V. Back from the dead

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Hatta y Wendy fueron los únicos que entraron por el oeste del castillo. Según había previsto él, Peter se encontraría en las mazmorras de aquella parte. Alicia aceptó ir con Slightly y Tootles por el este. Los gemelos fueron junto a Nibs por la parte trasera del castillo que sería el norte.

Una vez dentro, pasaron por pasadizos interminables haciendo el menor ruido posible. Cada vez que se encontraban un guardia lo mataban en silencio utilizando la espada de ella y el cuchillo que le fue entregado a Hatta antes de iniciar el plan de rescate.

—¿Crees que estará bien Alicia? —preguntó Wendy tras matar a otro soldado más.

Hatta soltó una carcajada. —Sabe cuidarse. Aunque tu no lo creas, Alicia sigue siendo la misma guerrera que hace unos años. Tan solo tiene que volverse a acostumbrarse. No a todo el mundo le es tan fácil como a ti.

—Fui cruel. —reconoció ella. —Nunca antes me había enfadado así con ella. La culpabilidad me está matando.

—¿Si? —dijo él. —Pues dile que te deje viva durante un par de minutos hasta llegar a Peter o no podré lograrlo solo.

Wendy rio. —Ves, esa es la sonrisa que quería ver. No podemos ganar una guerra lamentándonos de nuestros errores y mucho menos cuando se pueden solucionar en cualquier otro momento.

—¿Dónde está el loco sombrerero que conocí? —preguntó Wendy bromeando.

—¿Dónde está la chica con más agallas que todos los niños perdidos juntos? —dijo éste con las manos alzadas y riéndose. Señaló a Wendy con el cuchillo. —Ahí está la diferencia entre nosotros, en ti y tu hermana.

Wendy y Hatta comenzaron a caminar tranquilos en un pasadizo del castillo tras matar a todos los guardias que habían. Hablaban entre susurridos acompañados por risas. —¿Qué diferencia?

—La principal. —dijo éste. —Tú tienes agallas de matar a todo aquél que se te cruza por delante sin importar qué, cómo o quién lo puso ahí con tal de salvar lo que verdaderamente te importa. No eres de las que se sientan a tomar el café una tarde de un domingo, o a leer cuentos en un prado. No eres ni mucho menos una chica que decide hacerse las uñas entre semana y preocuparse como lleva el pelo todos los días a la hora de salir de casa. —miró a Wendy. —No te importa nada de eso. Solo te importa lo que eres. Valiente, salvaje, aventurera, peligrosa y amiga de tus amigos. Buena persona. Alicia compartirá ciertas cosas de esas contigo, pero no tiene tantas agallas. Y sin duda prefiere un buen baile en el castillo a estar en el castillo enemigo con el miedo de perder a alguno de nosotros.

Wendy rio. Pero antes de que dijera algo, Hatta prosiguió. —No tienes que sentirte culpable por lo que le dijiste a tu hermana, ella sabe cómo eres al igual que tu sabes como es. Tú eres como Peter. Por lo que Alicia, es como yo.

—Supongo que por esa razón no estamos juntos. —dijo ella bromeando.

Hatta estalló a carcajadas, respondiendo. —Seriamos una pareja de extraños. Una temeraria con un pacifista. Sería divertido.

—Te mataría a la mínima pelea.

—Eso tendríamos que verlo. —dijo él girando a la derecha.

Wendy sonrió mirando a su viejo amigo como la guiaba por todos aquellos pasadizos solitarios. —¿Cómo es que no hay nadie?

—Por las noches baja la guardia. Algo estúpido por parte de Iracunda. —dijo Hatta. —Vamos, estamos cerca.

Tres pasadizos más, un par de guardias muertos y tres puertas cruzadas hasta al fin llegar a la puerta de la mazmorra de Peter. Hatta abrió la ventanilla y miró hacia dentro, ahí estaba Peter atado de manos a unos pilares de madera que lo colgaban. Wendy ayudó al sombrerero a abrir la puerta además de vigilar que nadie viniera. Una vez conseguido, entraron corriendo a la mazmorra podrida y malorienta en la que se encontraba su objetivo. Wendy al verlo de aquella forma, colgado, sangrando, lleno de heridas e inconsciente, se paralizó.

Two twins in CursedlandDonde viven las historias. Descúbrelo ahora