Una hora después se encontraban en el carro de Renata, regresando a la casa de la fraternidad. Lucía estuvo molestándola todo el camino.
“Lucía, por última vez, no le dije nada. Solo te está molestando” le dijo, exasperada por su reticencia a creerle.
Por lo que la mayor parte del camino tuvo que explicarle la conversación que habían tenido, al final ella la había tomado de las manos mientras refunfuñaba. “Te creo y estoy orgullosa de ti, no hay necesidad de volver a hablar de ese cabrón”
Satisfecha de que finalmente hubiera dejado el tema, se relajó en el asiento, disfrutando del camino de regreso a Valentina.
Sí, Valentina. Comenzó a pensar en la mañana que compartieron, desde el momento que tuvieron en la cama hasta su mano metida dentro de los joggers en el restaurante. Lo que le recordaba que se había quedado con las ganas y seguía excitada. 'Debí de haberme encargado de eso en la regadera' pensó.
Antes de irse las tres decidieron empacar una mochila, solo por si acaso.
Luego de estacionar el carro cada una agarró su mochila y caminaron al interior de la casa. Lo primero que notaron fue lo sola que estaba, lo que significaba que el resto seguían dormidos o haciendo lo que sea que hacían los chicos de fraternidad los domingos, quizás llevar la ropa sucia a sus padres y comer algo casero.
Las tres subieron por las escaleras, Renata se metió a la habitación de Leonardo y Lucía a la de Eva. Ella consideró brevemente hacer lo mismo, pero en su lugar se decidió por tocar la puerta primero. Tenía un poco de educación.
Valentina abrió, luciendo tan sexy como antes de que se hubieran separado.
“Hola” Juliana dijo de pie frente a la puerta. Ella le ofreció la mano, dándole un tironcito para que entrara a la habitación.
“Hola, me alegra que volvieras” respondió.
La morena se percató de que solo estaban ahí de pie, mirándose.
“Claro que volví”
La castaña la envolvió en un abrazo. “Juliana...” susurró.
La mirada azul viajaba a sus labios y de regreso a sus ojos. “¿Te puedo besar?” preguntó.
La morena sonrió, asintiendo mientras se estiraba y ella se inclinaba, sus labios encontrándose a mitad del camino. No se separaron cuando Valentina cerró la puerta de una patada.
El beso era suave, pero lleno de deseo. Dejó caer la mochila a sus pies, tomándola de las mejillas con ambas manos y luego enredando los dedos en su sedoso cabello. Las manos de la castaña la sostenían del trasero, acercándola más a ella. Juliana sintió cómo su cuerpo volvía a la vida ante el contacto.
Valentina era como un cable de luz al que no podía resistirse tocar por más que le diera choques eléctricos.
Las dos entreabrieron los labios para intensificar el beso cuando sus lenguas se acariciaron en un roce ahora familiar. Las manos que tenía enredadas en su cabello fueron descendiendo hasta meterse dentro de su camiseta, arrastrando las uñas sobre su espalda solo lo suficiente para que gimiera.
Ella la alzó, instándola a que enredara las piernas alrededor de su cintura y la empujó contra la puerta, causando que el beso diera un giro más apasionado.
“Mierda, ¿Qué me estás haciendo?” Valentina jadeó cuando rompieron el beso, solo para pegar los labios a su cuello, rozando su punto de pulso con los dientes y chupando un poco, provocando que su cuerpo temblara.
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𝚅𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍 𝚘 𝚁𝚎𝚝𝚘【+18】
FanfictionEn una fiesta universitaria a Juliana y a Renata las desafían a darse un beso en un juego de verdad o reto. Leonardo no sabe qué es mejor, si ver a su prima Valentina muerta de celos porque su crush estaba besando a su mejor amiga o ver a su novia b...
