Entre al salón de clases, me siento con Jake ya que Alec está de casanova con su nadadora. La pequeña espía estaba en los asientos traseros del salón, aquella vez se escapó antes de poder cruzar palabra, pero haría lo posible por acercarme.
—Vamos a los asientos de atrás. Enfrente me da un poco de cosa, el profesor podría querer preguntarme algo. —Le digo a Jake quién mira a un grupo de chicos y chicas y se gira de vuelta a mí.
—Bien vamos.
Jake me sigue hasta la mesa del otro lado del salón en la parte trasera. Tenía la distancia justa para mirar a la pequeña bandida sin que me notará demasiado.
Seré honesto y diré que la vi más de la cuenta.
La clase empezó y la vi muy concentrada en explicarle a su amiga y en entender ella misma. Pero ambas le ponían mucho empeño en hacer su mejor esfuerzo. En mi vida había conocido verdaderas caras bonitas con cero de cerebro, pero eso no era algo que percibiera en ella.
Todo lo contrario, me atrevía a asegurar que ella tenia una cara linda y un cerebro bastante capaz, seguramente solo mantenía una fachada de una persona despreocupada que apenas pasa los cursos. Típico de alguien que np quería que los demás le exigieran mantenerse en un pedestal de perfección.
—¿Cuánto te dio en el problema ocho? —me susurra Jake.
—Aun no la hago, voy por el problema seis.
—¿En qué te distraes tanto? Ya casi terminara el tiempo para resolverlos.
Inconscientemente mis ojos la buscan por encima del hombro de Jake, en un segundo él lo nota y voltea para corroborar lo que sin duda ya sabe. Se centra en mí de nuevo.
—Deberías tener cuidado, esa chica es bastante... peculiar. Ahora pon atención a la clase.
Juego el lápiz entre mis dedos viendo fijamente el papel blanco de mi libreta, ¿Peculiar? A que viene eso. Es cierto que ante mis ojos hay algo que no explicó, pero que es de lo que hablan. Lo que Jake dijo, no sale de mi mente.
La paz de la clase se ve interrumpida de forma estruendosa.
Todos estábamos resolviendo los problemas de física, cuando el director manda a llamar a dos chicas. Que yo localicé perfectamente, creo que tanto su amiga cómo Alec, Jake y yo quedamos pasmados por su repentina llamada.
Me gire para verla tan deprisa como mi mente estaba asimilando esto. Su mirada no choco con la de nadie, con una seña de cabeza se desvaneció por el pasillo tan rápido como su amiga.
Esto no me daba buena espina.
Y menos cuando a los minutos llego la nadadora, pero no había rastro de la pequeña. Ella se miraba preocupada e instintivamente yo también me preocupe sin saber porque.
Quedarme aquí era un tormento, no sabia si lo que me movía era la simple curiosidad por el chisme que se estaba formando o una extraña preocupación repentina hacia esa chica que apenas conocía.
—Profesor, ¿puedo ir al baño? —Alce la mano para que me viera al estar al fondo.
Me levanto de mi asiento para acercarme más.
—Claro Aron, no tardes por favor, estaré explicando las soluciones de los problemas.
Salgo de la clase apresurado. Y en una esquina cambio de pasillo para ir a la dirección. Solo pude ver como dos chicos altos y bien parecidos entraron en la oficina.
Paso por el lado de la puerta y solo escucho dos voces masculinas. Que no daban señal de estar de buen humor. Eso era claro.
Trato de pegarme a la puerta para escuchar algo más que solo murmullos, pero el riesgo de ser descubierto era muy grande, no conseguiría saber mucho así que regreso al salón con la misma cantidad de información con la que Sali.
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Ateos (Libro 2: Trilogía To Lovers)
RomanceAndra, una joven de 18 años, carga con el peso de la culpa por la trágica muerte de su padre. Solo su familia conoce el secreto que ella guarda y el pasado que la atormenta. Su vida da un giro inesperado cuando Aron Wolf, un enigmático hombre de Ale...