Prométeme un lugar

346 39 6
                                        

-Emma... prometiste que te quedarías, que estaríamos juntos para siempre- las lágrimas caían de los ojos del azabache a las sábanas blancas que cubrían a la pelinaranja, su amigo peliblanco colocó su mano en el hombro del contrario intentando brindarle apoyo

No hace mucho le habían diagnosticado cáncer a Emma, dos meses después de su boda, si no fuera por esa maldita enfermedad aún estaría paseando feliz por el parque, arreglando las cosas de la mudanza, sonriendo y riendo como siempre lo había hecho

Ray sintió como la mano que sostenía se empezó a mover, le dio una mirada a su amigo y él rápido salió a buscar un doctor

-Ra...y- dijo la pelinaranja lentamente, realmente no se veía nada bien, el color se había ido de su rostro, sus labios estaban secos y sus ojos no se podían abrir bien, hasta su característica antena se veía enferma

-Si Emma, soy yo- al contrario de como lo hubiera deseado su voz salió temblorosa, asustada, mientras desesperadamente trataba de limpiar sus lágrimas con una mano

-Te amo- dijo la pelinaranja aún con una voz débil, casi imperceptible, pero que el azabache alcanzó perfectamente a oír

-Guarda tus fuerzas, ya vienen los doctores- dejó de limpiar sus lágrimas para acariciar el cabello de su esposa

Emma negó con la cabeza, aún en esta situación seguía siendo terca

El azabache sonrió, amaba todo de ella, cuando se conocieron en la preparatoria, la primera vez que la vio le había parecido fastidiosa, falsa, emanaba demasiada alegría y felicidad que a Ray le parecía era imposible, creyó que juzgaba a las personas desde las sombras mientras enfrente los engañaba a todos

Cuando Norman se la presentó y conoció cada detalle de ella supo que estaba equivocado, ella había perdido a su madre, Dina, a los cuatro años, su madre era maestra y murió en un tiroteo de algún loco asesino, a su padre, Yugo, lo perdió a los catorce cuando explotó el lugar donde trabajaba, desde entonces vivía con su tío Lucas y su primo Oliver, claro está, hasta hace dos meses que se casaron y se mudaron a su propia casa, por eso ella creía que debía disfrutar cada día como si fuera el último, solo para asegurarse de vivir al máximo hasta su muerte

Mientras esperaban que llegaran los doctores Emma habló otra vez

-Prepárate- había dicho, Ray al principio estaba algo confundido- prepárate, mi papá es algo sobreprotector-

Ahí lo entendió, Emma se estaba despidiendo, sabía que llegaría la hora pero no lo quería aceptar

El aparato que indicaba las pulsaciones de Emma empezó a sonar más rápido y alcanzó a oír unos apresurados pasos venir hacia ellos

-Prometo prepararme, a cambio prométeme un lugar a tu lado- besó su mano y sintió que el tiempo se detuvo

Norman lo sacó si hacer mucho esfuerzo, entre todos esas espaldas con batas blancas alcanzó a ver la sonrisa de Emma mientras sus labios formaban una sola palabra:

"Prometido"

Mientras estaba en la sala de espera recordó todos los momentos que pasaron juntos, unas amargas lágrimas recorrieron sus ojos, llevó una mano a su cara y debajo de su flequillo sostuvo su frente

-&-

Dos días después el funeral se había llevado acabo, muchas personas asistieron, personas que la chica conoció a lo largo de su vida, su tío Lucas y su primo Oliver de parte paterna, su tío Lewis de parte materna, amigos y amigas como Gilda, Don, Norman, Mujika y Sonju eran los principales, pero había muchos más, Emma siempre fue una persona querida, alegraba a todos con su gran sonrisa y los apoyó cuando lo necesitaron

Ya llegaría su hora de irse también, sabía que Emma lo esperaría, le prometió un lugar y ella siempre cumplía sus promesas

-&-

-Por fin llegaste, ya me había cansado de esperar- dijo una persona muy conocida para Ray, nunca olvidó su rostro en todo ese tiempo

-Así que es él- otra persona apareció detrás de la primera, un hombre alto de cabello negro con un mechó blanco

-Es guapo- una mujer de cabello rubio se acercó con una sonrisa mientras la primera se sonrojaba y gritaba "Mamá"

Lo último que recuerda es haber estado acostado en su cama, ya con 87 años debió suponer que podía pasar en cualquier momento, al ver sus manos que debían estar llenas de arrugas le sorprendió que se vieran como cuando estaba en sus 25, tocó y rostro y confirmó que pareciera su cuerpo había regresado en el tiempo

La pelinaranja corrió a abrazarlo y al no estar preparado cayó de espaldas, cayó en algo suave, parecía un colchón, se sentía cálido, se sentía bien, se sentía en casa

.

.

.

.

.Espero les haya gustado :)

.Fueron 754 palabras

RAYEMMADonde viven las historias. Descúbrelo ahora