Las luces en el despacho de mi padre están encendidas, oigo murmullos dentro, debido a lo tarde de la noche y al extraño ambiente en casa, soy tentada a curiosear en lo que se halla en la algo aislada habitación. Me acerco a la puerta y la abro tan solo un poco, apegando mi oído a ella.
- esto es imposible - oigo murmurar a mi hermano mayor de negras hebras - es simplemente imposible - logró oír como su voz parece agravarse.
- la carta llegó del pico de un ave demoníaca, es ciertamente imposible que sea alguien más, y el sello en la carta lo confirma más que nada - esta vez la voz de papá resonaba molesto, como si una abeja estuviera sumbando en su oreja de manera constante.
- pero... No puede pedir tal cosa - Hideki sonaba preocupado, incrédulo de la charla que estaban teniendo con mi padre - hay reglas que lo impiden, no? - pregunto con un tono esperanzado, pero conocía a mi hermano, seguramente sus verdosos ojos se hallaban angustiados, rogándole a mi padre lo que sea que lo conmocionaba desapareciera.
- 130 años han pasado, la tradion debe respetarse, el acuerdo debe renovarse... - farfulla mi hermano de mirada oscura y ojo sin vida - a que se refiere con eso David? - se que la mirada seria de Exel se halla sobre mi padre de hebras castañas claras.
Lo oigo suspirar, clara señal de que medita sus palabras con gran sigilo, cual víbora a punto de morder. Siento la tención en el aire, como mi hermano mayor Exel expulsa esa aura de pocos amigos y sediento de respuestas, logró oír el bajo murmurar del castaño claro de mi hermano, que parece preocupado con el silencio que aguarda mi padre, y el silencio, el que provoca el serio y imponente hombre, el cual parece ni respirar.
- hacia tiempo, casi un milenio, el rey demoníaco tenía a todos bajo su control y nos tenía más que atemorizados - la voz de mi padre volvió a rezonar en el despacho - luego de la guerra demoníaca Santa termino, acordamos que se le otorgaría una ofrenda de su preferencia y una fiesta cada 100 años, y este año nos toca a los lobos hacerla - informa con un tono serio que provocó un escalofrío en mi.
- es obligatorio obedecer a la petición de él o sucumbir a una posible guarra - recalcó con un tono tan frío y calculador el pelinegro de mi hermano, que casi me congele en mi sitio.
- pero, no podemos entregarle tal cosa, es un ser viviente de lo que hablamos, es... - el castaños claro hablaba con angustia y molestia mesclada - me niego! - afirmó con irá.
- Hideki, como mi sucesor debes de entender que esto no es negociable, que no está ni en tus manos ni en las mías - el tono del hombre de mayor edad sonaba sería, pero podía denotar la angustia y preocupación en ella.
El de verdosa mirada estaba por hablar cuando nuestro padre volvió a ser presencia su voz con algo que nos dejó más que desconcertados.
- no entregaremos lo que pide - declaró con tal seguridad, que incluso el tiempo parecía detenerse del asombro.
- p-padre?...
- haré lo posible para no entregar la ofrenda que me exige el rey demonio, incluso me entregaré a cambio si es necesario para que no halla una guerra - le hablaba a Hide con seriedad.
- no me hayo en contra de tu decisión, pero debo advertir que deberías de estar consciente que esto será considerado una ofenda para el - remarcó mi hermano Exel con algo de calma, como si la idea de una posible guerra no lo asustará.
Suspiro el hombre que seguramente se hallaba sentado en su escritorio mirando ambos muchachos.
- lo que sea necesario, para no perder algo valioso - aseguró el mayor en el despacho.
No oí nada más de ello por un instante, a lo que decidí esconderme para no ser atrapada usmiando donde no me llaman, Hideki fue el primero en irse, seguramente a su cuarto, luego fue Exel junto a mi padre, dejando el despacho totalmente sólo. Estuve tentada en entrar y hallar la carta que tanto revuelo estaba causando, pero algo en mi me decía que era mejor no meterme, que aún no estaba lista para ello, así que volví donde mi cuarto en el más profundo de los silencios.
Quizás mañana alguien me diga algo de ello.
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Ella Me Pertenece
WerewolfSer uno de los seres más temibles, obcecionarte con la hija oculta de uno de los Lindez de la TinKada superiora
