[Espíritu Maligno]

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Espíritu maligno de sucios caminos,
salido de un cementerio de almas vivas,
pecador en Edén impuro,
sacerdote en infierno bendecido.

Portador de azabache en sus suaves cabellos,
Tierra con matices de alquitrán en su mirada,
grietas con pigmento de amapolas en aceras,
anchas, débilmente maltratadas.

Genuino el derecho a amarle,
astrífero cielo testigo del deseo;
algente gota que cae sobre mis poros,
marchitados, preciosamente envenenados.

Odas que llevan por nombre el lamento,
de un amor muy loco y algo cuerdo.
A veces yo anhelo sus besos,
a veces yo siento su cuerpo.

Qué difícil el amar sin ser amada,
tonta de mí por nadar en ríos malvados.
¿Qué he de hacer yo ahora, si mi ser
él se ha llevado?

Dime pues, hierba mojada, tormenta tenebrosa, relámpago asustado,
¿a qué Dios debo rezarle?
¿A qué virgen debo orarle?

Noches frías y dedos gélidos,
frío inmenso y sin aliento,
sangre hirviendo de hermosura,
dicha sea por la amargura.

Cuello fino y elegante,
voz de ángel deslumbrante,
oro en tacto, cobre en labios,
larga vida al hombre amado.

Dulce canto a la deriva,
dulce canto al pobre méndigo,
dulce canto a sus palabras,
dulce canto a su recuerdo.

Hoy termino yo estos versos,
sin respuestas, sin su pecho.
Hoy termino yo estos versos,
ya no puedo, ya no siento.

¿A quién pretendo yo engañar,
señor mío de mis desdichas?
Si le sigo amando igual, que
en todas mis poesías.

Recuerdos Del Galicinio.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora