Donde Verónica Sawyer
termina matando a 3 de
sus mejores amigas por
accidente.
Donde Verónica se da
cuenta que es una
semidiosa pero nadie
la quiere cerca por ser
peligrosa.
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EL FUNERAL DE HEATHER fue una de las cosas que nunca olvidaría en mi vida.
No porque fuera el primer funeral al que iba, no era el primero, era mas bien porque yo acabe con su vida.
— Vamos Roni... — Soltó el fantasma de Chandler mientras me seguía por mi casa. — Ya me mataste, por lo menos déjame ir a la fiesta en mi honor...
No sabía por qué veía al fantasma de mi amiga, pero sabía que era ella y no una ilusión porque era igual de malditamente desesperante.
— No quiero ir a la estúpida fiesta, cállate Heather, se supone que estás muerta.
Ella hizo un gesto de molestia y se alejó de mí levitando.
— Bueno, no sé por qué sigo aquí, anclada a ti, porque cada que me alejo mas de cien metros de ti comienzo a desaparecer, y considerando que por tu culpa estoy muerta, voy a vivir a través de ti, así que, vístete, y ve a la maldita fiesta.
— ¡¿Qué puto pacto con el diablo tengo que hacer para que cierres la maldita boca?! — grite desesperada. — ¡Estás muerta! ¡Así que por una vez en tu maldita vida, deja de ser una maldita perra y cállate!
Tan pronto como grite todo eso Heather abrió la boca para hablar, pero nada salió de esta.
La vi confundida y vi como ella se tocaba el cuello dándome a entender que no podía hablar aunque así lo quisiera, vi como sus ojos se ponían llorosos y rápidamente me sentí culpable.
— No llores, está bien, habla, perdón...
— Yo... — su voz salió con un hilo de voz. — No vuelvas a decir eso, por favor...