N° 22

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ella aprovecho para golpear una patada en su entrepierna y cuando el cayo al piso inmediatamente salió corriendo.

agradecía al cielo ser una de la más rápidas de su instituto.

ya estaba casi al final de la calle cuando volteo a ver como los delincuentes la seguían.

eran muy lentos, ya había conseguido escaparse.

o eso pensó hasta que choco con el pecho de otro y este mismo la sostuvo por los hombros con la cara aun en su pecho.

soltó un chillido, estaba muerta.

si antes le iban a hacer cosas malas, después de la patada que le había dado a uno de ellos la matarían.

empezó a rezarle a todos los santos que conocía mientras temblaba

-ey ustedes bastardos, ¿no les he dicho que dejen en paz a las chicas? - regaño el que la tenía entre sus hombros, ella pudo reconocer la voz.

separo su cara con duda y lo miro a los ojos azules

- ¿Haku...? - él la miro con sorpresa

- ¿t/n? - ella sintió como sus ojos se aguaron estaba a salvo. ¿verdad?

-Haku...- se aferró un poco a el

-ayuda...- él la miro extrañado

- ¿qué haces acá? - los chicos se asustaron al ver que su presa era conocida de su líder

-yo quería llegar rápido y tome un atajo y me perdí y esos chicos me atacaron y yo intente huir- dijo entre leves sollozos

el levanto su rostro para ver a los otros delincuentes con una expresión de enojo

-a Akaza-sama, lo lamentamos mucho, ya nos vamos- todos arrancaron a correr en dirección contraria. el pelinegro suspiro

-deberías tener más cuidado- soltó a la chica y acomodo sus propios cabellos negros hacia atrás

-gracias por ayudarme- ella sobo sus brazos, tenia frio y ahora era mucho más tarde

-no deberías salir sin chamarra- lo dijo mientras ponía la propia en los hombros de la chica.

era una roja con blanco, seguro de su colegio

-gracias, de nuevo- se abrocho de forma correcta la prenda que el le ofreció

- ¿vives lejos? - pregunto un poco preocupado por la chica, se veía algo torpe

-vivo en el distrito 3- no estaba tan lejos

- ¿sabes cómo llegar? - los ojos de t/n se aguaron de nuevo

negó fuerte con la cabeza. el suspiro

-se dónde queda, te acompañare- los ojos rosados de la chica se iluminaron

-muchas gracias, Haku-chan- tomo una partecita de la camiseta del otro para asegurarse de no perderlo

- ¿Haku-chan? ¿Qué es eso? - rio ante el apodo chistoso

- ¿no puedo llamarte así? tú me dices cabello de bombón- le parecía un apodo conocido y chistoso, no le molestaba del todo

-está bien, puedes decirme así, pero solo cuando nadie más nos oiga- ella rio ahora, así que él tenía un orgullo que cuidar

- ¿el chico de antes te llamo Akaza-sama no? ¿es algo así como tu apellido? - le parecía un nombre curioso.

el negó con la cabeza -es un apodo, que tengo de mi colegio- siguieron hablando hasta que 25 minutos después llegaron a la casa de la joven

- ¡wow! ¡estábamos cerca! - dijo impresionada

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