Capítulo 2

1.3K 187 4
                                        

Byul saltó silenciosamente por la acera vacía, tarareando la melodía de su canción favorita. Se estremeció cuando el viento frío golpeó su piel e inclinó la cabeza hacia abajo para mirar la hora en su teléfono. Son casi las 11 de la noche, pero su estómago solo tuvo que pedir comida y para su mala suerte su refrigerador estaba vacío, por lo que tuvo que ir a la tienda más cercana en el área de su vecindario.

Estaba a punto de dar la vuelta a la calle cuando sus sensibles oídos se animaron después de escuchar un leve ruido proveniente de un oscuro callejón que se encontraba cerca y después de eso, un olor a miedo comenzó a persistir, un olor a canela asustado que hizo gruñir a Byul.

Alguien corre peligro.

Antes de que pudiera siquiera pensar, sus pies ya la estaban llevando hacia donde provenía el olor y los ruidos asustados. Los gemidos empezaron a ser cada vez más fuertes con cada paso que daba.

- B-Basta, no puedo darte lo que quieres.

- ¡Cállate!

Y el sonido de una bofetada producida resonó por el callejón vacío. Hizo que Byul apretara los puños, a juzgar por los olores, habría alrededor de cuatro alfas y un pobre omega y cuando echó un vistazo al escenario, tenía razón.

Una mujer omega está sentada en el suelo, sujetándose la cara y temblando terriblemente mientras cuatro hombres alfa la rodean, dándole miradas presumidas y sin gracia.

Hizo que el corazón de Byul se estremeciera de rabia, de inmediato buscó cualquier objeto que pudiera utilizar como un arma contra estos tipos, afortunadamente para ella, vio una tubería de hierro tirada y la recogió, preparándose para un ataque después de ver un buen momento. escabulléndose de manera sigilosa hacia el gran cubo de basura en la esquina.

- Hah, qué lástima. Mírate, temblando y todo. - habló uno de ellos, ganándose las risas de los demás y acercó la mano a la pobre mujer, actuando como si fuera a abofetearla de nuevo. Hizo que la pobre omega se alejara y gritara, sollozando mientras se cubría la cara con el brazo, tratando de protegerse.

Byul se mordió el labio inferior, tratando de reprimir su ira ardiente.

Otra serie de risas resonó alrededor. 

- Vamos, cachorro. Una ultima oportunidad. Dile a tu padre que nos dé un puesto en su compañía - murmuró el mismo hombre, agachándose para igualar el nivel de los ojos del omega y agarró un puñado de su cabello negro, tirándolo con fuerza, haciendo que la pobre mujer siseara de dolor y se encogiera de miedo.

Cuando ella no respondió en absoluto, el chico le gruñó. - Entonces, quieres que te den una paliza, ¡eh! ¡Bien, maldita inútil! - gritó, luego se puso de pie e hizo un gesto a los otros hombres para que se acercaran hacia la mujer.

Sus sonrisas comenzaron a ensancharse y se acercaron a la omega temblorosa. Estaban a punto de atacar a la indefensa mujer cuando Byul finalmente se movió de su lugar, golpeando al primer alfa que pudo alcanzar. Ella apuntó a su cabeza que lo derribó en un instante.

Los demás se sorprendieron por la repentina aparición, pero Byul tomó esto como una ventaja, mientras estaban distraídos balanceó la tubería de hierro nuevamente hacia la garganta de otro alfa, haciéndolo tropezar hacia atrás y caer inconsciente.

Finalmente, los dos restantes intentaron lanzarse hacia ella, mostrando los dientes mientras la atacaba, pero Byul no es la típica omega suave y tranquila, ella puede defenderse.

Antes de que pudieran tocarla, Byul cargó la tubería de hierro contra el rostro de uno de ellos con fuerza. Al instante, el pobre alfa quedó inconsciente debido al duro golpe.

El último la está mirando con los puños cerrados. - ¿Quién diablos eres tú? - preguntó, dejando escapar un gruñido, sus ahora ojos rojos estaban fijos en ella, pero eso no la perturbó en absoluto.

Byul tomó nuevamente la tubería de hierro ignorando su pregunta, para luego balancear la tubería hacia él, pero este logró esquivarla rápido e incluso sostuvo el otro extremo para evitar que atacase de nuevo.

Él le lanzó una sonrisa. - ¿Enserio pensaste que... - no pudo terminar su oración cuando de repente, Byul deshizo el agarre de la tubería y le dio una patada en la cara, inmovilizándolo.

La omega resopló, dándole a todo el cuerpo inconsciente una mirada de suficiencia antes de caminar hacia la mujer asustada, acercándose a ella con cuidado. - Oye, ¿estás bien? - preguntó suavemente. Sus miradas se encontraron, el corazón de Byul se conmovió cuando vio lágrimas formarse en sus ojos brillantes.

De repente, captó una suave fragancia de canela que la tomó desprevenida porque era agradable.

Predestined [Moonsun]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora