epílogo

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17 de noviembre de 2019.

Por fin había logrado salir del aeropuerto, de verdad estaba perdiendo mi paciencia con toda la gente que había ahí dentro. Con mi café en la mano, subí al taxi para dirigirme al lugar donde me iba a hospedar durante esta semana. El simple hecho de pensar en lo difícil que será este caso, me dan ganas de abrir la puerta del coche y saltar.
Durante el pequeño viaje logré visualizar algunos de los lugares que conocí hace 9 años cuando vine a Corea como estudiante de intercambio. Aún no podía creer que estaba aquí de nuevo, definitivamente no era parte de mis planes regresar aquí. La verdad es que estaba un poco nerviosa, tenía pensado visitar a Jiho y la señora Park, a quien solía llamar madre. Estaría mintiendo si dijera que no soñaba con encontrarme a Yoongi mientras estaba en Corea, aunque sabía que era imposible, me gustaba fantasear con eso. No supe nada de Yoongi por años hasta que un día, mientras veía televisión, logré reconocer aquellos ojos pequeños entre siete personas mientras un conductor lo llamaba a él y otros seis chicos, nuevas leyendas. Claramente me llené de curiosidad e investigué sobre ello, para poco después enterarme de que Yoongi era parte de una banda de kpop que era bastante famosa. En pocas palabras, hace 1 año me enteré de que él cumplió su sueño, aunque dudo mucho que le haya gustado la parte de aprenderse coreografías tan difíciles.

Hace una media hora que había llegado a mi destino, estaba poniéndome mis converse altas negras. Afuera estaba haciendo muchísimo frío, así que me aseguré de estar bien caliente para no sufrir. Deseaba con toda mi alma tener un café en mis manos mientras me dirigía a casa de Jiho, de nuevo en taxi. Rezando para que sigan viviendo en aquella gran casa.
Cuando llegué estaba tan nerviosa que ni si quiera pude tocar el timbre, por lo cuál estuve en frente de la casa durante unos 10 minutos, congelandome, pensando en que diré cuando abran la puerta. Con pasos torpes me dirigí de nuevo hacía la puerta y, por fin, toqué el timbre. Esperé, mínimo, unos 3 minutos, hasta que un chico bastante alto, con un par de tatuajes y cabello realmente corto, me abrió. Apenas y pude reconocerlo, aunque me costó mucho aceptar que era él.

ㅡ¿Jiho?

ㅡSí, disculpa, ¿Quién eres?

ㅡ¿De verdad cambié tango? Soy Mina. ㅡ Pude notar lo mucho que abrió sus ojos y la gran sonrisa que se le formó en el rostro, mientras me abrazaba y le gritaba a su madre que viniera ㅡ. ¡Mamá! ¡Ven a la puerta!

ㅡ¿Qué pasa?, ¿Por qué tanto escándalo? ㅡ De nuevo logré ver otros ojos abrirse muy grande, junto a una sonrisa, para poco después unirse al abrazo.

ㅡVaya, realmente me extrañaron. ㅡ Mencioné ya dentro de la casa con un sabroso café en mis manos, hecho por la señora Park.

ㅡClaro que sí, Jiho estuvo muy triste después de que te fuiste. Además, han pasado ya nueve años, mira lo mucho que has crecido. ㅡ Mencionó la señora Park, aún con una gran sonrisa en el rostro

ㅡNo fui la única que cambié. ㅡ Susurré mientras le daba un sorbo a mi café y miraba de reojo a Jiho.

ㅡVenga, solo son un par de tatuajes.

ㅡY un par de centímetros de altura también, ¿Haces ejercicio? Porque de verdad te ves muy grande a comparación de hace años. ㅡ Logrando poner otra gran sonrisa en los rostros que se encontraban justo en frente de mi.

Duramos un buen rato hablando sobre las cosas nuevas que habían llegado a nuestras vidas. En un punto de la conversación me hablaron sobre Yoongi, creo que fue el tema principal de la conversación entera.

ㅡMina, que te parece si te quedas a cenar y a dormir, tu cuarto sigue exactamente igual a como lo dejaste. ㅡ Mencionó la señora Park.

ㅡRealmente le agradezco la invitación pero aún tengo otro lugar que visitar y también tengo que arreglar algunas cosas de mi trabajo. Por eso es que vine a Corea.

Converse high ㅡ Suga;; BTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora