Norman regresaba de la visita que le había hecho a Ray y a Emma, había sido de lo más raro, pensaba él.
El pobre albino empezaba a asustarse del misterio que envolvía a la chica, le daba miedo que su amigo estuviera en peligro o algo así.
Tan pronto como llegó a su habitación se tiro en su cama y giró la cabeza para ver la pila de tarea que tenía, ya la haría mañana, aun era viernes.
Su vista se desvió a la foto en su escritorio, una hermosa mujer de cabello blanco se encontraba cargando aun niño pequeño.
Norman lo pensó, realmente extrañaba a su mamá, había sido una mujer amable y hermosa, pero la vida es injusta y ella enfermó, esa foto era lo único que quedaba de ella.
El peliblanco se levantó de su cama y salió de su casa.
-¿A dónde vas hijo?- una voz lo llamó desde la cocina
Era su padre, un hombre de gran fortuna llamado William Minerva que aunque era heredero de mucha fama y dinero había decidido quedarse con su madre para siempre.
-Solo a caminar por ahí- respondió el albino evadiendo la mirada de su padre
-Ya veo, cuídate- el hombre siguió cortando las zanahorias que tenía enfrente, pero cuando Norman estaba a punto de salir agregó- recuerda regresar para antes de la cena-
El menor asintió y salió de su casa, tomó su bicicleta y pedaleó lo más rápido que sus piernas le permitían.
Se dirigió directo al cementerio.
Una vez llegando se acercó a la reja que rodeaba el lugar, donde ató su bicicleta, probablemente estaría ahí un buen rato.
-Hola mamá- saludó mientras se sentaba frente a una tumba que decía
"Aquí yace Evelyn Minerva"
-Hace un tiempo que no vengo, pero he estado ocupado, Ray se ha conseguido una casi novia y hay algo que me molesta-
El peliblanco se detuvo un momento pensando en las siguientes palabras que saldrían de su boca.
-Creo que Ray está alucinando, o tal vez lo dos lo estamos haciendo- Norman ladeo la cabeza un poco
-Bueno, tal vez no es eso, solo que no se que esta pasando aquí, es claro que Emma tiene algo raro, su casa se derrumba y arregla en cuestión de segundos, nadie la conoce, su antena debería estar en el Internet por su fenómeno de antigravedad y no la encuentro, es como si no existiera-
Norman suspiró, esto lo estaba matando.
Dejó el tema de lado y comenzó a hablar sobre la escuela, sus materias y su padre. Norman reía en varias partes, le contó la historia de cómo Ray casi había incendiado la escuela en una práctica de laboratorio y como su perro casi se lo come.
Sin que se diera cuenta dos horas habían pasado demasiado rápido.
-Creo que eso es todo lo que ha sucedido hasta ahora- se levantó y sacudió su pantalón- prometo volver pronto, la próxima vez hasta podríamos invitar a la platica a tu vecinos-
Norman rió al pensar en que su madre tenía vecinos.
-Podemos invitar a la señora Matilda que está a tu derecha o la señorita Emma a tu izquierda- Norman dio media vuelta y comenzó a caminar
Estaba por irse cuando su cerebro hizo conexión.
Regresó a ver el nombre de la vecina a la izquierda de su madre.
ESTÁS LEYENDO
RAYEMMA
FanfictionAdvertencia RAYEMMA Solo van a ser pequeñas historias de esta pareja que tanto me gusta.
