Una gratificante y deliciosa sorpresa

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Cuando logré divisar las pocas luces que rodeaban nuestra cabaña comencé a aminorar el paso. La bajé de mi espalda y caminamos hasta la entrada. – Por favor. No digas nada, yo me encargaré. – Ella asintió tímidamente. Suspiré y abrí la puerta.


— ¡¿Dónde te habías metido?! ¡Deberías haber vuelto hace más de una hora! – Slender estaba hecho una furia. Realmente enojado. — ¿Cuál es tu excusa?


— Tranquilo, nuestro problema es otro... — Entré a la cabaña. – Te lo explicaré, lo juro.


— ¿Quién es ella?


— Una chica, Mitchie. Mira... Iba a-


— ¡¿Trajiste a una humana a la casa?! – Los tentáculos de Slenderman se elevaron rápidamente.— ¡Entiendes los riesgos de esto! ¡Deshazte de ella!


Mitchie miraba al suelo. Dios Toby, no sientas empatía, por favor, cualquier cosa menos eso.


S.. Sr. Slender. – Ella comenzó a hablar ¡Mierda!Realmente me disculpo por todo esto. No es culpa de Toby, todo fue mi culpa y quiero cargar con las consecuencias. – Ella levantó la mirada demostrando que no tenía miedo.


Miré a Slender. Él estaba tan sorprendido como yo lo había estado minutos atrás.


— ¿Qué es lo que quieres?


So-solo necesito un lugar donde pasar la noche. Prometo irme mañana mismo, lo juro, tampoco hablaré sobre ustedes.


Slender se volteó y suspiró enojado.


— Está bien... Toby – Me miró.— Tú te encargarás de que los demás no le hagan daño. Mañana quiero que se vaya.


Gracias Slender. – Dijo ella sonriendo. Él se retiró de la habitación dejándonos solos.


— Sígueme. – Subimos las escaleras en completo silencio. Ninguno de los chicos se encontraba en la sala, seguramente estaban durmiendo. Entramos a  mi cuarto y cerré la puerta. Ella comenzó a observar todo a su alrededor, como si estuviera viendo un palacio de princesa cuando se encontraba en una simple cabaña vieja y destruida.


— Me encantan las cabañas. – Comentó mientras miraba a través de la ventana. – Me hace acordar a un verano cuando era más pequeña, mi padre nos llevaba de vacaciones allí. Tengo muy buenos recuerdos de ese año... Pero al año siguiente nos mudamos y nunca volví a ir. —  Murmuró unas palabras que no pude entender y prosiguió: – Perdón por meterte en todo este lio.


— ¿Por qué me hablas como si fuera normal?


— ¿Acasos tenes cola de mono u ojos en las manos? – La miré más confundido de lo normal ¿De qué está hablando está loca? – Me dijiste que ser diferente no era tan malo. Serás un asesino pero aun así sos una persona ¿Debería tratarte mal por ello? Vos no me conocías y me trataste bien cuando podrías haberme asesinado. – Ella sonrió a medias. – Y eso te lo debo.

Bad Blood | Libro I | Ticci-TobyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora