Capitulos 40

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WEST EDEVANE.

Cuando Solem se quedó dormida en el sofá, la cargué hasta su habitación y la cubrí muy bien con sus mantas. La miré por unos segundos mientras sonreía. Estaba feliz de tenerla cerca después de tanto tiempo separados. 

Poco después, salí de su habitación y a mitad del pasillo me encontré con Alexán y un silencio incomodó nos atrapó por completo durante unos segundos hasta que él tomó la iniciativa.

—¿Qué le pasó? —preguntó.

—Tuvo problemas con Allen —respondí.

—¿Cómo está?

—Estresada, y Allen… Pronto tendrá su merecido. 

Alexán se sobresaltó. 

—No te atrevas a tocar al prometido de mi hermana. 

Levanté ambas cejas. 

—Alguien que la destruyó de esa forma no tiene derecho a estar cerca.

—¿Y quién lo va a impedir? ¿Tú?

—La voy a proteger de cualquier imbécil que quiera hacerle daño otra vez. Solem no es una mala persona, pero tipos como Allen le hicieron creer lo contrario. 

—Allen tiene mucho poder, así que no te recomiendo enfrentarte a él. 

—Solem se encargó de eso. —Saqué mi teléfono y le mostré la polémica que estaba en tendencia sobre el padre de Allen. Alexán abrió sus ojos de par en par—. Yo no hice nada, ella sola logró desarmarlo y ahora está vulnerable en ese club de mierda. 

Alexán suspiró. 

—Yo pensaba que ese tipo era…, indestructible. Carajo, de haberlo sabido la habría ayudado. 

—Incluso si lo hubieras sabido, la habrías hecho sentir mal con tus comentarios fuera de lugar —repliqué y comencé a bajar las escaleras, mientras Alexán me seguía—. Voy a darte una advertencia y lo diré de la forma más sencilla porque sé que a las personas como tu les puede costar comprender algo tan simple: NO LASTIMES A SOLEM OTRA VEZ. 

Alexán soltó una carcajada. 

—No haré lo que me digas, Edevane.  No soy tu perro. 

—No, pero podrías convertirte en uno sí me destrozas los nervios otra vez. Solem es mi novia y no voy a permitir que NADIE vuelva a hacerla sentir insuficiente. Soy capaz de sacrificar cualquier cosa con tal de verla sonreír sin temor a que arruinen su vida perfecta.  Había guardado la calma porque no quería parecer tan intenso, pero verla llorar de esa forma removió algo dentro de mí.

—¿Qué? ¿Matarás a todos los que la dañen? De ser así terminarías en la cárcel antes de casarte con ella, ¿no crees?

—Es una advertencia, Daggar. No la hagas llorar. 

—No tienes que repetirlo, ya entendí que debo ser más… Sensato. Seré un mejor hermano de ahora en adelante. 

Salí de su casa sin decir nada más. Aunque parecía arrepentido, tendría que vigilarlo de cerca.  Después, me encargaría de todos los rumores que hay sobre nuestra relación porque hay demasiadas personas hablando de algo que desconocen.  También me haré cargo de Allen e iniciaré por eso  justo ahora. 

Saco mi teléfono y marco el número de la única persona que puede ayudarme. 

Afortunadamente, responde después del primer tono. 

—¿Qué?

—¿En dónde está? —inquirí con impaciencia. 

Se escuchó una risita de fondo. 

INVIERNO✔️/PRIMAVERA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora