Camil había pasado una semana completa ignorando a Emilio el cual buscaba mil excusas para poder hablar con ella pero estaba al borde de rendirse.
Camil iba saliendo tranquilamente de clases, ya debía irse a casa y como de costumbre se iría caminando por que no quería escuchar a sus padres dándole tanto amor para que ella esté bien.
Camil iría a su lugar de siempre pero una voz la detuvo y ahora si que no sabía que hacer, era Ana la prometida de Emilio y él venía con ella.
Ana:Hola Camil.
Camil:Señora Ana, hola!
Ana:Querida vine hasta aquí por que quería darte esto.
Dijo pasándole dos invitaciones.
Ana:Son para esta noche, Emilio y yo daremos una fiesta por nuestro compromiso, si quieres puedes llevar a alguien.
Camil:Oh muchas gracias pero no se si pueda ir.
Emilio:Queremos que estés ahí.
Ana:Si, es que siento que podríamos tener una amistad ¿no crees?
Camil:Claro, ahora debo irme y muchas gracias.
Camil se fue sintiendose un tanto rara pero su oído sobrenatural le permitió escuchar lo que Ana había dicho.
Ana:Hiciste bien en decirme lo de ella con las drogas, debemos ayudarla.
Emilio:Si...
Eso molesto demasiado a Camil pero recordó las palabras de Henry y no hizo caso así que fue a su lugar de siempre para sentarse un momento.
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Camil:Idiota.
Dijo mientras fumaba por última vez para volver a casa, se comió unas cuantas mentas por el camino para quitar el aroma a cigarro y también se puso un poco de perfume aunque quizás se darían cuenta.
Llegó a casa y rápidamente subió a su habitación para ver que se pondría esta noche.
Alicia:Hola.
Camil:Que quieres?
Alicia:Vas a salir?
Camil:Si, no se que ponerme.
Alicia:Y si te ayudo?
Camil:De acuerdo.
Alicia ayudó a Camil a elegir un vestido muy bonito para esta noche.
Alicia:Te ves muy bonita.
Camil:Enserió?
Alicia:Si.
Camil:Que haré con mi cabello?
Alicia:Siéntate en la cama, te haré algo en el cabello.
Alicia empezó a hacerle un peinado rápido y sencillo a Camil, le había hecho un moño que con el vestido le quedaba demasiado bonito.