Abrió la puerta con miedo. Había entrado solo dos veces después de que el niño había fallecido. De alguna forma sentía que al estar allí perturbaba la esencia de la habitación. Se sentía como un intruso tratando de buscar migajas de recuerdos con los pudiera quedarse. Tenía miedo de que los días pasaran y dejara de extrañarlos. Le daba terror olvidarlos. No quería que sus recuerdos se volvieran confusos y oxidados por el paso del tiempo.
Todo estaba igual a como Justin lo había dejado. La cama estaba perfectamente tendida y los juguetes que solían estar tirados por todos lados, estaban guardados con una capa de polvo por la ausencia de su dueño.
Una brisa fría le recorrió la nuca y deseo estar tan borracho y drogado como para que el niño se le apareciera entre las sombras. Odiaba que ni siquiera esas sustancias fueran capaces de hacerle olvidar el intenso ardor en que su pecho se había sumido desde su ausencia. Aun lamentaba no haber tenido la oportunidad de decirle adiós, ni de recordarle lo importante que era para él. Tal vez si hubiera tenido al menos un minuto para hablar con él, las cosas serían diferentes. Quiso creer que eso le hubiera quitado unas cuantas gotas de dolor.
Entró a la habitación con delicadeza, como si sus pasos fueran a borrar la presencia de Draco. Los dibujos pegados en la pared y las fotos que había en el escritorio permanecían allí siendo testigos de que un niño había estado presente alguna vez. Kyle recordaba varios de esos dibujos, algunos habían sido hechos para él. Se acercó al mueble en donde había cuadernos y algunos libros del menor, tomó uno de color amarillo y le quito la línea de polvo que tenía. "Draco Marshall" estaba escrito en el papel de identificación, el cual también decía que era su cuaderno de artes. Con los dedos temblando, deslizo sus yemas entre las hojas de la libreta hasta que se detuvo en una foto suya pegada en la hoja blanca. En el titulo indicaba: Muéstranos tu familia y lo que más te gusta de ellos.
Los ojos se le llenaron de lágrimas al ver que junto a su fotografía estaba escrito: "Kyle Marshall". Las piernas le temblaron y se sentó en la pequeña cama sin dejar de ver la tarea. «Kyle es mi tío y lo que más me gusta de él son sus chistes y sus tatuajes» decía más abajo con una caligrafía torcida, propia de Draco.
Un sollozo se escapó de lo profundo de su garganta y apretó el cuaderno entre sus manos. Le quemaba el alma saber que ese niño que lo adoraba tanto se había desvanecido de la Tierra, y ésta no se había detenido por ello. Le dolía que todo siguiera dando vueltas cuando le habían arrebatado a su familia.
Odiaba darse cuenta de lo injusta que era la vida. Él no le ofrecía nada bueno al mundo y aun así seguía robándole toneladas de oxígeno, mientras que ellos brillaban con una sola sonrisa. Si alguien tenía que morir era él.
―Tú deberías estar aquí ―le murmuró a la oscuridad, pensando que Draco pudiera estar allí y oírlo―. Yo debería haber tomado tu lugar y así tu papá aun estaría aquí―sollozo, mojando las páginas con el agua salada cargada de sufrimiento―. Tú tenías que crecer. Tenías que ir a la puta universidad y hacernos sentir orgullosos, debías tener tu familia y ser la persona más feliz de este jodido mundo. Merecías vivir maldita sea, lo siento.... Lo siento tanto...
El corazón le bombeaba tan rápido contra las costillas que no le permitía respirar. El nudo en su garganta le estaba obstruyendo el paso del aire y su llanto desconsolado había tomado riendas de su cuerpo. Las manos y las piernas le temblaban y se agarró el pecho tratando de calmarse así mismo, pero por cada segundo que pasaba creía que iba a morir asfixiado por la pena que lo estaba consumiendo. Quería salir corriendo, pero era incapaz de moverse más que para dejar su cuerpo tendido sobre la cama. Las lágrimas se deslizaban hasta sus orejas y se había formado una tenue neblina en sus ojos. Los oídos le piteaban y su alma pedía ayuda en cada sollozo que salía de su boca.
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Caída (spin-off)
Teen FictionDespués de lo ocurrido, Kyle tendrá que enfrentarse de una vez por todas a sus demonios.
