Ray estaba caminando por un campo cuando logro divisar a Emma que observaba el cielo, estaba sentada de espaldas en un columpio que colgaba de la rama de un árbol, llevaba un vestido blanco que le llegaba arriba de las rodillas y dejaba ver un poco su espalda, unos zapatos negros y un sombrero de paja con flores naranjas y amarillas que combinaban a la perfección con su cabello y el hermoso atardecer
-¿Como te sientes?-preguntó Ray que estaba detrás de ella
-Bien-respondió con tranquilidad
Aunque no lo haya volteado a ver el sabía que en su rostro había una sonrisa
-Creo que lo mejor es entrar a la casa-le dijo el pelinegro a la de ojos verdes
Pero Emma no respondió
-Ésta oscureciendo-insistió Ray
-Aún no- fue todo lo que dijo antes de levantarse del columpio y caminar colina abajo
Una vez que los dos estuvieron abajo de aquella colina en la que vivían la luna ya había salido y la estrellas la acompañaban
-Ray-llamó la chica
-¿Que sucede Emma?-preguntó él
-Te quiero agradecer por todo lo que has hecho por mi, por todas las veces que me has protegido, por esos pequeños golpes en la cabeza que tanto me gustan, por todos los días que estuvimos juntos y que ahora se ven como si hubiera sido ayer pero a la vez se sienten tan lejanos-dijo mientras se sentaba en el pasto
-Emma aún te puedes curar-dijo Ray refiriéndose a aquella enfermedad que la acechaba
-No, en realidad este es mi último día contigo- dijo bajando la mirada
Ray estaba triste, el ya sabía que ese era el día en que la perdería pero las esperanzas se pierden al último o eso es lo que esta chica le había enseñado
El pelinegro se sentó y Emma se recargó en su hombro mientras lentamente cerraba sus ojos
-Te amo Emma-dijo tratando de aguantar las lágrimas que lo traicionaban al salir de sus ojos
-Yo también te amo Ray-respondió ella con un hilo de voz
Esas fueron las últimas palabras que dijo antes de cerrar sus ojos y que su alma fuera separada de su cuerpo para alejarse y perderse en la eternidad
Ray sabía que ella se había ido por lo que cargó su cuerpo hasta su casa y la enterró junto aquel columpio en el que se subía cuando era una niña y jugaban juntos, y aquel árbol del que se cayó rompiéndose una pierna, pero eso no la detuvo y una vez sana volvió a subir, en ese árbol junto a su amigo Norman el cual también había fallecido por la misma enfermedad y en aquel lugar en el que el sería enterrado cuando muriera, un lugar especial en el que nada ni nadie podría molestarlos
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Me dio tristeza escribir este capitulo
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RAYEMMA
FanfictionAdvertencia RAYEMMA Solo van a ser pequeñas historias de esta pareja que tanto me gusta.
