba la competencia llamada TaeHyung. ¿Qué ha pasado?
—Nada. —respondió inmediatamente.
—¿Por qué?
—No lo sé, nunca hemos hablado de eso, Hyung. Ni sé si le gusto un poquito —dijo con la voz apagada—. O sólo tengo una confusión que se me pasará un día de estos, además, desde lo que le pasó a mamá... Tengo un constante recordatorio de que debo darle nietos. —bajó el rostro.
—¿Qué? —el castaño lo miró—. ¿Te estás oyendo? Eso no es lo que quieres. ¡Te oyes triste!
—Pero.
—JungKook, tienes que dejar de vivir por la felicidad de otros y preocúpate por la tuya. Sé que vives en una constante preocupación por el bienestar de los demás, y eso te lo admiro, pero entiende que tú felicidad también importa. Le prestas mucha atención a lo que dicen los demás.
—Yo... no creo...
—Vamos, apenas llevo unas semanas acá y cómo ejemplo te coloco aquel día que Jae te dijo que la argolla que llevabas puesta no le daba seriedad a tu puesto en la compañía, y ya no te la pones más.
Por el rostro del castañito se deslizó una brillosa lágrima. Su hyung tenía razón.
No obstante, a ese punto, aceptaba que pensaba en TaeHyung desde que se acostaba a dormir hasta que se levantaba, mientras se cepillaba los dientes y acomodaba su corbata, que sonreía sin darse cuenta al verlo pasar y escuchar su risa, porque realmente estaba enamorado de TaeHyung.
Estaba enamorado de TaeHyung y ahora qué.
