Las dejé pasar a la sala mientras iba con dirección a la cocina para informarle a Michaelis que tenía visitas, se sorprendió un poco mientras terminaba de secar sus manos, pareció pensar un momento antes de decidir salir a la sala, pude oír que les ofreció asiento antes de que yo lo siguiera, no notaron mi presencia ya que estaban centradas en el demonio, estuve por decirle en señas que iría a mi habitación, pero él me indico antes de todo que lo acompañará en el sofa, suspiré y me acerque para sentarme, las humanas me miraron mal tratando de intimidarme, me causo gracia por lo que no pude evitar sonreír cosa que les molestó.
—Esta mocosa ¿Quién es?- Pregunto la que parecía la mayor de las dos.
—¿Es tu amante? - Le siguió la otra con molestia.
—Esto se torna interesante - Comenté, no le había puesto atención a la conversación antes de que me involucraran, pero por su simple actitud era obvio.
—¡Señoras! - Levanto un poco la voz y la cara de indignación de las féminas no tenían precio, aunque Michaelis parecía frustrado —Les ruego respeten a la señorita, en cuanto a su problema creo que será mejor que continúen buscando la procreación no es algo que se me dé, además si no lo notaron estoy casado.
Trate de mantenerme recta ante la situación, pero aquellas solo seguían dándome gracia, por aquella respuesta se desató un entretenida discusión, posiblemente creyeron que podían meterle presión y obligarlo a responsabilizarse, los demonios no pueden tener hijos al no ser que quieran o más bien los necesiten por la presión de la raza, al final de alguna manera logro que se fueran, su estrés se reflejo de inmediato al cerrar la puerta.
—¿Porque no te duermes aunque sea por hoy?, Te ves muy mal y para que yo lo diga estás grabé
Suspiro con cansancio confirmando mi comentario anterior —Rushifa gracias por no irte, es posible que siguieran aquí de no ser por tu presencia.
—Si, si, en el futuro que las humanas con las que te involucras que no sepan ni en donde compras, ya ve toma un descanso que lo necesitas.
Y si que lo necesitaba, su puerta no quedó bien cerrada por lo que se le podía observar como yacía plácidamente en la cama, su fino rostro relajado podría engañar a cualquiera, si no fuera por su aura demoníaca diría que parece más un celestial que un infernal, por otra parte era como si nunca antes hubiera si quiera considerado dormir aunque fuera por aburrimiento, así que el día y la noche siguiente tuve tiempo relativamente sola, y al despertar el día siguiente su puerta estaba cerrada, lo llame, pero al parecer había salido, sin preocuparme continué con lo que se hizo rutina los siguientes días.
La gente comenzaba a hablar y sacar teorías sobre mi existencia, algunas buenas, otras no tanto, todo esto entre los comentarios de las salidas de Michaelis, al parecer ya había vivido lo suficiente aquí para que los humanos cercanos comentaban sobre su posible edad, trate de poner atención todo lo posible a las dudas que a aquellos individuos les comenzaron a surgir acerca del demonio que es mi compañero.
"¿Hace cuanto que vive en esa casa?"
"Siempre se ve igual como si el tiempo se hubiera detenido"
"¿La señorita tendrá más edad de la aparente?"
"La casa se remodeló de un día para el siguiente, ni siquiera se vieron los anteriores muebles que desecho"
"Nunca se le ha visto en la parroquia"
Estos y otros más comenzaban a ser una alerta, nunca le pregunté el tiempo que llevaba en Londres, pero tampoco esperé que los humanos empezarán a sospechar, no podemos hacer mucho, ahora pondrían mayor atención de la necesaria, siempre hacen eso cada vez que arman un teatro en sus mentes, se vuelve imposible sacarles una idea de la cabeza, harán y alterarán cualquier cosa solo para tener la razón, no se podía dejar o empezar a realizar actividades a las que no están acostumbrados a ver en casa de Michaelis, es necesario hablar con él al respecto, pero su ausencia es indefinida solo debía evitar hacer algo que no sea humano, si acusan a personas de brujería solo porque no les agrada, se volvería una molestia que lleguen a tener la mínima razón para hacer tal acusación.
Agradecí profundamente a quien sea a quien le agradará lo suficiente para hacer que Michaelis no siguiera ausenté, llegó atrapando me con un bocadillo nocturno, pero su estado era preocupante, demasiado a decir verdad, apenas había logrado cerrar la puerta y dar unos cuantos pasos antes de desplomarse instintivamente lo atrape antes de que si quiera rozará el piso, debía llevarlo a su habitación, pero no quería molestar su privacidad, mi única opción era la mía, sin pensarlo lo lleve ahí, sus heridas debían ser atendidas urgentemente, tuve que deshacerme de su ropa para tratarlas, era obvio que un ángel lo atacó por la espalda, demonio estupido bajaste la guardia, además que permitiste que robara suficiente energía como para matarte, suspiré un momento ya le llamaría la atención cuando vuelva a tener conciencia, afortunadamente solo lo pensé, tarde un poco en controlar el sangrado, pero aquellas heridas no se cerrarían sin ayuda y no me refiero a una ayuda física.
Era un riesgo, el transmitir energía debía usar mi poder, el de mi raza, el infernal no sería suficiente, conocía bien aquel tipo de heridas, no se curarían sin ayuda de por medio, y él podría ser capaz de encontrarme, pero si no ayudaba a Michaelis su recuperación no sería exacta, ni siquiera sería segura; lo mire por un momento eran tan débil como un humano en el estado en el que se encontraba, no podía arriesgar su existencia solo por una alta posibilidad de una severa discusión con él.
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EL DEMONIO DE LA DIOSA - Michaelis & Rushifa
FanfictionCada reino tiene sus reglas y principios, si deseas vivir en ellos debes respetarlas, y seguirlas al pie de la letra, no importa tu estatus, ni siquiera si se trata de un Dios... o en este caso una Diosa. ★~★~★~★~★~★~★~★~★ -¿Michaelis? -Me miro de r...