Capítulo 4

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Lunes 1 de Diciembre, 10:45 am.

-¡Danielle! -un grito retumba en la vieja galería.- ¡Danielle!

Pasos lentos hacen chirriar las escaleras en forma de caracol.

-Danielle, hija. Te estoy llamando -dice una voz cansada, intentando llamar la atención de la chica.

Sentada en un taburete de madera, delante de un lienzo en blanco, se encuentra una joven con el pelo desordenado y vestida con tan solo una camiseta tres trallas más grande.

La mujer suspira, acercandose con lento caminar hacia la figura de la joven.

-Danielle, ¿me estás escuchando? -le repite, posando una mano en su hombro.

La chica se sobresalta y levanta su mirada.

-Oh, Claire. Lo siento, no le he escuchado subir. ¿Qué necesita?

La mujer niega con la cabeza divertida, mientras se pasa una mano callosa por la cara.

-Da igual. Venia a decirte que me voy a la oficina de correos a por un paquete. Después de allí pasaré a ver al señor Carrise de nuevo -le informa. - Seguramente se me hará tarde, ¿podrás cerrar tú la galería?

-Claro, ningún problema.

-Perfecto.

-Hoy no tengo nada mejor que hacer, así que estaré aquí todo el dia. Si necesita cualquier cosa llámeme.

-Gracias, cariño -sonríe amablemente.- Bueno, me voy yendo antes de que se haga más tarde -dice, a punto de bajar las escaleras.

-Que tenga un buen día, Claire.

-Lo mismo digo, cielo.

La puerta de la galería se cierra y el silencio vuelve a reinar en el local. Un suspiro sale de la boca de la chica, la cuál tira el pincel al suelo y se estira en él.

-La inspiración me odia -murmura, con un brazo cubriendo sus ojos.

Se vuelve a establecer el silencio, hasta que unos ligeros golpes hacen eco en el lugar. Lentamente, la chica retira el brazo y gira la cabeza, mirando las escaleras.

-Seguramente se habrá olvidado algo -piensa internamente, levantándose.

Al llegar al pie de las escaleras, su ceño se frunce al distinguir una figura alta y delgada al otro lado de la puerta, gracias a la potente luz del mediodía.

Lentamente se acerca a la puerta y la entreabre, mirando el exterior ligeramente.

-Buenos días, perdone que le moleste. ¿Podría pegar este cartel en su local? Nos haría un gran favor. - suplica. Es una mujer de unos 40 años, aunque aparenta más por las ojeras que cuelgan de sus ojos. Su voz se muestra tranquila y algo triste, aunque con un toque de cansancio. Extiende su mano con un cartel.

La joven lo agarra, abriendo un poco más la puerta. Su mirada se ensombrece y mira fijamente el papel.

-Claro, no se preocupe -le sonríe amable a la mujer.

-Gracias, de verdad -le agradece.- Es mi hija Jasmine, de 4 años. Desapareció hace unos días. -explica, observando los papeles en sus manos.

-No se preocupe, colgaré el cartel. Cualquier cosa que sepa, se lo diré -le sonríe.

La mujer se despide y se va con paso lento al local de enfrente. La puerta se cierra, y con un suspiro, la chica vuelve a subir las escaleras.

Se estira en el suelo de nuevo, observando el cartel.

"Jasmine Weltor. 4 años."

Deja el cartel a un lado y gira la cabeza, observando el viejo ventanal.

-Creo que ya es hora de llamar a casa. -habla la chica, sola, en voz alta.


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¡Holaaa! ¡ E aquí, el 4º capítulo!

Losientolosientolosientolosientolosientolosientolsientolosientolosientolosientolosientolosientolosientolosientopizzalosientolosientolosientolosien-.

Ya lo dije hace unos días en mi otra novela ("ICE" *spam* *guiño*) pero lo vuelvo a decir.

Durante esta semana intentaré subir todos los capítulos que pueda y extrujaré mis ideas y imaginación para al menos escribir unos 10 capítulos y que esto empiece a tomar forma de verdad.

Muuuuuchas gracias por leer mi novela. Comentad lo que os ha gustado y lo que no (siempre estoy abierta a las críticas constructivas), y también, más adelante, para decirme cosas que os gustaría que salieran o ideas para la otra novela.

De nuevo muuuuchas gracias y, ¡hasta la próxima!

Seams ✡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora