Lunes 17 de febrero del 2020. Mañana.
El olor de Venus traspasó, con delicadeza, sus fosas natales y la arrancó, suavemente, de los brazos del sueño.
Sus sentidos se despertaban a la par que el olor le llegaba con mucha más claridad. Venus. El aroma de Venus estaba impregnado en el aire. Abrió los ojos y se removió en las sábanas, impregnadas del olor de Venus. Todo, absolutamente todo, olía a Venus, en especial esa delgada figura que yacía en el otro lado de la cama.
Leslie no se asustó, no gritó, no se impresionó ni hizo el intento de salir de la cama. Era Venus, nadie más que Venus, lo supo desde siempre porque todo allí olía a Venus.
Pero, ¿a qué olía Venus? A tierra mojada, a lluvia, a palosanto e incienso, a humo de palosanto y a hoja de naranja, a cacao y algarrobo, a hierbas y árboles. Venus olía al bosque y el bosque olía a Venus. Y ese olor, ese aroma, ese perfume relajaba, sin complicaciones, a sus agotados sentidos. Era sumamente embriagador.
Suspiró con suavidad y la figura en su delante se removió. Leslie esperó sin sentir un ápice de miedo.
No tenía por qué temer a Venus.
—¿Estás despierta? —preguntó ella con voz ronca.
—Sí —contestó Leslie con calma—. Pensé que seguías dormida.
Venus se levantó de la cama y estiró los brazos, dándole la espalda a Leslie.
—No, claro que no. Acabo de descubrir algo más molesto que dormir sobre piedras: dormir contigo —declaró.
—Estoy segura de que estás exagerando, no me muevo en sueños.
—¿Cómo podrías saberlo? ¿Nadie se ha quejado antes?
—Nadie.
Venus se giró, tenía una ceja levantada.
—¿Qué? —preguntó Leslie.
—¿Con cuantas personas has dormido antes?
Le escocieron las mejillas, pero se las arregló para no delatar su vergüenza.
—Muchas, no puedo recordar un número —contestó—. Una vez fui de excursión a la playa con unos amigos, tuvimos que compartir las carpas entre tres personas. Ninguna se quejó de mí, por eso es que creo que estás exagerando.
Venus ladeó la cabeza y se alejó de la cama, caminando en dirección a la puerta. Leslie se giró para seguir sus pasos.
—¿Adónde vas?
—Abajo.
—¿Podrías...?
—Absolutamente no —se adelantó Venus, encerrando el pomo con una mano blanca—. Lo que quieras, ve por él. No soy tu sirvienta.
Leslie esperaba que cerrara la puerta de un tirón y se marchara furiosa, pero, al contrario, abandonó la habitación con tranquilidad. La puerta apenas hizo un chillido al cerrarse.
Volvió a removerse entre las sábanas y cerró los ojos. Los acontecimientos ocurridos el día anterior empezaron a repetirse a toda velocidad en su cabeza, exhaló con fuerza. Muchas cosas habían cambiado en las últimas horas y, quizá la más sorprendente de todas, era que ahora sentía más miedo por Adara del que alguna vez había sentido por Venus.
Si era sincera consigo misma, ahora que había despertado por completo, tenía que reconocer que le gustaba —y tranquilizaba— el olor de Venus. La parte racional de su mente se lo reprochó, pero sus quejas fueron rápidamente ahogadas por los recientes sucesos. Venus había tenido miles de oportunidades para deshacerse de ella y no lo había hecho, además, sus amenazas no eran más que palabras vacías.
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El bosque de las brujas | GL
Детектив / Триллер🏆| Ganadora de los premios Wattys 2021. Leslie Valera ha regresado al pueblo de Los Limos después de diez años, decidida a aprovechar las vacaciones de verano y divertirse en compañía de su primo. Sin embargo, sus días de ocio son frustrados por la...
