Capítulo 8

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Luego de haber decidido cambiarse de ropa salió del baño, encontrándose con que Valentina no se había movido de su lugar y que el bulto entre sus pantalones casi había desaparecido por completo.

Caminó hacia ella y vio cómo sus ojos la miraban de arriba hacia abajo, apreciando el conjunto que consistía de una falda y una blusa de botones.

“Te ves como para comerte” le dijo, estirando un brazo para tomarle la mano y poder jalarla a su regazo, esta vez haciendo que se sentara de espaldas a ella.

Valentina comenzó a besar su cuello, así que le dio más espacio, moviendo la cabeza a un lado. Enredó los dedos en las ondas castañas, dejando salir un gemido mientras que con la otra mano tomaba una de ella, haciendo que le apretara un seno. Inconscientemente empezó a mover las caderas, era como si su cuerpo tuviera voluntad propia.

Sintió cómo se volvía a endurecer, empujando las caderas con más fuerza y consiguiendo un gemido de ella.

¿Tenemos que ir? le susurró al oído, deslizando la mano que no estaba sobre su pecho por su pierna, acercándose peligrosamente al espacio entre sus muslos. “Podríamos quedarnos a que arruine otro par de pantis” se rio bajito, sin dejar de besarle el cuello.

Una vez que sus palabras fueron procesadas Juliana se quitó de encima suyo. “¿Crees que es gracioso?” cuestionó, tratando de parecer ofendida, pero su sonrisa la delataba.

Ella la miró con una sonrisita arrogante. “Es un poco gracioso, y parece ser el chiste de moda” sus ojos azules brillaban con diversión.

La morena se inclinó, consiguiendo borrar esa sonrisa con un beso. “¿Sabes qué me parece gracioso? no se alejó de sus labios, rozándolos con cada palabra.

¿Qué? le preguntó con voz ronca.

Delineó sus labios con la lengua, enderezándose después. “Tú caminando con una erección porque esta vez nadie va a ayudarte” fue su turno de sonreír con arrogancia, viendo cómo la expresión de la castaña pasaba de soñadora a shockeada.

Ella permitió que la pusiera de pie, observando en silencio mientras que con cuidado le acomodaba los pantalones y abrochaba el cinturón. Una vez hecho le dio una suave palmadita al prominente bulto y caminó a la puerta.

Vamos, nos están esperando” le tendió una mano, esperando a que la tomara.

Ella miró hacia su entrepierna y después de regreso a Juliana. “¿¡Vas a dejar que vaya... señaló el bulto. “con eso ahí?! cuestionó con una expresión de incredulidad.

Síp. A ver si para la próxima te sigues burlando de mis pantis arruinadas, ¿No? tomó su mano, tirando de ella para sacarla de la habitación y cerró la puerta una vez salieron.

Solo no pienses en lo duro que voy a querer que me folles más tarde” le dijo con una sonrisa traviesa, sabiendo que se iba a quemar.

Ugh, estás jugando sucio” se quejó.

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El cuarto de Leonardo estaba junto al de Valentina.

Tocaron la puerta para anunciarse y luego entraron.

¡Está enorme! exclamó la pelinegra, observando lo espacioso que era.

Eso dijo ella” escuchó decir a Lucía en algún lugar de la habitación.

Adentrándose más se dio cuenta de que había un minibar con banquitos y todo.

Ahí es donde encontró a su amiga rubia preparando bebidas.

𝚅𝚎𝚛𝚍𝚊𝚍 𝚘 𝚁𝚎𝚝𝚘【+18】Donde viven las historias. Descúbrelo ahora