Capítulo 6
Axel
Durante todo el camino no dejo de pensar en ella, en todo lo que está pasando en su vida.
Llego a la casa de Luther y me estaciono al lado de su auto. Cuando entro a la casa, de la cual tengo llaves, pero solo encuentro a Kady en la sala, sentada en el sofá mientras come algo y revisa unos cuadernos.
—¿Dónde está Luther? —pregunto, captando su atención.
—Tiene entrenamiento —dice confundida—. Lo dijo en el instituto.
—Maldición, lo olvidé.
—¿Ya fuiste a dejar a Mick?
Aprieto la mandíbula al recordar lo sucedido.
—La llevó el imbécil de su... —me detengo, frustrado— no sé qué demonios sea.
Kady deja todo a un lado y se gira completamente hacia mí.
—No es nada de ella —dice con firmeza—. ¿Por qué estás tan molesto?
—La amenazó para que se fuera con él —respondo, soltando un suspiro cansado.
—Últimamente eso es normal en Leonard.
Me levanto y camino hacia la cocina en busca de un vaso de agua. Mientras lo lleno, una pregunta no deja de dar vueltas en mi cabeza.
¿De verdad sus padres son capaces de arruinarle la vida de esa manera?
Bebo el agua de un solo trago y regreso a la sala. Kady me observa confundida cuando me siento a su lado con una pequeña sonrisa.
—¿Qué sucede? —pregunta.
—Dame su dirección. —Frunce el ceño.
—¿Qué?
—La dirección de Micaela —repito—. Dámela.
—¿Qué piensas hacer? — La miro fijamente.
—¿Confías en mí? — Ella duda un segundo, pero finalmente asiente. —Entonces dame su dirección.
Suspira antes de tomar un bolígrafo y una hoja, donde escribe la dirección.
—También necesito su número —añado, extendiendo mi celular.
Kady niega con la cabeza mientras sonríe ligeramente.
—Eres todo un caso, Axel.
Sonrío satisfecho cuando guarda el número en mi teléfono.
—Muchas gracias. — le digo dándole un beso en su mejilla
Salgo de la casa y camino hasta mi moto. Me coloco el casco y miro la dirección escrita en el papel una vez más.
Micaela sigue empeñándose en que no tiene otra opción. Cree que está sola en todo esto, pero no es así. Si nadie va a hacer algo por ella... entonces lo haré yo.
Micaela
Dolor.
Inseguridad.
Decepción.
Tristeza.
Todos esos sentimientos —y muchos más— se mezclan dentro de mí, Sé que mis padres necesitan mi ayuda. Y aunque una parte de mí se arrepiente de lo que hice, ya no hay vuelta atrás. La decisión está tomada: no pienso seguir siendo la marioneta de Leonard.
Muchos dicen que mi felicidad debería ser lo más importante. Que el dinero es solo dinero, que lo material siempre se puede recuperar, aunque cueste trabajo, tienen razón, pero lastimosamente yo no soy ese tipo de persona, siempre voy a poner a mi familia primero. A mis padres y a su tranquilidad.
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ANTES DE TI
RomantikLa vida es un laberinto lleno de sorpresas y el destino es muy caprichoso, da tantos giros inesperados que solo se necesita un instante, un encuentro, una decisión que sea el detonante para que todo cambie. Y cuando eso sucede, todo se vuelve difer...
