¿Mi propio hijo? No me interesa. Es solo un inútil más que al menos me sirve para ganar dinero…
Esa era la idea que tenía, pero aún así la pequeña parte humana que quedó en mi conciencia me llevó a desearle un poco de bien en la mierda en la que lo sumergí. No fui un hombre de casarme, odié el compromiso y me aseguré de usar a las mujeres como un mero entretenimiento, ganando dinero o siendo mantenido por un tiempo en el proceso. No me avergüenzo de esa vida, fue la que adquirí después de ser casi asesinado por mi familia y fue por decisión propia, pero aún así llegué a conocerla a ella y aquellos tiempos se fueron a la mierda.
Fushiguro fue el apellido que adquirí después de contraer matrimonio con una mujer de la que olvidé el nombre hace años, pero no el rostro. Era imposible para mí hacerlo, era la única que logró hacerme tener una maldita erección con solo decirme que la cicatriz que tengo en el labio era sexy, algo estúpido salido de la boca de una mujer borracha. Me dijo su dirección, la llevé a casa, tuve la oportunidad de robarle y eso hice, pero me limité a los billetes que había en su cartera solamente. No soy un hombre honorable, no buscaba serlo. Todo lo que me importa es el dinero y el placer, solo eso. Pero aún así regresó al día siguiente en la tarde para devolver el dinero que había robado. ¿Qué carajos le pasaba en la cabeza? Ganas de golpearse no faltaban al haber perdido la oportunidad de apostar, pero a cambio de su “buena acción” obtuvo una de las mejores folladas de su vida y posteriormente una mujer que él amó y le amó.
¿Qué le devolvió el karma por eso? La muerte, la muerte de aquella mujer que tanto adoraba por culpa de un embarazo no planeado, un hijo al que llamó Megumi solo por los planes que inmediatamente pasaron por su cabeza a la hora de despedirse de su esposa. Cada quien lleva la depresión como quiere y su forma fue buscarse otro juguete que también tuviese un hijo para así dejar al pequeño retoño abandonado sin más. Al fin y al cabo, aquel humano fue la desgracia de su vida y él lo odiaba, debía odiarlo… pero lo quería. Sino no hubiese permanecido casado hasta que él tuvo 4 años, edad a la que decidió venderlo a la familia Zen'in. Aquel clan podrido que tanto odiaba, pero que era la mejor opción para obtener mucho dinero rápido y fácil.
La idea era esa, el trato estaba cerrado, pero entonces ¿por qué deseó que su hijo tuviese el hechizo del clan para que no sufriera lo que él sufrió? ¿Por qué justo cuando daba su último suspiro, le pidió a su asesino que velase por la seguridad de aquel retoño que sin piedad entregó a una familia de infierno? ¿Por qué entonces su cuerpo, que no tenía conciencia, fue capaz de sentir alegría con el simple hecho de que su hijo, el bebé que había matado a su mujer pero que era la vívida imagen de ella, llevase ese apellido? ¿Por qué se sentía tan orgulloso de su crecimiento? ¿Por qué lo quería entrenar? ¿Por qué tenía ganas de romper los huesos de todas aquellas maldiciones que le provocaron un daño tan grave? ¿Por qué quería abrazarlo cuando más mal lo pasó? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! ¡¿POR QUÉ?!
-Oye, ¿cómo te llamas?-
-Fushiguro…-
-Así que no eres un Zen'in, ¿eh?... Me alegro.-
Y morí, por segunda vez, con el último recuerdo de aquel hijo que si pudiese regresar al pasado cuidaría con esmero.
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RandomPues como el título lo indica serán One-shots animes. Las actualizaciones son lentas y solo escribo porque me aburro en cuarentena. Pueden haber errores ortográficos o de concordancia ya que no soy la mejor escritora, en caso de que encontréis algun...