capitulo 6: Mi mejor amigo Gaston.

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Me siento un poco ridícula caminando por la calle dando saltitos de emoción. Pero ¿a quién le importa?, acabamos de conseguir el trabajo y todo fue gracias a la repentina caída de ese chico Dallon. Le agradeceré luego.

Voy tomada del brazo de Gastón y creo que al pobre estoy a punto de arrancárselo. El solo sonríe ante mi reacción después de que Sarah nos dijera que obtuvimos el trabajo. No puedo dejar de repetirlo.....¡¡OPTUBIMOS EL TRABAJO!!

-Cariño, si sigues así me arrancaras el brazo y créeme...lo necesito.-dice mi amigo sonriéndome con una mirada divertida.

-Si lo sé, lo siento. Es solo que estoy demasiado emocionada.-digo con una sonrisa mirando al cielo.- Todo está saliendo perfecto. Por fin estamos teniendo nuestras vidas soñadas.

Mi amigo pasa su brazo sobre mis hombros y me aprieta contra él, me da un beso en la cabeza y seguimos caminando. Ambos sonriendo.

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Estoy totalmente consiente de que hay un elevador en este edificio de departamentos, pero por alguna extraña razón, Gastón y yo preferimos usar las escaleras. Es más cansado. Es más tedioso. Es mucha vuelta. Pero me gusta más, aunque, en este momento me duelen todo mi cuerpo, no sé si sea por nuestra ardua caminata de todo el día-considerando que use botines de tacón- o fue el hecho de que hace apenas unos minutos limpie, barrí, trapee, pulí y sacudí una cafetería entera.

No es que sea una floja, pero no estoy acostumbrada a ningún tipo de esfuerzo. Cuando vivía con mis padres, mi madre nunca me dejaba hacer nada de eso. Ni limpiar, ni cocinar. Decía que ese lugar era para las criadas, no para una "dama" o "chica de sociedad"  como yo.  ¡PURA MIERDA! Siempre he odiado ese afán de mi mama por querer que yo sea una "dama" o alguna de sus estupideces esas. Siempre se quejó de que nunca usara vestidos. La verdad es que no los usaba, no porque no me gustaran, sino porque no me gustaba tener contenta a mi madre. Me hacía feliz hacer enojar a la alcohólica de mi madre. No porque la odiara, si no porque el simple hecho de complacerla me resultaba repugnante. No puedo creer que yo salí de su flácido cuerpo lleno de alcohol.

Mi amigo y yo llegamos exhaustos a la puerta del departamento. Introduce la llave y me permite entrar primero como el increíble caballero, que Gastón Antonio Casas Ferrer, es. Parezco tonta corriendo hacia mi cuarto, pero enserio necesito acostarme en mi cómoda cama. A pesar de que apenas llevo una vez que duermo ahí, siento que ya la amo.

Me lanzo a la cama, escucho lo pasos de mi amigo por la casa. Tengo los ojos cerrados así que no se hacia dónde va o que está haciendo.

De repente siento como mi cama se hunde. Abro los ojos y miro a un Gastón despreocupada con los ojos cerrados y una media sonrisa sin mostrar los dientes.

-Me duele todo. La espalda, la cadera, los pies, las piernas. Me siento súper cansada... ¡ME ENCANTA!-digo alzando mis brazos hacia el cielo como si estuviera agradeciendo algo a dios.

Mi amigo solo se ríe. No sé si conmigo o de mi pero como sea, realmente estoy feliz de que todo este yendo bien.

-Bueno, Monstrua...debes darte un baño, ponerte la pijama y dormir.-dice Gastón levantándose y parándose frente a mí.

Estoy tan a gusto justo ahora en mi cama que no quisiera moverme ni un poco. Podría dormir con la ropa y los tacones si es necesario, pero mi amigo tiene razón. Necesito urgentemente un baño y dormir. Me siento muy cansada.

Alzo mi cabeza y miro a mi mejor amigo mirándome con una mirada tierna y una media sonrisa. Me encanta que me vea así. Es una mirada especial. Es solo para mí.

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