s i e t e

2K 208 17
                                        

Domingo, otro insoportable día de trabajo con Yoongi, pero afortunadamente el último.
Me parecía increíble que en estos últimos dos días no habíamos intercambiado muchas palabras sobre el trabajo, cada quien hacía lo suyo. Pero esta vez comenzamos a pelear por algo tan tonto para él, pero tan importante para mí.

ㅡ¡Entiende! Un trabajo sin color no es un trabajo de verdad, se verá muy simple, y no me apetece mucho sacar mala nota.

ㅡPero estoy seguro de que al profesor no le gustará ver tanto color. ㅡ El se encontraba tan tranquilo, pero yo estaba bastante estresada.

ㅡ¿Qué es tan difícil de entender? ¡A todo el mundo le gusta el color en los trabajos!

ㅡVale, tú ganas ㅡ. Me había sorprendido bastante, no esperaba que él aceptara tan rápido ㅡ. Pero yo no lo haré, lo harás tú.

**********

Así es como Min Yoongi, a.k.a el chico de las horribles converse altas, terminó decorando nuestro trabajo conmigo, yo hacía los dibujos y él les daba color.
De vez en cuando miraba lo que estaba haciendo, sólo para confirmar que lo hacía tal como yo le había enseñado.

ㅡMe estresa que estés viendo todo el tiempo lo que estoy haciendo. ㅡ Habló Yoongi con la misma voz ronca de ayer. Pero con la vista pegada al trabajo.

Yo sólo me reí bajo y seguí con mi trabajo, decidí no chequear más lo qué hacía, pues hasta ahora él había hecho todo bastante bien.
En ese momento me encontraba haciendo el último dibujo. Cuando acabé el último detalle se lo entregué a Yoongi quién lo recibió de mala gana, quejándose de que su mano comenzaba a doler.
Mientras el terminaba me ofrecí para ir comprar algo de café, él pidió lo mismo que ayer, un café frío. No sé cómo podía soportar aquel café lleno de hielo, era invierno.
Una vez entré al café, la misma señora de ayer me recibió con una sonrisa y comenzó a hacerme preguntas sobre Yoongi.

ㅡ¿Y dónde está? ㅡ Se dirigió hacía mi con un gran entusiasmo.

ㅡEstá en la biblioteca.

Hice un intento de sonrisa que terminó en una mueca de disgusto, lo cuál no agradecí mucho.
También comenzó a contarme sobre cómo era Yoongi cuándo apenas había llegado a Seúl.

ㅡÉl solía ser muy tímido, incluso mucho más que ahora. La gente suele confundirlo como una persona sería, pero no es más que una adolescente tímido que teme ser lastimado ㅡ. Me encontraba bastante sorprendida, no sabía muy bien que hacer con aquella información. Supongo que es de esas cosas que te guardas para ti mismo ㅡ. Me alegra que te haya conocido, desde hace unos días lo veo más felíz.

Dudaba bastante de que su felicidad fuera gracias por mí, pero preferí no decir nada. De igual manera no era mi problema.
Finalmente me entregó los cafés, y se despidió con una gran sonrisa, yo sólo hice una pequeña reverencia, junto a una sonrisa no tan grande como la suya.
Una vez dentro de la biblioteca ví a Yoongi desde lejos, parecía estar dormido, pues se encontraba totalmente extendido en la mesa.

ㅡAquí está tú café ㅡ. Susurré cerca de su oído, levantó la cabeza lentamente, y noté como sus ojos brillaron al ver el café.

Me quedé viendo su rostro nuevamente, pero de una manera más discreta, pues la última vez se dió cuenta de que lo estaba mirando.
Está vez pude notar un poco de ojeras, lo cuál era extrañamente lindo ante mis ojos en aquel momento.
Me limité a seguir tomando mi café y dirigí mi mirada hacía mis cosas expandidas en toda la mesa. Dejé mi café a un lado y comencé a recoger todo, Yoongi imitó mi acción, cruzando un par de miradas conmigo.

Yoongi y yo estábamos saliendo de la biblioteca cuando mi madre me llamó. Al parecer había hecho algo de pizza, no podía resistirme a la pizza.
Cuando terminé la llamada me despedí de Yoongi con un simple "nos vemos" mientras caminaba lento puesto que estaba atando mi cabello, dispuesta a correr hasta mi casa.

ㅡVoy contigo.

Esas dos simples palabras de Yoongi hicieron que dejara de caminar, haciendo esperar a la pizza.

ㅡ¿Vas a recoger algo al cuarto de Jiho? ㅡ Mencioné esto con una sonrisa y una cara divertida. Obviamente me dí cuenta de qué Yoongi no había ido conmigo a casa para recoger algo, tal vez no lo noté en el momento, pero después de un gran análisis me dí cuenta.

ㅡNo, quiero acompañarte ㅡ. Automáticamente mi sonrisa desapareció, no me esperaba esa respuesta. Así qué me quedé parada viendo a Yoongi dar algunos pasos largos frente a mí. Aún sorprendida ㅡ. No estoy bromeando. ¿Vas a venir?

No podía ni hablar, así que me limité a mover la cabeza en modo de aprobación. Mientras caminábamos yo me encontraba a dos metros de él, literalmente. En ese momento agradecía que las calles de corea fueran tan grandes.
No hablamos en todo el camino, apenas cruzamos una mirada, la cuál yo retiré inmediatamente debido a mi nerviosismo, ni si quiera sabía porqué estaba tan nerviosa.

También me detuve dos veces a atarme las agujetas de mis botas, pues estas se desatan fácilmente. A la tercera Yoongi parecía estresado así qué ató mis agujetas, pero esta vez con un doble nudo, me dijo que así no tendría que estar todo el camino atando mis agujetas.
Mi corazón estaba a tope cuando Yoongi se arrodilló para ayudarme, no entendía el porqué, nada de lo que pasaba por mi mente tenía sentido.

Una vez frente a casa, yo me detuve y miré a Yoongi.

ㅡNo quiero entrar, no te preocupes.

Lo dijo casi como si hubiera leído mis pensamientos, después de eso musitó un simple "adiós" junto a una pequeña sonrisa que intentaba ocultar, claramente fallando en el intento, y se fué lentamente. Sonreí inconscientemente y entré a casa, encontrando a mi madre y a Jiho frente a la puerta con una gran sonrisa, haciéndome todo tipo de preguntas que preferí evitar.
Me encontraba realmente cansada, así que comimos aquella deliciosa pizza después de que accedieran a parar con las preguntas y después me fuí directamente a dormir, sin quitarme la ropa o si quiera bañarme.
Lo cuál sería un problema al siguiente día.

Converse high ㅡ Suga;; BTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora