Archie era un hermoso moreno de unos 23 años, nos llevamos cuatro años pero nos entendíamos a la perfección, era carismático y me sacaba sonrisas, mi primer día de trabajo fue muy llevadero gracias a él. Quería seguir estudiando diseño gráfico, pero sus padres no lo dejaron así que le toco recurrir a muchos trabajos de medio tiempo para ahorrar para pagárselo, realmente me veía así en un futuro, pero técnicamente en este momento no era diferente a una chica huérfana.
Mi madre me había abandonado con Agares, mi padre, después de su funesto divorcio, ellos me enseñaron la importancia de las apariencias en la alta sociedad. Preferían vivir una vida infeliz llena de peleas tomar ambos su camino, me pregunto que hubiera sido de la vida de cada uno si yo no hubiera nacido.
Quería ir a visitar la casa de mi padre, aunque lo más seguro era que la seguridad no me dejara pasar debido a que Agares Lauder me había prohibido el paso, está muy desaliñada y demacrada.
Como mi trabajo en el restaurant era intermitente, es decir, un día de por medio, me daba la libertad de reponer fuerzas, iría mañana. Pero aún tenía a alguien esperándome en casa, el señor Donovan, problemas por resolver la hora critica eran las tres de la mañana realmente no llegaría más a mi cuarto.
Hice la cena con los últimos ánimos que me quedaban, cuando llegó Donovan sentí alivio porque nada más tenía que servirle para irme a dormir, comió en silencio. El ambiente era tan asfixiante que decidí pedirle permiso para irme.
- Señor, he terminado mis labores, puedo retirarme
- ... no
Su respuesta me desconcertó, ¿por qué no podía irme?, termine todo lo que tenía que decirme tenía ganas de pegarle un golpe y largarme. Estas siendo muy impulsiva por favor calma.
- Se le ofrece algo más
- Tu compañía
- Disculpa
Está entrando en una crisis existencial, a que se refería.
Dejo de repente la comida de lado, todo el plato hacia el otro extremo de la mesa me tomo de la mano y me arrinconó entre la mesa y el.
No sabía que decir trate de decir algo, pero su simple presencia era autoritaria y me hacía tener los nervios al mil, tenerlo tan cerca era agobiante siendo a la vez satisfactorio.
Tenía sentimientos encontrados placer, enojo y sobre todo confusión.
- Te necesito, no soporto una noche sin ti, me calmas de una manera que no puedo explicar y las sensaciones que me generas son la de una total paz
Sus palabras me dejaron muda.
¿Eso realmente había salido de su boca?
Sin embargo, porque razón se escuchaba que solo era especial porque tenía una utilidad pare el, cuando esa "calma" que le transmito deje de llegarle que pasaría.
Tuve una pequeña sacudida de la impresión cuando sentí el contacto de su cabello en mi cuello, había recargado su cabeza en mi hombro.
Empecé a darle pequeños recorridos a su espalda con mis dedos, suaves y constantes, con suavidad pronto se fue relajando a un más me abrazo con necesidad recargando su peso en mí.
En un instante me alzó por la cintura, dejándome más sorprendida de lo que estaba, en este momento lo que sentía era pánico, intentando no caerme me aferre a su torso estando en una posición aún más íntima.
Me cargó hasta la habitación, recostándome encima de mi cama, estaba entre mis piernas en este momento.
Se recogió encima mío recargado su cabeza en mis pechos, y sentí un balde de agua fría, solo quería dormir, claro solo era eso.
Lo tome por la cabeza, alzándola con suavidad, me miro a los ojos transmitiéndome su tensión.
- No
- No, que
- No puedes quedarte conmigo esta noche, o por lo menos en esta posición
Era como si estuviera tratando de convencerme a mí misma, era como si mi conciencia estuviera diciéndome que recapacitara.
- Esta bien
Se levanto con rapidez abandonando la habitación a pasos largos y precisos, se había enojado, enojada debería estar yo se la pasaba dando señales confusas, para luego usarme dejándome con deseos de algo más.
Me quedé encerrada en mi habitación por las pocas ganas que tenía de verlo, cada vez que llegaba era una complicación para mi cabeza, esperaba que no se pareciera en la madrugada.
Me encontraba pensando en todo lo que me estaba sucediendo actualmente, las actitudes excéntricas de Donovan, el trabajo a realizar en la casa y el restaurant, sobre todo ir a la casa de mi padre.
Realmente me preocupaba demasiado, pero que era lo peor que podía suceder que saliera más humillada que antes, no me importaría en lo absoluto, si era lo que sucedía nunca más volvería a verlo.
Me quedé dormida de improviso mientras pesaba todo eso, sentí una represión en mi pecho, que me hizo levantarme de seguro no me había quitado el sostén. Cuando abrí los ojos estaba en completa oscuridad, un brazo me abrazaba y me mantenía pegada a un cuerpo, el del señor Donovan.
Estaba inmovilizada por el mientras me apretaba contra él, la manera en me tenía inmovilizada denotaba cierta posesividad, como si Donovan no quisiera que me separara de él. En cierta parte supongo que ya se acostumbró a dormir conmigo, aún si no me sentía cómoda con que estuviera de este modo a causa de la discusión de hace unas horas.
Intente moverme suavemente para zafarme con cuidado de su agarre, me sostenía con tanta firmeza que cuando lo intente quede más aprisionada contra él. Sin más opción aparente acaricié con suavidad su mano para que se despertará y me dejara ir, su mano aun así no quiso despegarse a lo que me empecé a remover bajo sus brazos.
- Todavía no suena tu alarma déjame dormir
Su voz ronca y grave me hizo poner los pelos de puntas sobre todo porque estaba detrás de mi cuello.
Derrotada me relaje en sus brazos mientras me apretaba aún más contra él, creo que no iba a necesitar sábanas con su calor corporal.
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Soleil la chica desafortunada
Tajemnica / ThrillerNacida en la cuna de una familia prestigiosa Soleil es forzada a dejar sus comodidades para aprender sobre el peso que conlleva ser un adulto, su padre le hace una tentadora propuesta de la cual no puede huir a causa de falta de opciones, ser la ama...