Llegas a una casa llena de pieles, casi una cueva. Te bajas de Kirishima y entras a su casa.Kirishima: Bueno, preciosa, bienvenida a mi casa/cueva. Ponte cómoda.
Ves alrededor que parece muy varonil, tiene una alfombra de oso.
Tu: ¿Cazaste a este oso?
Kirishima: Sí, ¿por qué?
Tu: Es muy grande.
Te agachas y tocas el pelaje. De repente, tu estómago suena.
Escondes tu cara avergonzada
Tu: L-lo lamento.
Kirishima: ¿Tienes hambre? Ya vuelvo, no puedo dejar que te mueras por esa razón.
No puedes decirle nada cuando sale volando de su casa en forma de lobo.
Tu: Pero Kirishima, tampoco me voy a morir así tan rápido. Te ríes ¡Qué mundo tan raro!
Te levantas y aprovechas para ver su casa, pero no tocas nada por respeto a su propiedad. Ves que hay una fogata y aprovechas para encenderla.
Kirishima regresa con un venado todo chorreando de sangre. Gritas de miedo por la situación.Kirishima: ¿Qué pasa?
Te relajas
Tu: Me asusté, no... no es nada. Prendí la fogata, perdón por ponerme cómoda.
Kirishima te dice que está bien, pero no le gustó que prendas el fuego ya que tenía miedo de que te hicieras daño. Te explicó que eso debe hacerlo el macho. Haces pucheros pero te quedas callada.
Tu: (pensamientos) Bueno, vivimos en mundos diferentes.
Kirishima pone la carne en el fuego y la empieza a cocinar.
Tu: Espera, ¿así nomás? ¿Y los condimentos?
Kirishima: ¿Qué son los condimentos?
Lo miras sorprendida, pero luego le indicas con la mano que no es nada, ya que no quieres parecer exigente, además de que te invitó a su casa.