Capítulo XXII.

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Al otro día, Aiden seguía intentando comunicarse con Kol, pero él seguía sin contestar sus llamadas y después intentó lo mismo con Rebekah pero de igual forma ella no daba ninguna señal.

Stefan entró al cuarto de Aiden, pero ella no estaba ahí, hasta que la puerta del baño se escuchó, volteo a ver y encontró a la chica en una toalla que a penas cubría su cuerpo.

—¿No sabes tocar? —preguntó la chica— Como sea, ¿qué quieres?

—¿Recuerdas lo que te dije ayer?

—No lo recuerdo —respondió y pasó frente a él—. Lo siento mi memoria esta un poco dañada, ya sabes, olvido las cosas.

—¿Qué vamos a hacer hoy? —preguntó sentándose en la cama— Estoy aburrido y no es bueno cuando estoy aburrido.

—Ese no es mi problema, encuentra algo que hacer y vete de aquí —respondió señalándole la puerta.

—Bueno, lo estoy haciendo tú problema.

Damon y Elena seguían con Jeremy, Caroline, como le había pedido Stefan, se había alejado para que él pudiera trabajar con Aiden y recuperar su humanidad. Caroline le había hablado a Elena para que le contará lo que estaba pasando.

—¿Por qué no me dijiste que sabias que Stefan no había apagado su humanidad? —preguntó Caroline.

Porque Damon me lo contó ayer —se recargo en un poste— Hablando de Damon, algo paso, nos besamos.

—¿Qué hiciste quien que? —preguntó sorprendida— Elena Gilbert, ¿cómo pudiste hacer eso?

No lo sé Caroline, él estaba muy cerca de mi y, solo sucedió.

—¿Qué va a pasar con Stefan? —preguntó Caroline preocupada.

Ese es el problema Caroline, no sé que hacer, porque creo que estoy sintiendo algo por Damon.

Aiden y Stefan seguían en el cuarto, él sentado en la campo y ella en frente de él.

—¿Por qué estas tan enojada conmigo? —preguntó Stefan sonriendo— No olvides que el odio es un sentimiento.

—No estoy enojada, pero quiero cambiarme —sonrió—. Me gustaría que vieras, pero seria incómodo.

—No tengo problema con ello —respondió Stefan y le lanzó una sonrisa pícara.

—Pero yo sí, así que ahora, ¡Sal de aquí! —le dijo nuevamente.

—Esta bien, pero cuando termines vamos a hacer algo, juntos —le tomó la mejilla y después salió del cuarto.

Después de que Stefan saliera del cuarto, Aiden se cambio rápido y cuando termino en vez de salir por la puerta del cuarto, decidió salir por la ventana para evitar encontrarse con Stefan a la salida.

Aiden tomó rumbo hacia la casa de los Mikaelson para buscar a Rebekah y preguntarle sobre Kol, pero cuando iba caminando escuchó a Caroline hablando con Bonnie sobre Stefan, quienes iban caminando hacía la casa.

—Entonces —dijo Bonnie— No tenemos que preocuparnos de que Stefan se vuelva, ya sabes, destripador —susurro.

—Solo digo que tengo la idea perfecta para que Stefan vuelva a encender su humanidad —respondió la rubia.

—¿Y cuál es esa idea? —preguntó Bonnie y cuando estaba a punto de responder Caroline, Stefan salio de la casa y se encontró con ellas— Stefan. ¿cómo estas?

—Bien —respondió sorprendido— ¿Qué estas haciendo aquí?

—¿A dónde vas Stefan? —interrogó Caroline.

—Creo que yo pregunté primero —sonrió.

El celular de Aiden comenzó a vibrar, observó que era una llamada de Rebekah, ella uso su velocidad de vampiro y se alejó lo suficiente para contestar.

—¿Rebekah por qué diablos me dijiste que Kol estaba aquí? —preguntó molesta.

Lo siento, soy April Young —respondió una voz nerviosa.

—¿Quién eres y qué estas haciendo con el celular de Rebekah?

Lo encontré tirado en su casa, pero ella no estaba. Y este fue el último número al que habló, y pensé que sabrías dónde esta.

—Esta bien April, ¿dónde estas? Voy para allá.

April le dijo a Aiden que estaba en casa de Rebekah, después de un rato Aiden llegó y la chica que estaba esperándola en el porche de la casa, se levantó al observarla.

—Soy April —dijo la chica, nerviosa— Soy amiga de Rebekah, ¿la has visto?

—No, no la he visto, pero no vine por ella —se puso justo en frente de ella— ¿Usas verbena?

—Si, Matt me dio este brazalete con ella —respondió mientras le mostraba el brazalete— ¿Por qué la pregunta?

—Porque ahora que Rebekah desapareció, me vas a ayudar con algo —respondió y le quitó el brazalete, que después lanzó lejos de ella.

—¿Pero qué va a pasar con Rebekah? —preguntó April confundida y nerviosa.

—No te preocupes, es una original. No muere y puede cuidarse por si misma —respondió con una sonrisa.

—¿Para qué necesitas mi ayuda? —preguntó confundida— Es solo que, no sé si te pueda ser de mucha utilidad.

—No te preocupes, esto será muy sencillo.

Duerme | Parte I |The Vampire DiariesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora