1820
Una lucecita amarilla se encendió sobre el sendero que seguían sin ningún propósito. Contuvo la respiración y cerró los ojos con fuerza. Tenía miedo de lo que sus ojos veían.
Elevó una plegaría al cielo. Una más. Tal vez, con algo de suerte, esa sería la última.
—¿Qué es eso? —preguntó la voz cansada y exhausta de su hermana mayor. Llevaban varías horas sin decirse ni una sola palabra entre sí. Escucharla hablar la asustó mucho.
Abrió los ojos muy despacio. La lucecita seguía allí. Y una nueva lucecita apareció. Era verde y brillaba mucho, iluminando el pedacito de tierra sobre el que yacía. Luego, otra lucecita de color. Era roja.
Y fueron apareciendo más (de distintos colores) hasta que formaron un patrón. Hicieron un camino de lucecitas de colores brillantes. Un sudor frío la bañó de la cabeza a los pies.
—¿Qué es eso? —insistió su hermana mayor.
No tenía ni idea. Dio una serie de pasos hacia atrás, hasta reunirse con sus dos hermanas. Su hermana menor no decía nada. No había hablado en días. No estaban seguras de que todavía estuviera en sus cabales, pero no podían abandonarla.
Solo se tenían a ellas.
—¿Estamos muertas? —susurró su hermana mayor.
—Dios quiera que sí.
Su hermana menor la agarró del brazo. Le dio escalofríos sentir su mano helada sobre su piel. No quiso voltear y mirarla porque la última vez que la había mirado a la cara (cuando el sol seguía sin ponerse) tenía el aspecto de un cadáver. Era muy probable que muriera dentro de otras pocas horas y no quería que eso fuera lo último que recordara. Siempre había sido una niña tan bonita...
Las lucecitas seguían brillando sobre el sendero. Se sentía como una señal, como un llamado.
—Y sí... ¿Y sí lo seguimos? —susurró su hermana mayor. Parecía que la curiosidad le había proporcionado algo de vitalidad. La miró y se dio cuenta de que su rostro brillaba.
No, no era solo eso.
Estaba hermosa. Sus mejillas volvían a estar llenas. Ya no tenía ojeras ni las arrugas de cansancio. Había perdido el aspecto demacrado de golpe.
—Tengo miedo —respondió y le sorprendió que la voz le saliera con tanta naturalidad. La garganta ya no le dolía.
La mano de su hermana menor la apretó con mucha más fuerza. Fuerza. Hacía menos de cinco minutos habían estado cargando con un cadáver viviente y ahora la apretaba con fuerza...
Dios las había escuchado. Les dio la tan anhelada muerte, la salvación.
Ya no tenía miedo.
Dieron un paso adelante. Luego otro. Y otro. Y otro y otro y otro. Y siguieron el camino de lucecitas hasta que llegaron al final.
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El bosque de las brujas | GL
Mystery / Thriller🏆| Ganadora de los premios Wattys 2021. Leslie Valera ha regresado al pueblo de Los Limos después de diez años, decidida a aprovechar las vacaciones de verano y divertirse en compañía de su primo. Sin embargo, sus días de ocio son frustrados por la...
