Samantha Méndez
Caminar contigo es lindo, siempre lo ha sido, el hecho de que sea tranquilo nuestro caminar y que a pesar de no hablar mucho uno con el otro nuestras miradas siempre decían mucho nuestros hombros solo estaban separados por un minúsculo centímetro, ¿cuánto tiempo tardare para que no los separe nada? he estado por años para que siquiera se pudieran ver de frente, bueno no como tal porque la estatura siempre será un gran camino que nunca se podrá completar pero creo que se entiende lo que quiero decir; mientras yo te imaginaba como mi príncipe azul y mi hombre ideal mis pies tropezaron sin razón alguna, el suelo se acercaba a mi rostro para darme un puñetazo de "fíjate por donde vas en vez de comerte con los ojos a tu amigo".
Sentí como algo me jalaba de la camisa, me había detenido antes de caer al suelo, para apoyarme puse mis manos en el suelo y después de levantarme con la cara roja por la vergüenza, él solo se me quedó viendo y después de unas cuantas miradas soltamos a reír - tu cara no tenía precio- me quede callada al oír su ronca voz y ver su hermosa sonrisa, sus bellos ojitos se cerraban cada vez que reía y se me hacía tan tierno y lindo, quería agarrarlo, besarlo, llevarlo de la mano e irnos a un día lindo de pareja aunque lamentablemente tú y yo no somos nada.
-hey, tierra llamando a Sam- una mano me sacó de mi ensoñación, parpadeé, moví mi cabeza de un lado a otro y volví a ver sus ojos negros, por cierto, hermosos, ¿ya lo había dicho antes? - ¿por qué andas tan distraída?, en algún momento te va a pasar algo.
-perdón, no sé qué me pasa hoy (¡claro que sé que me pasa, me pasa que eres hermoso!) pero tranquilo te prometo que estaré más atenta- le sonreí y continuamos caminando, al llegar a mi edificio de departamentos nos despedimos y él se fue al que estaba enfrente, cuando entré a mi departamento no había nadie, claro, vivir sola era lindo pero a veces es triste al no haber nadie que te saludara o entrar con alguien para iniciar nuestra tarde juntos, debería adoptar a algún gato o algo así, deje mi mochila pegada al sillón me tiré en este mismo, me puse mis audífonos suspire de amor por él y me puse piel canela para quedar más enamorada que antes ¿qué es lo que tienes que siempre me hace suspirar?, cerré mis ojos pero mi panza sonó y con flojera me levanté para preparar una maruchan, lo sé, super nutritivo.
Movía mis caderas al son de la música, - me importas tú y tú y tú y solamente tú- cantaba mientras mi agua se calentaba y abría la bolsita con la comida, cuando empezó a hervir el agua eche mi sopita y espere a que estuviera lista, mientras esperaba mi canción se terminó y se puso enemy , otra vez me deje llevar por la música preparando mi mesa y cantando bien feliz a pesar de que probablemente sonaba como gato que le pisaron la cola, la gente a de pensar que tengo algo raro, me volví a acostar en el sillón y prendí la televisión para ver una película, que en realidad tenía tarea, pero que flojera hacerla ahora.
Un sonido me despertó, mis ojos se toparon con la luz de mi teléfono y los cerré de inmediato- ayyyyy- chille como bebé y luego de acostumbrarme vi que era lo que me había despertado de mi hermoso sueño, era injusto, él estaba a punto de besarme, la pantalla decía mamá así que conteste - ¿bueno? - mi voz sonaba algo ronca.
-niña, son las 6 de la tarde, ¿por qué estás dormida a esta hora? luego en la noche ya no te quieres dormir y después no te puedes despertar y......- puse mi brazo en mis ojos mientras escuchaba sus sermones.
-perdón ma, me quedé dormida después de hacer la tarea-
- ¿ya comiste?.
-ya.
- ¿qué comiste? - ay no...<<por favor no lo arruines>> resé en mi interior rogando que mi nerviosismo no me jugara una mala pasada.
-este..., pues me preparé sopita con verduras que compré ayer- mentí fuertemente, pero si decía que comí sopa maruchan me iría peor.
-bueno, ya no te vuelvas a dormir, mejor cena o ve a caminar para que si puedas dormir al rato- sentenció con seguridad.
-si ma, voy a ver qué hago.
-cuídate, dime si necesitas algo, no importa que estes lejos yo veo que te llevo.
-si ma no te preocupes, estoy bien.
-bueno, adiós.
-sí, bye, cuídate.
Colgué la llamada y me senté, cuando de repente un dolor agudo me recorrió la espalda.
-ay, ay, ay, ay, ay- me pare y estire para ver si dejaba de doler y efectivamente, no dejó de dolerme, así que prendí las luces de mi sala comedor, parecía el jorobado de notre dam.Me senté en la mesa, encendí mi celular para checar qué cosas había de nuevo, como casi todo el tiempo, no había señales de personas queriendo saber cómo esta mi existencia, abrí youtube y me puse a ver todos los videos de asesinatos que aún no veía o simplemente tutoriales de manualidades, pasteles y de cosas que en mi vida voy a hacer, el aburrimiento me gano así que simplemente pase a mi baño, hice mis necesidades como cualquier persona y me bañe, cuando termine me acosté en mi cama solo para ver el teléfono otra vez, pero simplemente no había ningún mensaje u otra cosa interesante que no se tratara simplemente de las imágenes de piolín que me mandaba mi tía para desearme buenas noches. Pasé directamente a instagram para ver a mi amor platónico en sus hermosas y sexys fotos (a pesar de que lucía tímido subía unas fotos que me hacían babear como bebé recién nacido) observé lentamente mi foto favorita, como es que esas gotas curvaban en su abdomen y sus hombros ¿a quién se le ocurrió la maravillosa idea de mojarlo? quería estrechar la mano con esa persona, sí que sabía cómo encantar mis ensoñaciones para nada puras.
Sé que esto de ver las fotos de mi hermoso amigo de universidad me hacía una loca y una psicópata en gran escala, pero no tenía nada de malo ¿cierto?; digo es algo que le pasa a cualquiera, que de repente se le ocurre ver las fotos del que le gusta para admirar lo preciosa que es su cara o su cuerpo, no soy ninguna simp así que no me pueden culpar de nada. Las horas pasaron volando mientras veía sus fotos y las pocas conversaciones que de vez en cuando teníamos, no eran nada del otro mundo simples cosas como unos saludos y un "oye, sabes que hacer para esta tarea" o un "¿en dónde hacemos el proyecto?", realmente no sabía mucho de sus gustos o de cómo era su verdadera forma de ser, tan solo sabía un poco gracias a los trabajos y las veces que caminamos juntos a casa. La verdad es que agradezco mucho el hecho de que él y yo vivamos a un edificio de distancia y de que sea de las únicas personas a las que más les habla en clase, y en general en nuestra carrera; ser envidiada por las chicas era algo de presumir, puesto que como tiene su famita de chico lindo, misterioso, amable, estudioso, sexy...digo ¿quién no estaría atraído por él?, era perfecto, el chico perfecto, o al menos lo es para mí.
Pero después de un tiempo pensando en lo poco que lo conocía y ni siquiera sabía su fecha de cumpleaños, pensé por mucho tiempo en si realmente me iba a seguir manteniendo en la oscuridad de la amistad, es esa sombra desesperante que no te deja avanzar hacia la luz; hasta que mi mente recordó una frase muy buena "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" no recuerdo donde o de quien la escuché, pero agradezco siquiera recordar las palabras.
Durante los siguientes días me dediqué a conocerlo más, quité mi pena de encima y le hablé como los amigos que somos, supe que le gustaba Gorillaz, Imagine dragons, Coldplay (de hecho, hasta cierto punto tenemos muchos gustos en común) que tenía un hermano menor, que tenía 20 años, que su signo era leo y que aparte somos compatibles. Aún me faltaba un largo camino para saber más de él, después de todo uno nunca termina de conocerse a sí mismo así que imagínate de alguien más.
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Piel canela
RomanceSamantha es una chica que piensa que el amor de su vida es un chico de nombre Félix. Alguien lindo, misterioso y además, el chico popular de la universidad Muy cliché, ¿Cierto? Este libro es 100% original, no se aceptan copias PD: se debe tomar en...