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La semana pasó rápido, Hinata ya se encontraba en el aeropuerto, era su primer viaje solo y en avión, lo que lo ponía ansioso.

El primer día tuvo muchos mensajes y llamadas perdidas de Kageyama, pero al segundo día dejó de recibirlas.

- Pensé que no te rendirías tan fácil - dijo mirando el historial de llamadas.

Miró la tabla de vuelos, el suyo partía en una media hora, serían treinta horas de vuelo aproximadamente.

Tenía que pensar en su futuro, pero no podía dejar de pensar en Kageyama.

- De qué me preocupo, un alfa cómo él no se demorará en encontrar un omega, no es un mal chico después de todo - Hinata tampoco se había contactado con Yachi o sus otros amigos, al único que le habló fue a Kenma, quién aprovechando que estaba en T...

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- De qué me preocupo, un alfa cómo él no se demorará en encontrar un omega, no es un mal chico después de todo - Hinata tampoco se había contactado con Yachi o sus otros amigos, al único que le habló fue a Kenma, quién aprovechando que estaba en Tokio, se reunió con él y le contó todos los problemas.

Kenma se molestó con Hinata por su decisión tan repentina y su actuar frente a Kageyama, todo el mundo sabía que el alfa estaba enamorado de su pequeño omega. Pero apoyó a su amigo en su decisión.

- Bien... Nos vemos en dos años mi querido Japón - Hinata camino hacia la puerta de embarque sin mirar atrás.

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El día que Kageyama fue a la casa de Hinata y éste se había ido, su corazón se había roto en miles de trozos, si bien usó mal las palabras, no era para que Hinata se fuera al otro lado del mundo, a más de 18,500 kilómetros de distancia.

- Lo di todo, me entregué y mostré como realmente soy ¿Para qué? Para terminar herido - dijo después de internar llamarlo y que el omega no le contestara las llamadas.

Kageyama se sumergió en una depresión, esto provocaba que jugara mal en las prácticas.

Ya habían pasado meses desde que Hinata se había ido a Brasil, pero el alfa aún no podía superar lo ocurrido.

- Kageyama ¿Qué pasó? Tu desempeño bajó considerablemente estos últimos meses, sabes que si nuestro setter no está al 100%, eso arriesga el juego y el campeonato - le dijo el entrenador Fuki Hibarida.

- Perdón entrenador, juro que me repondré - respondió Kageyama con una mirada perdida y sin brillo.

- Recuerda que en unos meses viene la selección y podrás ser parte oficial de algún equipo, hay unos muy buenos que han puesto los ojos en ti - el entrenador trató de darle ánimos mientras golpeaba su espalda.

- Lo sé, debo mentalizarme mejor - respondió pero su mente aún estaba pensando en aquel pelinaranja.

El entrenador lo miró preocupado, Kageyama se veía solo, nunca fue de tener tantos amigos, pero había alguien que podría ayudar, el único senpai que Kageyama respetaba.

𝔹𝕣𝕠𝕜𝕖𝕟 𝕂𝕚𝕟𝕘𝕕𝕠𝕞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora