Halloween

121 15 7
                                        

La luna se alzaba en lo alto del cielo, estaba casi llena e iluminaba todo a su alrededor, algunas estrellas resplandecían recelosas; sonrió recordando los días en los que dos pequeños jugaban a escondidas de sus padres hasta altas horas de la noche, las rodillas llenas de barro y en sus cabezas ramitas y hojas que adornaban sus cabellos revueltos y enredados por haberse dejado caer desde lo alto de la colina como troncos, nos les pudo haber importado más los raspones y rasguños que la tierra dura les había causado. Cuando se cansaban, ambos subían corriendo hasta la cumbre y se acostaban lado a lado mirando el cielo sin decir más, aún recuerda el sentimiento a hogar mientras las estrellas brillaban haciendo constelaciones en la bóveda teñida de un azul obscuro.

No es consciente de lo mucho que extraña a su alfa hasta que toma el teléfono y espera en la línea unos segundos.

––Hola. ––La voz grave del alfa estremece un poco al omega.

––Hola, Harry. Soy Zayn

––Oh... Hola ¿cómo has estado? ––Zayn nota que algo no va bien por el tono que Harry ha usado, nunca es tan serio, menos si se trata de él.

––Bien, bien. La verdad algo cansado, ya sabes, la escuela es un dolor de cabeza, muchos trabajos que entregar, exámenes, prácticas. ––Zayn decide contestar como si no pasara nada––. Pero no me quejo. Y ¿qué tal tú? Hace mucho que no llamas, estabas desaparecido, Hazz.

Un pequeño silencio se hace presente en la línea, es evidente para el omega que algo le ocurre a Harry.

––Sí, lo siento, Zayn. He andado algo atareado con la panadería, estuve experimentando un poco con algunas recetas para el pan de la temporada, te gustaría mucho. ––Un suspiro al terminar de hablar sólo aumenta la ansiedad de Zayn.

––¿No te estarás esforzando de más? Suenas cansado.

––No, no. Para nada, es que, mmm... Mejor cuéntame qué has hecho por allá.

––Nada interesante, si te soy sincero. Como te dije, he andado ocupado con la universidad. ¿Pero te acuerdas de esa taberna rara que vimos el día que estuviste en Londres? ––Zayn hizo una pausa para que Harry pudiera responder algo, sólo un "ajam" recibió––. Bueno, el otro día quería ir para probar algo de ahí, la curiosidad me mataba; el caso es que ¡no la encontré! Estuve media hora caminando por las calles que cruzamos y nada, se la tragó la tierra.

––¿En serio? ––Harry estaba actuando nervioso, intranquilo y el omega de Zayn podía sentirlo.

––Harry, ¿Te pasa algo? ¿Estoy llamando en un mal momento?

––¡No, para nada! Estaba leyendo, tal vez me arrulló un poco. ––Otro silencio incómodo se abrió paso, nunca era así con ellos.

––Te extraño. ––Zayn se aventuró––. El cielo se ve muy bonito hoy, me recordó a los días que veíamos las estrellas juntos.

––Pequeño... ––No dijo más.

––Realmente me gustaría estar contigo ahorita, cuando estemos juntos y tengamos nuestra casa, tendremos que tener un balcón para poder ver las estrellas abrazados.

No eran raros esos tipos de comentarios, ambos sabían que tarde o temprano terminarían juntos, era casi como una promesa no dicha. Se querían, se llevaban bien y no había nadie más para Zayn que el bonito alfa del que siempre estuvo enamorado; el omega sentía que era un sentimiento mutuo, o eso deseaba creer.

––Zayn, yo... no creo que pueda darte eso. ––La respuesta descolocó al omega.

––¿Por qué no? Siempre lo hemos soñado ¿o no?

RedemptionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora