Capítulo 5: Nuevo comienzo

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¡Buen día! Esas palabras podrían definir mi día de hoy, es lunes cinco de septiembre, inicio de semana e inicio de clases aquí en Italia, las instituciones de este lugar son muy grandes y llenas de color.
En el receso estaba sola, hasta que me choqué con un chico que también hablaba español (¿sí saben lo feliz que me puse en ese momento?) Y ahí estaba yo, hablando con él en la salida, se llamaba Daniel, él era un grado mayor que yo, tenía el pelo marrón, (Casi negro) ojos miel y le llegaba apenas a los hombros.
-Sin duda tengo suerte este año-dijo sonriendo
-¿Desde cuando estás aquí?-Pregunté con curiosidad
-Desde el año pasado, soy de España, pero mi padre tuvo que mudarse aquí por trabajo, ¿y tú?
-¿Yo?,yo...hace un mes y medio-Forcé una sonrisa
-Ah, pues ¡bienvenida a Italia entonces, señorita Samantha!
Le sonreí levemente, el no tenía idea de cómo vine a parar aquí. Antes de que pudiéramos decir algo, llegó Matt para llevarme a casa, me despedí de Daniel y me subí al auto.
-¿Cómo te fue?- Me preguntó Matt
-Bien, conocí a un chico que habla español.
-¿Enserio? Que bueno, aunque creo que también deberías intentar hablar con alguien que hable italiano, así aprenderás mejor y más rápido
-Lo tendré en cuenta.
El trayecto a casa fue silencioso, considero a Matt como uno de los más callados y distantes,(después de Theo) pero era el más amable y atento según yo.
Durante estos días pude conocer más a cerca de ellos, Derek, uno de los gemelos, me contó sobre Valentina, que era hermana de Matt y de Theo, y con eso me enteré que en realidad todos ellos eran hermanos de un mismo padre pero de diferentes madres, solo Matt, Theo y Valentina tenían la misma madre
-Sin embargo, a la que más quería era a la madre de Matt- me había dicho Derek mientras mirábamos las fotos que había en la sala
-¿Por que lo dices?- pregunté
-Porque con ella se llegó a casar y tuvieron tres hijos, hasta que ella murió junto con Valentina.
-¿Como murieron las dos?
El se quedó en silencio por un momento y luego solo respondió que en un accidente, ni siquiera me dijo de qué, simplemente mencionó eso y se fue.
Eso paso en la cuarta semana que llegué, y me sorprendió mucho, pero nunca me dijeron que pasó de su padre.
Volviendo al presente; también me volví muy cercana a Theo, tenía sentido ya que teníamos la misma edad; si bien al principio no hablaba más que con monosílabos, con el tiempo se fue abriendo conmigo y hablando más.

-No,¡Ya basta!, Me duele la panza de tanto reírme- exclamé apenas
-¿Y eso qué?, Tú te estás riendo-dijo Theo
-¡Porque me estás haciendo cosquillas!- dije entre risas
Estaba por orinarme por su culpa,  él resultó ser muy juguetón cuando agarraba confianza, pero algo que odiaba eran las cosquillas y el lo sabía perfectamente.
-¡Basta Theo!- le pegué en el brazo ligeramente
-¿Me vas a dar mi chocolate?
-No- dije seria
Me volvió a atacar, ambos éramos amantes del chocolate y yo había agarrado el último que él había guardado en la heladera.
-¿No sabes lo que es ser un caballero?- Pregunté fingiendo indignación cuando él me arrebato el chocolate
-Con el chocolate eso no me importa
Lo miré con cara triste mientras le quitaba el envoltorio, levantó su mirada hacia mí y luego suspiró
-Toma- entregándome un pedazo
-¡Gracias!- dije abrazándole
De repente suena el timbre y fuimos corriendo hacia la puerta, teníamos un pequeño juego de carrera cuando alguien tocaba el timbre por más infantil que suene
-Nos ganó James- se detuvo en seco
-¿Quién es?- me asomé
-No sé, dice que es tu amigo- se volteo hacia mi James
Me acerqué a la puerta y me sorprendió ver a Daniel entrando, corrí a abrazarlo, él venía muy de vez en cuando, se había vuelto mi mejor amigo en tan solo dos meses de clases que llevábamos.
-¿Como estás?- me preguntó
-Bien y tú?
-Bien también- sonrió- ¡Hola Theo!
-Hola- respondió esté con seriedad dirigiéndose arriba
A Theo no le agradaba Daniel, no entendía porqué, siendo que Daniel era una persona super amable y agradable, supongo que solo son celos, Theo era celoso de mí y me lo demostraba sin darse cuenta en cada oportunidad.
-Vine porque estaba aburrido en mi casa y... Tengo algo que contarte y no puedo esperar hasta el lunes- me habló Daniel
-Ok vamos arriba
Fuimos a mi habitación y nos sentamos en la alfombra, el se veía emocionado.
-Ayer fuí a esa fiesta al aire libre obligado, ya que mi mamá cree que nececito socializar más- empezó- y adivina quién estaba ahí- sonrió con picardía
Lo miré con cara de que no tenía idea para que prosiga.
-¿Recuerdas a esa chica de la que te hablé el mes pasado?
-Me hablaste de muchas chicas- dije pensativa
-Ay, ¡me haces quedar como un coqueto!, la que te dije que me gustaba
-Aaah, ¿esa de cabello castaño y ojos grises?
Asintió
-Noelia- le apunté con el dedo
-Amelie- me corrigió bajando mi mano
-Sí, esa, Amelie, es que me confunde ¿Qué hay con ella?-Fruncí el ceño
-Bueno em...- desvío la vista a otro punto- Me declaré- se sonrojó levemente
-¿¡Queee!?- exclamé sorprendida
Daniel era algo tímido para expresar sus sentimientos, llevaba como dos meses intentando conquistarla, me alegraba que se haya animado.
-Dijo que sí- Habló con timidez sonriéndome
-¡Felicidades!, ahora solo falta que hables con sus padres-le sonreí
-Sí, pero el hecho de que ella acepte ya es algo.
Seguimos hablando sobre la vida hasta que en una de esa que bromeábamos entre nosotros, nos tropezamos con la alfombra, él cayó encima mío y justo en ese momento, entró Theo y nos miró
-¡Quítate de encima de Sam ahora!- exclamó furioso
-Tranquilo, solo nos caímos-mencionó Daniel incorporándose
-¿Estas bien Sam?- me preguntó con seriedad
-Sí, tranquilo Theo, es cierto, solo nos caímos.
Igualmente le lanzó una mirada asesina a Daniel y luego mencionó que el almuerzo ya estaba listo, invité a Daniel a almorzar pero dijo que ya se tenía que ir.
-Sí, ya vete- le habló Theo
-¡Theo!- lo regañé
Daniel sonrió diciendo que ya se acostumbró a qué él sea así y se despidió de mi con un abrazo
-¿Por qué siempre tiene que abrazarte?- se dirigió a mi en cuanto Daniel se fué
-¿¡Por qué eres tan celoso!?¡pobrecita tu novia!
-No tengo novia
-Sí, pero si llegas a tener, pobre de ella
Discutíamos pocas veces como si realmente fuéramos hermanos, era divertido después de todo.
              

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Un Secuestro DiferenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora