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Leila.

Christopher se me queda mirando como si estuviese pensando, que lo que me dijo estuviera mal.

—Cuando salimos de comer—comienza—. Ella me dijo que te cuidara en lo que se iba a Miami por unos meses, me dijo que si por alguna razón ella no volvía yo estuviese contigo.

El corazón se me destroza por completo ante sus palabras, Jane era la única persona que sabía sobre mis ataques de ansiedad, de mi poco autoestima, de lo fácil que era quebrarme.

Y hasta el último minuto de su vida penso en mi, ella siempre me cuido, entonces, lloró, me rompo más de lo que podría llegar a creer.

Y Christopher me sostiene en la superficie del mar de mis problema.

—Prometeme—empiezo a hablar sin saber—. Prométeme que no te vas a ir de mi lado, que nunca me vas a dejar sola aunque intente hacer cualquier estupidez o te pida que me dejes.

Lo mire a los ojos con súplica.

—Te prometo, siempre cuidar de ti, prometo jamás hacer algo que te dañe, ni dejarte sola—prometio.

¿Pero quién diría que las promesas son las más fáciles de romper?

Día:

12/09/2021

No promisesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora