Ella es una hermosa italiana llamada Antonella D'amore, tiene 24 años, ella es una simple joven que trabaja de camarera en una cafetería cerca de su pequeño pero bello departamento.Su familia no era muy grande su padre Marcus D'amore y su madre Ales...
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Luego de ese mensaje, me sentía rara la última vez que estuve en su Penthouse fue el anterior día,donde me quedé dormida por el alcohol. Llegamos a la entrada del estacionamiento dónde nos bajamos y él le da las llave a un empleado, qué se lleva el auto nosotros o mejor dicho él camina a paso apresurado hasta la entrada dónde lo sigo. Al entrar en la parte de recepción nos encontramos con las mismas dos mujeres del otro día.
Ambas nos miran, o mejor dicho lo miran a León ya que este les brinda una sonrisa de oreja a oreja. Por supuesto que ellas no se negaron al tremendo saludo de un hombre así como él.
Seguimos nuestro camino hasta el ascensor, cuando estamos frente al ascensor las puertas se abren y nos deja ver como una pareja se está acomodando la ropa.
Siento como si mis ojos se salieran de lugar, ay no puede ser que lo hayan hecho ahí, después de ver como ellos salen con una sonrisa enorme en su cara mientras yo me muero de la vergüenza. Pasan por nuestro lado, los miro sin poder creerlo todavía. Miro a León y él está igual que ellos con una sonrisa, me mira y hace un movimiento de cabeza para que entremos al ascensor.
--Eso sí que no!-digo mirando el interior del ascensor.
- Que le sucede señorita?- es en serio esa pregunta lo miro levantando una ceja.
-No Vio como salieron de ahí?- pregunté indignada.
- obvio que lo vi-dice riéndose- vamos subamos.
-Ni loca subo ahí- dije cruzando mis brazos en mi pecho. Nuestras miradas se desafían hasta que el se acerca a mí a paso lento. Estamos frente a frente cuando él se inclina un poco, pasa su mano mi mejilla hasta llegar a mi mentón donde su dedo índice pasa de punta a punta por mi quijada hasta bajar por mi cuello. Sus toques son suaves y muy placentero, cierro los ojos y sentir sus toques hace que me olvidé dónde estoy y con quién estoy, de repente siento su aliento chocar contra mi oreja donde susurra
-- Sube o ¿Terminamos igual que ellos?- aprieta entre sus labios mi hélix. Posa sus ojos en mí y luego los posa en mis labios.
Abro los ojos por la manera de cómo esas simples palabras salieron de su boca, se aleja de mí y se acomoda en el ascensor. Lo miro y su sonrisa sigue como antes pero más arrogante.
--Antonella-dice con una suavidad que me estremezca, agarro fuerte mi cartera tomó aire y entro al ascensor.
Me pongo a su lado mientras pone el número de su Penthouse, miró con nerviosismo todo el ascensor hasta que pude sentir una suave caricia en mi mano.
Miro hacia abajo y su mano rosa con la mía, mientras su mirada está penetrando a la mía, siento como si me estuviera quemando por dentro, siento mis piernas temblar. Miro hacía la pequeña pantallita y veo que faltan dos pisos, muerdo mi labio inferior mientras muevo el pie derecho.
--Antonella- susurra León haciendo que lo mire, su mirada está con otro brillo, sus labios están que brillan..
-- Si Señ- No terminó de completar la frase cuando él pasa un brazo por mi espalda atrayéndola hacia él, quedamos frente a frente su mano libre pasa por mi cuello, dándome cosquillas hasta mis labios donde con su pulgar los entreabre para pasarlo por ellos dándome un placer exquisito.
Deja de pasar su pulgar y es reemplazado por su deliciosa boca con sabor a menta, sus labios encajan perfectos con los míos, es un beso desesperado y necesitado, pozo mis manos en sus mejillas cuándo él me levanta quedando con mis piernas agarrada de su cintura, Poza sus magníficos brazos alrededor de mi trasero.
Mientras nos seguimos besando siento como el ascensor se para, separo nuestros labios para poder bajarme y caminar hacía el interior del Penthouse, pero cuando voy a bajar las piernas León hace su agarre más fuerte.
-Ni lo pienses.--dice en un jadeo.
Cuando logramos salir del ascensor su agarré se deshace dejando me en el suelo, miro sus ojos y esos preciosos iris están hechos fuegos y lujuria, León me acorrala contra la gran puerta del ascensor dejando una de sus manos en mi mejilla y la otra en mi cintura
--Me vuelves loco-jadea-- No se que me sucede pero no puedo sacarte de mi mente, no puedo olvidar esas preciosas y largas piernas--susurra en el oído mientras su mano baja dando caricias.--Tus hermosos y redondos ojos-- siento como su mano cada vez llega más abajo de lo normal -- Tus labios gruesos y carnosos que me da placer besar y morder-- siento sus dos dedos del medio entrar entre medio de mis bragas ya mojadas y mi jeans blanco-- No sabes como me pones cuando te pones enojada y frunces los brazos que hacen que tus pechos sean dos hermoso bultos debajo de tu camisa-- sin saber cómo siento como me estoy quedando sin respirar, siento que en todos lados hace demasiado calor.
--Le..eeon para-- susurro sin dejar que salga otro sonido de mi boca..
--No Pararé hasta que me lo supliques.--siento mi labios siendo acariciados por sus magníficos dedos.
-- Leee...ooonnn te lo suplicó, ¡¡No Pares!!
-- Ohhh mi Bella principessa, no lo haré pero quiero sólo una cosa-- sus dedos hacen un excelente trabajo son deliciosos, no se que pedirá pero aceptaré de todas las formas.
-- Que delicia.¡¡¡León!!
-- Antonella tu aceptarias.....
---ANTONELLA LEVÁNTATE O LLEGARÁS TARDES.
Salto de un brinco de la cama, estoy sudada y muy agitada, miro mi alarma y son las seis y media de la mañana.
--YA VOYYY--Gritó mientras pasó mis manos sobre la cabeza y me dejó caer en la cama devuelta.
-- Diosito no puedes darme esos sueños calientes.
HOLA MIS LECTORES!! ESPERO QUE ESTEN BIEN Y SUPER FELICES💕