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Estaban sentados en el patio, sobre el pasto mientras conversaban cosas triviales. Con su mano, inconscientemente sacaba pasto.

Una flor amarilla vio junto a él. La corto y luego estiró su mano hacia Draco.

Éste se sonrojo y agarró la flor mientras le regalaba una sonrisa.

Cuando el sol estaba ocultándose volvieron a su habitación.

Se tiraron sobre la cama mientras Draco le devoraba la boca a Harry.

Sus manos recorrían bajo su polera, mientras sus corazones latian como locos.

En unos segundos su ropa quedó olvidada y sus pieles entraron en contacto.

Con una mano preparó a Harry mientras besaba cada parte de su cuerpo. Agarro sus manos sobre su cabeza cuando comenzó a entrar.

Un gemido medio ronco salió del azabache cuando estuvo por completo dentro de él. Se miraron a los ojos, mientras que sin palabras se decían lo mucho que se amaban.

Dejo un beso casto sobre su boca antes de empezar a salir, haciendo que Harry abriera su boca soltando un quejido, y volver a entrar, haciendo que arqueara su espalda.

En cada estocada que le daba en su punto sensible, Harry lo maldecia por lo bien que lo hacía, o lo halagaba diciéndole que se veía tan bien, que fuera más rápido, que lo dejara inválido. Cosas sin sentido.

Cuando se vino, arqueó la espalda mientras se apretaba haciendo que Draco también se viniera dentro de él.

Salio con cuidado y se acostó junto al azabache. Lo miro; estaba sudado, su estómago manchado con semen, su respiración acelerada y sus labios entre abiertos.

Harry era hermoso sea como sea.

Su corazón latía rápido, su mente aún estaba nublada por el orgasmo que tuvo y las palabras salieron sin pensar.

–Te amo. –pronunció.

Harry lo miró sorprendido y sonrojado.

–¿Encerio? –su voz salió casi en un susurro.

Draco lo quedó mirando. Quizás lo había dicho muy pronto, pero que más da, ya lo había dicho.

–Claro que si.

El azabache se quedó mirándolo hasta que le sonrió y se acercó a él.

–Yo también te amo, Draco.

Su corazón volvió a latir acelerado, esta vez por ser correspondido.

(*)

Cuando despertó a la mañana siguiente, Harry no estaba a su lado pero había una lechuza con una carta esperando en la ventana.

Se levantó, se puso pijama y fue a buscar la carta; la lechuza se fue y él abrió la carta para leerla.

Mierda.

Salió de la habitación. En la cocina, sentado sobre un banco estaba Harry comiendo unas frutillas con chocolate.

–¿Despertaste con hambre? –hablo Draco desde la puerta haciendo que Harry se asustará. Cuando el azabache lo miro, le sonrió con sus mejillas enrojecidas.

–Es que desperté y tenía ganas de comer frutillas, entonces fui a pedir a la cocina y los elfos también me dieron chocolate derretido. –le explicó.

–¿Hace cuanto te despertaste?

–Bueno, hace como una hora.

Draco se acercó a él y dejó un besito en su mejilla, para después abrazarlo.

–Mi padre me envió una carta. –sintió a Harry tensarse.– Dijo que mañana vendrá a Hogwarts.

–¿Qué..? P-pero... ¿le vas a decir? –pregunto Harry devolviendole el abrazo.

–Solo si tu quieres, aunque tarde o temprano le voy a tener que decir.

Escuchó a Harry suspirar.

–Es mejor que le digas mañana cuando llegue. –dijo el azabache mientras se separaban del abrazo.

–Esta bien, iré a darme un baño. –dejó un besito en su mejilla.

(*)

¿Mami?hablo Draco de ocho años.

Dime, cariño. –dijo Narcisa mientras buscaba un libro en la biblioteca de la Mansión.

–¿Como sabes cuando estás enamorado? –pregunto tímido y sonrojado.

Narcisa le sonrió.

–¿Por qué, amor? ¿Estas enamorado?

–No, no, s-solo quería saber. –se sonrojo aún más.

–Bueno, cuando supe que estaba enamorada de tu padre fue cuando empecé a sentir mariposas en mi estómago cada vez que lo veía. –le tocó la nariz.– En tu caso sentirás dragonsitos. También creerás que esa persona es perfecta, pero lo que importa, Dragón, es que esa personita te haga sentir bien, ¿está bien?

–Si, mami.

–Si tu pareja te hace sentir insuficiente, es porque no te quiere verdaderamente y no esta enamorada de ti, ¿bien, bebé?

–Okey, mami, gracias.

–De nada, mi dragón, ahora ve a jugar con Blaise, te está esperando.

–Bien, mami, te quiero.

Y así, salió corriendo a donde estaba un pequeño Blaise esperándolo.

///

Este capítulo me salió más corto lo sé, pero, es que no tenía muchas ganas de escribir estaba cansada.

Ojalá les guste.

Mañana Lucius tal vez se entere que va a ser abuelo.

Nos vemos, cuídense.

Daffodil 🌱Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora