Capitulo 2

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Hoy nos vamos para Hogwarts, sí señor! Ese es mí lugar, si bien es mí habitación en casa la que está decorada, Hogwarts es mí hogar. Y cabe destacar que por motivos de lugar yo terminé en una habitación en el ala de los chicos, así que sí, comparto habitación con el resto de los Merodeadores (así nos hacemos llamar), a excepción de Ane, que está con otras tres chicas.

Ya estamos todos en el andén, a lo lejos pude ver a los Potter, los Black, y los Lupin. El Tío Lyall nos vio y se dirigieron todos hacía nosotros, sí, Remus es mí primo.

- Hola, hola - saludaron a lo que les devolvimos el saludo.

- ¿Emocionados? - preguntó la tía Hope y las respuestas fueron varías.

- ¡¡Siiii, y mucho!!

- Algo.

-Ni un poco.

- Buenos nosotros nos vamos, pasen bonito, no nos extrañen - dije despidiéndome de mis padres.

- Cuídate y a tus hermanos - dijo papá.

- Que se cuiden solos, chau tíos! - respondí y fui a paso rápido al tren, seguida por Remus.

Subimos y nos pusimos a buscar un lugar vacío, pues los demás no habían subido aún, encontramos uno para la parte final del tren, dónde veíamos la despedida de los hermanos Black hacía sus padres, Regulus parecia aburrido y Sirius parecía estar quejándose de algo. Y nosotros insultando a Quejicus por quejoso. Yo me quedé mirando, a ver si Walburga le jalaba las orejas o algo. Siempre chusma nunca inchusma.

Al cabo de unos minutos llegaron los tres que faltaban, James y Sirius se sentaron frente a nosotros y Louane entre Remus y yo.

- Desde el comienzo se planean bromas a este punto, pero dudo que eso es lo que estén maquinando - razonó James mirándome a mí y a Sirius.

- Correcto, lo que estoy pensando es en como romper el compromiso - corroboró Siri.

- Mí madre dijo que tenemos dos opciones, para las cuales debemos investigar bastante - dije, ahora sí centrándome en ellos y no en el paisaje -. Si bien el compromiso en sí no lo podemos romper, podemos, en la boda, hacer que alguien se oponga, sino, divorciarnos a los dos años, porque hijos yo no pienso tener.

- Entonces tenemos que centrarnos en eso, para Diciembre no podemos hacer nada - habló Remus.

- Agh, me voy a deprimir si seguimos así, mejor planeamos una broma y ya después una boda - bromee sentándome derecha.

-¡Asi se habla!- exclamó Ane desordenando mí cabello.

Luego de un largo rato, dónde Remus se quejó de que seamos primos directos, teníamos el primer ataque planeado, algo tranquilo por ser el primer día, lo haríamos esta noche y mañana en la mañana todo estallaría, será hermoso.
Cuando la doña del carrito de dulces apareció, James compró medio carrito, para no perder la costumbre, y comimos dulces una buena parte del camino, había que dejar espacio para el bellísimo festín que se lleva a cabo luego de la selección.

- Para mañana todos recordarán a los Merodeadores - habló Sirius todo emocionado pasando uno de sus brazos por los hombros de Louane y otro por los míos.

Todos asentimos hacía aquella afirmación (ueno, no todos, Anne no está muy de acuerdo con todo esto), y James se colgó por Remus.

Entramos al Gran Comedor, viendo ese magnífico techo encantado y nos ubicamos cerca de la salida, ya que Remus es prefecto junto a Evans, James y Remus se sentaron de espaldas a Ravenclaw, mientras Sirius y yo frente a ellos, Louane se había ido con sus amigas, de milagro se quedó con nosotros hoy.

- Como siempre, pido la cama que está lejos de la puerta y del baño - dije.

- Eso es injusto - se quejó James.

- La vida es injusta, cielo - le sonreí.

- Si ya estamos pidiendo lugar, yo quiero la de el medio, a la izquierda - pidió Remusin. Lo que desató una rápida discusión entre los otros dos sobre quién se queda junto a mí y quién junto al baño, James ganó, Siri queda junto al baño.

- Dejen de discutir, peleas matrimoniales para más tarde - pegué mí frente a la mesa, ya aburrida pues habían pasado como diez minutos y los de primero aún no aparecían.

Hasta que cinco minutos más tarde, aparecieron y empezó la eterna selección, dónde Lyra, Hydra y Atenea (hermana menor de Remus) quedaron juntas en Hufflepuff.

Y una vez que eso al fin terminó pudimos comer, había de todo como plato principal, y como ya estuvimos cuatro años aquí, supimos cuando parar para que entrara el postre, que también era extremadamente diverso.

Para cuando iba por el segundo plato lleno de postres, muy feliz y dispuesta estar por morir del dolor de estómago mañana, el director anunció que los prefectos guiaran a los nuevos a las Salas Comunes de sus respectiva casa, lo que significa que el festín desapareció. Bastante frustrada me levanté de la mesa, recibiendo un pellizco por parte de Canuto para que quite la cara de ojete que tomé.

- ¡Primer año, síganos! - exclamó Remus y no sé en qué momento Lilian se paró junto a él.

Fuimos hacia la Sala Común por detrás de los de nuevo ingreso. Una vez ahí oímos como explicaban las reglas de la casa y algunas del colegio en sí que no se mencionaron antes, tanto como las ubicaciones de las habitaciones. Una vez hecho eso, yo me senté sobre las piernas de James dejando que Remus ocupe el lugar que quedaba en el sillón triple que habíamos ocupado.

- No creo que sea buena idea que sigas haciendo eso una vez que todos sepan de tu compromiso con el guau-guau - dijo Lunático mirándome.

- De momento da igual porque nadie, aparte de los que estuvieron en esa reunión, saben, y ninguno de ellos está en Gryffindor, excepto nosotros - respondí. Casi me sobresalto cuando sentí que James pasaba sus brazos al rededor de mí cintura, abrazándome.

- ¿Y como que guau-guau, Lupin? - preguntó Sirius indignado, mirándolo mal.

- Porque eres un perro, y a los perros cuando somos chiquitos les decimos guau-guau - fue la defensa del otro levantándose y dirigiéndose al dormitorio -. Si piensan quedarse ahí hasta tarde y mañana no servir para nada, no cuenten conmigo.

- Moony, el plan! - le recordó James.

- Oi, cierto, pero para eso falta, hay muchos aún despiertos, nos levantamos más tarde y ya - respondió siguiendo su camino.

- Ni modo, lo despertamos cuando ya no haya nadie aquí - dije levantandome del regazo de James y ocupando un sillón de una plaza que habían desocupado.

- Sí... Chicos, tengo que contarles algo - algo en la voz de Sirius dió la alerta de ser algo serios.

- Dinos, para que están los amigos, no? - respondió el cuatro ojos.

- Bueno, es que, me gusta un chico... - dijo sin mirarnos.

- Que genial! A mí también - respondí, para aligerar la carga que había en el aire. Y se rieron, al parecer funcionó.

- Quién es? Lo conocemos? Es lindo? - pregunto la vieja chismosa, mejor conocida como James.

- Sí, lo conocen, y sí es muuuuuuy lindo... Es Remus.

- Cuñadoooo - me tiré a abrazarlo -. Deberías hablar con Mus.

Y me quedé sentada nuevamente entre ambos chicos.

- Sí, pero... No sé cómo abordar el tema, no quiero salir con eso como nuestros padres con el compromiso, prefiero que sigamos siendo amigos a qué me abandone.

- Tiene sentido, entonces deja que Rigel hable con Remus y luego te cuente que onda.

- Ay, ajá, y tú qué? Solo me utilizan - modo drama: activado, hay algo de sangre Black en mis venas, no jodan -. Bueno, no lo oíste de mí, pero Remus, hetero, no es.

- Dudo que exista alguien 100% heterosexual - comentó James a lo que ambos lo miramos -. Este... Retirada.

Y huyó, se fue corriendo por la escalera que da a las habitaciones, con Sirius nos miramos y nos echamos a reír. Con estos chicos todo es posible.

¡Soy Una Merodeadora!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora