Capítulo 8: Choque

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Me desperté como a las nueve y media de la mañana y bajé a desayunar encontrándome con los gemelos y Stephen sosteniendo sus cabezas con una mano mientras tomaban jugo con la otra.
-Buenos días borrachos- me reí
-Algún día vas a sufrir la resaca también- me dijo Stephen con los ojos entrecerrados.
-Quizá- le sonreí
Eugenia me trajo un vaso de leche preguntándome si quería algo de comer, a lo que yo le respondí que con la leche estaba bien, aún conservaba la costumbre que tenía en mi casa de tomar un vaso de leche por las mañanas o a veces café, cuando normalmente aquí comían algún huevo revuelto con jugos.
Trevor y Gaia aparecieron en la estancia dirigiendo sus miradas a nosotros.
-No voy a preguntar- habló Trevor- será mejor que se recuperen enseguida porque tía Anne vendrá en unos minutos.
Anne era la tía más cercana a ellos, tengo entendido que era la hermana del padre, ella era la que se encargó junto con su esposo de que yo pudiera quedarme aquí.
-¿Theo sigue durmiendo?-apareció Matt de repente.
Asentimos al mismo tiempo y él fue hacia las escaleras. En cuestión de minutos divisé a Theo bajando las escaleras.

-Hola, hola- apareció con una sonrisa la tía Anne
-Hola tía- saludaron incorporándose como si estuvieran al cien por ciento
-Hola Sam- se acercó a mi- no te veo desde Navidad, estás más alta, lamento no haber venido en tu cumpleaños, ¿cómo has estado?, Te ves mejor que antes- sonrió
-Estoy mejor, no te preocupes.
Anne era una persona muy amable y cariñosa, para los chicos era como su segunda madre.
#Gaia#
-Gaia, ¿podemos hablar un rato?
-Claro tía.
Sabía que la señora Anne quería saber sobre Sam, así que la llevé a mi habitación.
-¿Cómo está Samantha?- preguntó
-Yo la veo muy bien, supera las cosas más rápido de lo que pensé, es muy fuerte emocionalmente, aunque creo que sigue muy dolida por perder a sus padres y sus amigos, no lo dice pero de alguna forma se nota.
-Tenía miedo de que fuera como Theo pero veo que es diferente.
-Theo era muy pequeño cuando pasó por eso, tiene sentido que no lo superara de la misma forma que Sam, hablando de Theo- me senté en la cama a su lado- Está más alegre y habla mucho.
-Me lo habías dicho en Navidad y me sorprendió, por fin volvió a hablar completamente- me sonrió
-Creo que es por Sam, le tiene mucho cariño, creo que le gusta.
Anne sonrió con picardía- ¡Que lindo!
-Hablo con Sam como si fuera mi hermana menor, no la trato como un paciente.
-Gracias Gaia, eres una persona increíble, te queda muy bien ser psicóloga.
Sonreí, siempre me gustó ayudar a los demás con sus problemas de alguna forma, escucharlos era algo que no me costaba para nada, y la mente humana me era simplemente fascinante.

#Samantha#
-No puede ser que me hayas ganado de nuevo- suspiré frustrada.
-Estás jugando con un experto lindura- dijo Stephen con orgullo.
Desde que llegué aquí, me habían incitado a jugar sus videojuegos con ellos, el que más jugaba era Stephen, comúnmente jugábamos él, Theo y yo, siempre perdía contra ambos, a veces lograba ganarle a Theo, pero a Stephen ¡Nunca! Y me frustraba porque quería fregarle en la cara aunque sea una victoria de mi parte.
-Algún día te voy a ganar- lo miré amenazante.
-Esperaré ese día con ansias-Me sonrió triunfante.
Era un chico bastante arrogante cuando jugábamos, ganarle sería grandioso.
Dejé el control de la consola en su lugar y miré a Theo, estaba algo ido, me acerqué a él y le pregunté si estaba bien.
-No te preocupes, solo estaba recordando algo del pasado.
-¿Puedo saber qué es?- ladeé mi cabeza
Me miró por unos segundos y me contestó con un "no" directo, cosa que me pareció muy frío de su parte pero no quería insistir tampoco.
-Sam, ¿me acompañas al supermercado?- apareció Gaia de repente.
Asentí y nos dirigimos al super que estaba a tan solo tres cuadras de la casa; al parecer teníamos mucho tiempo sin comprar verduras, porque llevamos un montón.
Cuando estábamos saliendo para dirigirnos al auto con nuestras compras; mi mirada cayó hacia un señor alto con unos jeans y camisa negra algo desaliñado, el cabello oscuro y unos ojos cafés, cuando esté dirigió su mirada hacia mí, sentí mi cuerpo helarse, parecía como si hubiera olvidado como respirar y sentí que me iba caer en cualquier momento.
-¿Sam?, ¿Por qué te detuviste de repente?- escuché la voz de Gaia
No podía moverme, empezaron a brotar lágrimas de mis ojos sin que pudiera controlarlas, mi respiración era un desastre y sentía mi pecho contraerse
-¿Sam?, ¡¿SAM?!, ¿¡Qué tienes!?
Apenas escuchaba la voz de Gaia frente mío, no podía decirle nada, esa persona que había visto, estaba segura de que era la misma persona de esa noche que llevaba una pistola apuntándome.

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Un Secuestro DiferenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora