Capítulo 10.

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Se tambaleo y apretó las palmas de sus manos contra las paredes del pasillo para no caerse. El alcohol nublaba todo, y en lo único que pensaba era en encontrar su teléfono para hablarle a Jonas. Cayó sobre el sillón y se dio cuenta que lo que estaba buscando hace minutos estuvo siempre en su mano, se rio y puso su huella en la pantalla.

Una parte remota de su cabeza, la que aun no estaba afectada por el alcohol incesante que seguía entrando en su cuerpo, le decía que no lo hiciera, que le había prometido a Jonas no buscarlo más, sin embargo, sus ganas de escuchar su voz eran mayores. Le marco diez veces, pero no logro nada, así que decidió dejarle un mensaje en el buzón de voz:

—Hola, Jonas. Por favor no me odies, necesito verte, escucharte, besarte, hacerte mío como solíamos hacerlo ¿por qué no podemos? ¿por qué no puede ser como antes? Te extraño tanto, te amo tanto que me voy a volver loco —hizo una pausa, soltando un bufido—. ¿tú no me extrañas a mí? ¿tan fácil es olvidarse de mí? es tan patético como al principio yo era el que no quería nada y mírame ahora, soy yo el que te ruego, el que te sigue amando como un estúpido, y tu... —. Las lagrimas corrían por sus mejillas, y su voz sonaba más torpe—.  Tú has seguido con tu vida y joder, se que tengo la culpa de todo, pero me duele muchísimo y no se que mierda hacer con mi vida si no estas tú.

Colgó la llamada y tiró el teléfono lejos para beberse el concho de whisky que le quedaba de la botella. El timbre sonó y una pequeña luz de esperanza creció en su pecho tan patéticamente que daba pena, pero al abrir la puerta todo se desvaneció ya que era Conrad, mirándolo con lastima en los ojos.

—Kyle... —murmuró el mayor, entrando al apartamento. Mirando como las cosas habían vuelto a estar tiradas y destrozadas en el suelo. Kyle volvió a sentarse en el sillón, estirando su cabeza hacia atrás, esperando que Conrad empezara con su discurso y se fuera luego—. Mi amigo dice que puedes empezar en su taller desde el 15 —dijo, sentándose al lado del tatuado—, te hará bien tener una rutina. Necesitas salir de esto y seguir adelante — le tomo las manos, mirando los nudillos rotos llenos de costras y heridas abiertas—. ¿Te duele mover los dedos así? —le preguntó haciendo un gesto con sus propias manos para que Kyle lo copiara.

—Ah, un poco —se quejó, sacando su mano derecha de un tirón.

—Tienes que ir al médico,  está muy hinchada la mano.

—Tsss —se rio—. Se pasará,  ¿crees que es la primera vez que me pasa?

—He traído comida para ambos— cambio de tema, sabiendo que no iba a conseguir que fuera al médico—. Toma, esto es tuyo.

Le tendió una bolsa con una hamburguesas y una ración grande de papas fritas.

—Gracias —murmuró, y saco las papas de la bolsa en que venían envueltas y comenzó a comer.

Al menos no le había rechazado la comida. Pasaron unos cinco minutos en que comieron en silencio hasta que Kyle salió corriendo al baño para vomitar todo lo que había comido. Conrad lo siguió preocupado, y se hincó a su lado sobándole la espalda. Verlo en ese estado le dolía demasiado y es que a pesar de todo lo que Kyle hacía, le tenía un cariño especial.

Cuando su estómago se liberó por completo y sintió un alivio momentáneo se levantó para lavarse los dientes y la cara.  Tenía los ojos rojos llenos de lágrimas por el esfuerzo. Conrad lo sostuvo por el tronco y lo llevo a la habitación para que se acostara. Le acomodo las almohadas y lo tapo con las sábanas como si fuera un niño pequeño, y le dio de beber agua con azúcar.

—¿Qué pretendes, Kyle? ¿Destruirte? —le preguntó con el dolor marcado en sus palabras.

—Solo quiero que las cosas vuelvan a ser como antes —susurro, sintiendo las lágrimas acumularse en su lagrimal.

—Nada es como antes, tienes que entenderlo y seguir adelante. Nada de lo que hagas hará que Justin ni Draco vuelvan, no los has dejado descansar en paz por todo lo que haces ¿crees que honras sus memorias comportándose así? —le peinó el cabello hacia atrás,  revelando su frente—. Deberías tratar de ser feliz, de crecer como persona, por los que no pudieron hacerlo. Se los debes y aquí estás,  faltándoles el respeto.

—Cállate, por favor —susurró, le dolía todo lo que le estaba diciendo.

—Jonas se fue porque necesita sanar las heridas que tú mismo hiciste, déjalo sanar y tal vez un día puedas recuperarlo. Sana tus propias heridas, Kyle y te juro que todo se pondrá a tu favor.  Eres joven y tienes toda la vida por delante, deja de desperdiciarla.

Las palabras de Conrad calaron profundo en su corazón, haciéndolo llorar en silencio. Sabía que tenía razón, pero dar el primer paso era difícil. Conrad se quedo vigilándolo hasta que Kyle se quedo dormido. Decidió limpiar el apartamento partiendo por la cocina, la verdad es que no había mucha suciedad, sino que estaba todo desordenado y habían cosas rotas por todos lados. Después de dos horas, el apartamento quedo como solía siempre estar, limpio y ordenado. Aprovecho de echar ropa a la lavadora y ordenar el closet gigante que Kyle tenía. Se percato que habían algunas camisetas de Jonas pues las recordaba del trabajo así que esas no las toco y solo las ordeno y las apilo en la silla de la esquina. 

Al terminar, le dejo un mensaje a Kyle escrito en una hoja: "No te enojes porque limpie, te dejo el número de mi amigo, recuerda que empiezas el 15, pero debes escribirle antes porque quiere tener una mini entrevista contigo. Nos vemos y cuídate por favor." Y se fue casi a las tres de la mañana.

                                                                 (...)

Kyle despertó un poco exaltado pues había soñado con Jonas, más bien había sido un recuerdo de cuando él le decía que volvería con él con la condición de que fuera al psicólogo. Lo admitía, solo había dicho que lo haría para conseguir que Jonas aceptara volver con él, pero ahora sentía que lo necesitaba. Nunca había ido a uno, no sabía muy bien como funcionaba, pero creía que tal vez podría ayudarlo. En un arranque de adrenalina, agarro su laptop y busco terapeutas, y encontró una que le llamo la atención y que tenía un sobrecupo en 5 días más, así que no lo pensó mucho y agendo hora con ella. Cerró la laptop y la aparto casi como si hubiera hecho algo malo.

Se sentía extraño, tonto y ridículo, se pregunta una y otra vez que no serviría de nada porque no podía contar las cosas como eran, no podía decirle que había asesinado a personas, sabía que la  confidencialidad médico-paciente no podía  llegar hasta el punto de ignorar que había matado a un par de personas. Además le costaba demasiado hablar sobre si mismo, le tomo meses confiar completamente en Jonas y contarle sobre lo del orfanato, no creía ser capaz de contárselo a otra persona en este mundo.

Cerro los ojos e intento calmar la ansiedad que comenzó a invadirlo. Claramente, no diría hartas cosas, cambiaría muchas versiones y omitiria varias cosas, pero le daría una oportunidad. ¿Quieres cambiar,  Kyle? ¿Quieres recuperar a la única persona que te queda? se preguntaba a si mismo.

Solo tenía que intentarlo y dar el maldito paso.

¿¡Hay alguien aquí con vida?!

Si estas leyendo esto realmente lo aprecio mucho, sé que me he demorado años en actualizar y lo siento mucho. Espero que estén bien, que estos años hayan sido bonitos y amables con ustedes. Les dejo esta pequeña actualización, espero que les guste. <3

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⏰ Última actualización: Jan 30 ⏰

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