Los gritos de la Señora Grimshaw despertaron a Arthur. Era un día soleado, y tras descansar varias horas junto a sus compañeros de la banda, recordó el momento en el que volvió a ver a Trelawny, después de aquella pelea en la taberna de Valentine, junto a Charles, Javier y Bill. No volvieron a ver al joven Sean MacGuire desde que tuvieron que escapar de Blackwater, hace ya unos meses.
Sean MacGuire era un muchacho irlandés, de los más jóvenes de la banda junto a Lenny. Era un engreído ladronzuelo que descendía de una estirpe de criminales y disidentes políticos. Siempre quería estar donde se desarrollaba la acción y tenía mucha confianza en sí mismo... Puede que incluso demasiada.
Gracias al misterioso Trelawny, sabían que Sean seguía vivo, pero que se encontraba atrapado por varios cazarrecompensas. Aquella mañana, Arthur decidió juntarse con el nativo Charles Smith y el mexicano Javier Escuella para acudir en su busca.
-¿Cuántos?-preguntaba Javier desde el acantilado.
-Un montón. Hay uniformes en todas partes-le respondió Charles mientras observaba la ciudad de Blackwater con unos prismáticos.
-¿Ves a Sean?
-No. Creo que no.
Era la primera vez que volvían a aquella ciudad tras el atraco fallido. Todo seguía igual, menos las calles que estaban repletas de agentes de Pinkerton y carteles con las caras de los miembros de la banda de Van der Linde.
-Bueno... ¿Dónde está ese pequeño cabrón irlandés?-preguntó Arthur acercándose a sus dos compañeros.
-No estoy seguro. Trelawny ha ido a averiguarlo-respondió Charles sin dejar de observar por los prismáticos.
-¿Ha ido alguien a Blackwater a ver cómo están las cosas?
-Aquello está lleno de agentes Pinkerton-dijo Javier-y carteles de Dutch y Hosea.
-Tenemos un montón de dinero abandonado en esa ciudad-dijo enfurecido Arthur, refiriéndose al dinero robado de Blackwater, que tuvieron que dejarlo allí para poder huir con vida de aquel desastre.
-Y ahí es dónde se va a quedar, por ahora-respondió Javier.
-Me pregunto por qué no habrán colgado a Sean...-comentó Arthur cogiendo los prismáticos de Charles.
-Yo creo que lo están usando como cebo... O que quieren hacer un juicio público-explicó Charles mientras veía que Trelawny se acercaba sigilosamente por detrás.
-Caballeros-saludó-Lo van a trasladar río arriba, por el Alto Montana, y luego lo llevarán a una prisión federal, al oeste.
-Mierda-susurró Arthur-No se puede rescatar a nadie de una prisión federal. Así que, o lo rescatamos ahora, o nos olvidamos de él.
-No vamos a olvidarnos de nadie-se quejó Charles.
-Claro que no-contestó Arthur mirando fijamente la ciudad desde lejos.
-Los chicos de Ike Skelding lo están trasladando a un campamento cercano, antes de entregarlo al gobierno-informó Trelawny.
-Entonces, supongo... que debemos detenerlos antes de que lleguen al campamento-comentó Arthur-Charles, ¿por qué no subes por el lado norte, nosotros vamos por el otro lado del valle y nos encontramos allí contigo? De esa manera, podemos pillarlos por los dos lados. Javier, Josiah, vamos-ordenó.
Charles Smith montó en el caballo y se dirigió hacia el norte, siguiendo las órdenes de Arthur, mientras Javier, Josiah Trelawny y Arthur se montaban en sus caballos para dirigirse por el otro lado, con intención de encontrarse con Sean por el camino.

ESTÁS LEYENDO
Red Dead Redemption II
PertualanganAmérica, 1899. El ocaso del Salvaje Oeste ha comenzado y las fuerzas de la ley dan caza a las últimas bandas de forajidos. La banda de Van der Linde, tras un desastroso atraco fallido en la ciudad de Blackwater, se ve obligado a huir. Deberán atraca...