Un cuento random

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Había una vez un fantasmita que se la pasaba asustando a los simples mortales solo por diversión.

Hasta que un día, le llamó la atención uno de ellos, que en vez de asustarse sólo se reía.

El fantasmita, enojado por ser objeto de burla, buscó mil y un maneras para asustar a ese humano.

Pero, por mucho que lo intentara, sólo lograba que ese humano le tuviera más cariño y se divirtiera con cada intento fallido de susto.

El fantasmita, como buen tsundere, siguió intentando asustarle sin darse cuenta que cada día se iba enamorando más del humano.

El humano también había desarrollado sentimientos por el espíritu. Por lo que, como rata de biblioteca que era, empezó a buscar entre libros y libros alguna forma de volver al fantasma un cuerpo sólido.

Pero nunca encontró nada que sirviera. Se resignó a hablar con él sin poder tocarle pero un día el fantasmita simplemente no apareció a su lado como siempre solía hacer.

Con el pasar de los días, el antiguo semblante alegre de ese mortal fue perdiendo su color y energía. Ya no sonreía tanto como antes, y parecía que sus energías se iban apagando.

En medio de todo ese caos el fantasmita, mucho más transparente que antes, apareció solo para confesarse y verle por última vez ya que había cumplido su único lamento: amar.

Los ojos del humano se humedecieron ni bien procesó lo que el espíritu le había dicho.
En un último intento de que el fantasma se quedara, extendió una delgada mano a donde este se encontraba.

Y, por primera vez en todo el tiempo que habían permanecido juntos, fue capaz de tocar la mano del fantasmita que iba desapareciendo con una sonrisa.

El humano apretó con desespero la mano del espíritu, el simple hecho de que el fantasma se fuera era algo que no quería tolerar ni asumir. Quería que se quedara un rato más, que tratara de asustarle otra vez, pero como las narradoras son crueles cual engendro del demonio, eso no iba a suceder.

El fantasmita desapareció frente a él y, en su lugar, cayó una hoja de papel con el nombre de este al igual que la dirección donde se encontraba el cementerio donde estaba enterrado.

Sin pensárselo más de una vez, se dirigió lo más rápido posible a dicha dirección.
Al llegar al lugar, una especie de Deja Vú hizo acto de presencia.

Porque el fantasmita estaba sentado en un árbol que había sobre la tumba, mirándole con una sonrisa y un cuerpo tangible. Si bien había cumplido su objetivo de amar ahora tenía otro: hacer feliz a aquel humano hasta el fin de sus días.

Sin poder dar crédito a lo que sus ojos veían, su boca se torció en una sonrisa cargada de alivio y tal vez una que otra lágrima.

-Creo que esta vez sí lograste asustarme, idiota- Agregó mirando ahora al cuerpo sólido.

Fin~

ᘛ☀️ᘚ

Este drabble salió de una conversación tipo roll con cierta personita que amodoro con toda mi alma: Alekksei o Bandages_Wastage

✿♥✿ [Ⓐⓝⓘⓜⓔ ⓞⓝⓔ-ⓢⓗⓞⓣⓢ] ✿♥✿Donde viven las historias. Descúbrelo ahora