Luego de una cruel separación en la que ninguno de los dos en ese momento supo bien porque, ambos tendrían que afrontar su realidad y crecer, buscar su propio camino y esperar 8 años para que los dioses, el universo o el destino se apiade de ellos...
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Faltaba algunas semanas para el festival de otoño pero Zhan tenía mucho trabajo, preparar las linternas de papel para sus chiquitos, ayudarlos a decorar, hablar con las madres para que ellas se encarguen de los pasteles de luna, prepara sus clases y no podía olvidarse de Jing Yi, Alin y Pie Xin, sus tres mosqueteros que lo esperaban el fin de semana para preparar sus linternas.
El otoño avanzaba rápido y pronto llegaría el frio invierno, Yibo sonrió con la idea de poder abrazar a Zhan.
Tomaron el autobús que los llevaría a su destino, dos maletas, una mochila cada uno, el conejo de peluche que compro para Zhan y su maletín con la computadora, no tenían más pertenencias, ya se encargarían de lo demás al llegar allí, ni siquiera sabían dónde se hospedarían, daba igual, la decisión estaba tomada y el ya no podía esperar más.
Caía la tarde del sábado y el sol comenzaba a esconderse, la temperatura bajaba al compás del reloj, Zhan y Yun conversaban en la acera frente a la casa de ella, Zhan estaba contándole sobre lo que había leído, quería que ella leyera y le dijera que no estaba loco al pensar que aquello pudo haberlo escrito Yibo, su Yi, pero antes de que pudieran entrar a la casa...
Yibo los vio a lo lejos y sus manos temblaron haciendo que se agarrara de la mano de su nana, ella sonrió y levanto su mano y comenzó llamar a su entrañable amiga.
Aiko: Yun, Yun
Yun: ¡o dios mío!
Zhan: Yibo (su voz tembló y salió en un susurro)
Yibo: Zhan, Zhan
Ambos acortaron la distancia fundiéndose en un abrazo anhelado por tantos años, ambas mujeres hicieron lo mismo para después abrazar a los dos chicos que ahora eran mucho más altos que ellas.
Zhan: ¿no estoy soñando? ¿En realidad eres tú?
Soy yo mi conejito, estas demasiado hermoso, susurro Yibo en su oído, las lágrimas mojaron sus mejillas.
Yun: no puedo creer que están aquí
Aiko: prometí que volvería
Yibo: así es y aquí estamos
Aiko: Yibo primero busquemos donde dejar las maletas ¿aun funciona el pequeño hotel?
Yun: nada de eso, Aiko tú te quedaras conmigo y Yibo con Zhan, mi niño tiene su propio espacio ahora
Aiko: no queremos incomodar
Zhan: está bien para mí, enserio nana
Yun: bien no se diga más, Yibo ve con Zhan, deja tus cosas y regresen a casa, preparare la cena, Aiko amiga ven conmigo
A pesar de lo mucho que ansiaban este reencuentro ambos estaban nerviosos ,ya no eran aquellos inocentes adolecentes que se hacían bromas ,ahora eran hombres hechos y derechos con muchos sentimientos jamás dichos , pero ya habría tiempo para eso ,al menos eso paso por su cabeza en algún momento antes de cruzar la puerta de su pequeño y acogedor hogar.