Ella es una hermosa italiana llamada Antonella D'amore, tiene 24 años, ella es una simple joven que trabaja de camarera en una cafetería cerca de su pequeño pero bello departamento.Su familia no era muy grande su padre Marcus D'amore y su madre Ales...
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ANTONELLA
Después del suceso con mi ex, no puede dormir en toda la noche pensando que a ese imbécil le entregue todo de mí y es así como me lo agradece, hoy cuando sonó mi alarma no quería ni moverme de la cama, me sentía muy cansada, me sentía dolida. Salí de mi habitación y camine hacía el baño, dónde me pegue el espanto de mi vida, la persona que veía a través del espejo no era yo, había un zombie,debajo de mis ojos tenía dos grandes bolas negras más la hinchazón estos,mi cabello parece un nido de pájaros.
Miro mis muñecas y se pueden apreciar las marcas de sus manos,eso no se como lo tapare para mi rostro tenía solución pero para mis muñecas no.
Abro la llave de agua fría, mientras me despojó de mi pijama no puedo detener las lágrimas que salen por si solas. Hoy sí qué no tengo ganas de ir al trabajo pero de todas formas tengo que ir si no quiero ser despedida.
Ya lista me pongo un conjunto interior blanco con encajes arriba de estos me pongo un jeans negro,con una blusa blanca y saco blanco, en mis pies tengo unos tacos color piel.
Me maquillo un poco tapando las ojeras y haciéndome un maquillaje leve.
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Al llegar a mí lugar de trabajo acomodó mis pertenencias dónde van, termino con eso y voy a prepararle él café de todas las mañanas al señor Dios tatuado volvió su apodo aunque sea un gruñón,obsesivo, frío y malhumorado pero sigue siendo ese hombre tatuado que conocí en la cafetería. Salgo de la mini cocina para dirigirse a su oficina.
Toc toc
--Adelante-- esa voz gruesa es una trampa mortal.
¡¡CALMATE ANTONELLA!!!
Abro despacio la puerta y ahí está él con su semblante concentrado y serio mirando unos papeles.
--Buenos Dias Señor, acá le traigo su café.
Colocó el café en su escritorio, hago un gran esfuerzo para controlar mi mirada en él.
--Buenos Días Señorita d'amore, gracias.
ESPEREN, ESPEREN ACABA DE DECIRME ¿Gracias? O escuché Mal, quedó asombrado mirándolo hasta que unos dedos se chasquean delante de mis ojos.
--No es nada,necesita algo señor.
--Si que termines de mandar las invitaciones y que me traigas el contrató con los franceses.--me pide clavando su mirada en mi.
--Claro Señor con su permiso.
Vuelvo a mi lugar y empiezo a mandar las invitaciones que me faltan.
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Había empezado con el pie derecho pero como soy el gran León De Rege alguien tuvo que venir a joderme. Apenas salió Antonella mi querido y adorable padre me llamó para decirme sobre el maldito matrimonio diciéndome que mi abuelo quiere que sea rápido o sino todo pasa a Nathan.